azotaban al pesquero desde todos los puntos de la brujula. Recorrieron otros doscientos metros, y el agua comenzo a agitarse con una violencia descontrolada.

– Una masa de barro descomunal -dijo Renee, como si estuviese viendo un espejismo-. Muy pronto se convertira en una isla…

– Antes de lo que crees -grito Giordino, que dio marcha atras-. Sujetaos. Casi estamos tocando fondo.

Las helices giraron a la inversa, pero ya era demasiado tarde. La nave golpeo contra el afloramiento de fango, y los tripulantes apenas si consiguieron mantenerse en pie. Pasada la primera sacudida, la proa quedo empotrada mientras las helices continuaban batiendo el barro, que saltaba convertido en una espuma ocre, en un intento por sacar al Poco Bonito del misterioso afloramiento. Con el barco embarrancado, se sintieron como unos espectadores impotentes.

– Apaga los motores -le ordeno Pitt a Giordino-. Falta una hora para que suba la marea. Entonces lo intentaremos de nuevo. Mientras tanto, trasladaremos a popa todo el equipo pesado y los suministros.

– ?Crees que bastara con mover unos cuantos cientos de kilos para hacer que la proa se levante lo suficiente para zafarse del fango? -pregunto Renee con tono de duda.

Pitt ya estaba llevando un gran rollo de soga hacia el espejo de popa.

– Si anadimos los mas de trescientos kilos que sumamos entre todos, ?quien sabe? La fortuna podria ponerse de nuestro lado.

Aunque los cinco trabajaron como si les fuera la vida en ello, tardaron casi una hora en amontonar los viveres, el equipaje, los equipos y el mobiliario lo mas cerca posible de la popa. Arrojaron por la borda las redes y los cajones que servian para disfrazarlos como un barco pesquero, junto con las anclas. Pitt consulto su reloj Doxa.

– Dentro de trece minutos comenzara a subir la marea y habra llegado el momento de la verdad.

– El momento ha llegado antes de lo que esperabas -replico Giordino-. El radar indica la presencia de una embarcacion que se acerca desde el norte. Avanza a mucha velocidad.

Pitt cogio los prismaticos y miro hacia alli.

– Parece un yate.

Gunn se protegio los ojos para mirar mas alla del legamo marron.

– ?Es el mismo que nos ataco anoche?

– No alcance a verlo con claridad a traves del visor nocturno, pero creo que se trata de la misma embarcacion. Nuestros amigos nos han seguido el rastro.

– Creo que se impone aprovechar la ocasion para sacarle ventaja a esos tipos -dijo Giordino.

Pitt se llevo a todos hasta el borde del espejo de popa del Poco Bonito. Giordino se puso al timon y miro a popa. Pitt espero a que sus companeros estuviesen bien sujetos a la borda antes de dar la senal a Giordino para que empezara la maniobra. Giordino engrano la marcha atras y acelero los motores al maximo. La embarcacion comenzo a colear como un pez fuera del agua, pero la proa continuo clavada en el fango. El espesor del legamo marron actuaba como si fuese un adhesivo, que sujetaba la quilla del Poco Bonito. Incluso con toda la tripulacion y una tonelada de carga apretujada en el espejo de popa, la proa solo se levanto unos cinco centimetros. No era suficiente para zafarse.

Pitt rogo para que una ola ayudara a levantarlo, pero no las habia. La sustancia hacia que la superficie del mar estuviese lisa como una mesa de billar. La embarcacion se sacudia con la potencia de los motores mientras las helices continuaban triturando el barro, sin ningun resultado aparente. Todas las miradas se volvieron hacia el yate que se acercaba a gran velocidad.

Ahora que lo veia a la luz del dia, Pitt calculo que tendria unos cincuenta metros de eslora. En lugar del blanco habitual, el yate estaba pintado de color lavanda, identico al color de la camioneta de Odyssey que habia visto aparcada en el muelle. Obra maestra de la construccion naval, el yate era la quintaesencia del lujo nautico. Llevaba una lancha auxiliar de seis metros de eslora y un helicoptero con capacidad para seis pasajeros.

