– Que me aspen.
– Una pareja curiosa, ?no te parece?
– ?Se alegraron de verte?
– Si, tanto como se alegrarian de tener piojos. Intuyo que no se trataba de una reunion concertada, porque Cal estaba sudando como un monje en un burdel, y se abrio a la primera de cambio.
– La verdad es que esta muy nervioso para haber quedado libre de toda sospecha.
– Y que lo digas. En cuanto a Ogden…
Escudrino la calle como si buscara algo con que compararlo; en aquel instante paso el camion de la basura.
– Ese tio es como un barril de nitroglicerina con un detonador defectuoso. Me encantaria echar un vistazo a su expediente.
– Savard me dijo que revisaria el expediente que Fallon habia redactado sobre el caso Curtis para ver si habia alguna anotacion acerca de Ogden, si Ogden lo habia amenazado y cosas por el estilo.
– Pero no tiene intencion de mostrarte el expediente en cuestion.
– No.
– Estas perdiendo facultades, Sam.
Kovac lanzo una carcajada.
– ?Que facultades? Lo que espero es que se harte tanto de verme que acabe dandome lo que quiero solo para perderme de vista. Terapia de aversion.
– En fin, te aseguro que si no fuera una tia tan dura como soy, Ogden me habria dado un buen susto esta manana -reconocio Liska-. Ahi estaba el, cerniendose sobre mi como King Kong, y en lo unico que podia pensar yo era en la paliza que le dieron a Curtis con el bate.
Kovac medito unos instantes.
– ?Insinuas que quiza Ogden era el que acosaba a Curtis y se vengo de el por quejarse a Asuntos Internos? Pero Ogden no se habria enterado de la investigacion sobre Curtis de haber acosado a Curtis previamente. Eso solo pasa en las peliculas.
– Ya -suspiro Liska-. Si tu fueras Mel Gibson y yo Jodie Foster, podria pasar.
– Mel Gibson es muy bajito.
– Vale, pues si fueras… Bruce Willis.
– Es bajito y encima calvo.
– ?Al Pacino?
– Parece como si le hubiera pasado una apisonadora por encima.
Liska bufo exasperada.
– ?Harrison Ford?
– Ya esta un poco vejete.
– Tu tambien -senalo Liska antes de volverse de nuevo hacia la calle-. ?Donde se han metido los tecnicos forenses?
Dio unos saltitos para entrar en calor. No llevaba gorro, y el frio habia tenido de rojo sus orejas.
– Cubriendo un caso de violencia domestica terminal -repuso Kovac-. Fijate, una tia dice que esta harta de que su marido la viole cada vez que ella pierde el conocimiento por el alcohol… desde hace nueve anos, asi que lo apunala en el pecho, la cara y la entrepierna con una botella de vodka rota.
– Uau, el homicidio absoluto [3].
– Muy bueno. Cuestion, que tardaran un rato.
– Bueno, pues entonces yo hare las fotos -propuso Liska, alargando la mano para que Kovac le diera las llaves de su coche y asi poder ir a buscar la camara.
Todo en regla. Cada muerte violenta debia procesarse como si fuera un homicidio.
Kovac entro con ella en la casa y empezo a tomar notas. La rutina proporcionaba cierto consuelo, siempre y cuando no recordara que la victima habia sido su mentor siglos atras. Liska no solto ninguno de los chistes macabros que utilizaba para quitar hierro a los espantosos escenarios. Durante un rato, el unico sonido que se oyo fue el de la camara mientras escupia fotografia espeluznante tras fotografia espeluznante. Al darse cuenta de que el sonido habia cesado, Kovac alzo la vista del cuaderno.
Liska estaba en cuclillas delante de Fallon, mirandolo como si esperara la respuesta a una pregunta que le hubiera formulado telepaticamente.
– ?Que pasa? -inquirio Kovac.
Liska no respondio, sino que se incorporo y paseo la mirada entre las paredes del estrecho cuarto de bano antes de mirar por encima del hombro y volverse de nuevo hacia las paredes. De pronto fruncio el ceno y apreto los labios.
– ?Por que entraria en marcha atras?
– ?Eh?
– Es una habitacion muy estrecha y ademas tiene los obstaculos del retrete y el lavabo. ?Por que entraria dando marcha atras? Sin duda era la forma mas dificil. ?Por que molestarse?
Kovac considero la pregunta mientras miraba al anciano.
– Si hubiera entrado de frente, la persona que abriera la puerta se habria topado primero con el lado destrozado de su cabeza. Tal vez quisiera conservar un poco de dignidad.
– En tal caso podria haber tenido la consideracion de ponerse algo mas de ropa, ?no te parece? Estos calzoncillos no infunden demasiado respeto que digamos.
– Los suicidios no siempre tienen sentido. Una persona dispuesta a meterse una bala en la boca no esta precisamente en su sano juicio. Y sabes tan bien como yo que mucha gente se suicida en el lavabo, como si ellos mismos tuvieran que limpiar la porqueria despues.
Liska no respondio. Estaba concentrada en el suelo, de un vinilo gastado que veinte anos antes habia sido blanco. Detras de Fallon