Ya estaba lo bastante cerca como para leer el nombre escrito con letras doradas: EPONA. Debajo del nombre, pintado a lo largo del mamparo de la segunda cubierta, aparecia el mismo logo de Odyssey, un caballo al galope. La bandera que ondeaba en lo alto de la antena de comunicaciones tambien mostraba al caballo sobre un fondo color lavanda.

Pitt observo a los dos tripulantes que se afanaban por arriar la lancha auxiliar mientras otros tomaban posiciones en la larga cubierta de proa, con armas en las manos. Ninguno se habia puesto a cubierto. Estaban convencidos de que el barco pesquero era una presa facil y no se preocupaban por tomar precauciones. A Pitt se le erizaron los cabellos de la nuca cuando vio a un par de hombres cargar un lanzagranadas.

– Viene directamente hacia nosotros -murmuro Dodge, inquieto.

– No se parecen en nada a los piratas que aparecen en los libros -grito Giordino desde la timonera, por encima del estruendo de los motores-. No capturaban barcos desde un yate de lujo. Me jugaria el cuello a que es robado.

– No es robado -replico Pitt-. Pertenece a Odyssey.

– ?Soy yo, o es que estan en todas partes?

– ?Renee! -grito Pitt.

– ?Que quieres? -pregunto la mujer, que estaba sentada con la espalda apoyada en el espejo de popa.

– Baja a la cocina, vacia todas las botellas que encuentres y llenalas con el combustible del tanque del generador.

– ?Por que no el combustible de los motores? -quiso saber Dodge.

– Porque la gasolina se enciende mucho mas rapido que el diesel -le explico Pitt-. Cuando las tengas llenas, ponles un pano retorcido en el cuello.

– ?Quieres que prepare cocteles Molotov?

– Esa es la idea.

Renee no habia acabado de bajar a la cocina, cuando el Epona comenzo a virar hacia ellos en una amplia curva. Ahora que avanzaba de proa hacia ellos, la distancia se acorto rapidamente. Gracias al cambio de rumbo, Pitt vio que tenia los cascos dobles de un catamaran.

– Si no conseguimos salir de esta montana de barro -protesto, irritado-, nos veremos metidos en una complicacion muy exasperante.

– ?Una complicacion muy exasperante? -repitio Giordino-. ?Eso es lo mejor que se te ocurre?

Entonces, para el asombro de todos, Giordino salio corriendo de la timonera, subio la escalerilla hasta el techo, permanecio quieto durante un instante como un saltador olimpico en un trampolin y salto sobre la cubierta de popa entre Pitt y Gunn.

Quiza solo fue un capricho del destino, pero el peso de Giordino y la fuerza del impacto contra la cubierta de popa fue exactamente lo que faltaba para que se soltara la proa. Como quien saca el pie hundido en el barro poco a poco, el barco se fue separando del legamo hasta que la quilla se solto totalmente y el Poco Bonito salio disparado marcha atras como lanzado por una honda. Pitt hizo lo imposible por contener la risa.

– No dejes que te diga nunca mas que debes adelgazar.

Giordino le dedico la mejor de sus sonrisas.

– Tranquilo, no lo hare.

– Ha llegado el momento de llevar a cabo nuestra bien preparada huida -dijo Pitt-. Rudi, ocupate del timon y agachate todo lo que puedas. Renee, tu y Patrick poneos a cubierto detras de toda la chatarra que hemos apilado en la popa. Al y yo nos esconderemos entre las redes.

Pitt no habia acabado de dar las instrucciones cuando uno de los tripulantes del lujoso yate disparo el lanzagranadas. El proyectil entro por la escotilla de babor de la timonera y salio por la ventana de estribor para acabar en el agua, donde estallo.

– Es una suerte que no estuviera alli -comento Gunn, con el comportamiento de alguien que pasea por el parque.

– ?Entiendes ahora por que te recomende agacharte?

Gunn salto al interior de la timonera e hizo girar el timon para apartar el barco del barro que ascendia de las profundidades. Pero, antes de que pudiera acelerar, otro proyectil atraveso el casco e impacto contra el motor de estribor. Milagrosamente no hubo un gran estallido, pero se provoco un incendio al encender el combustible que se derramaba del motor destrozado. Casi en un acto reflejo, Gunn dejo de acelerar para impedir que el

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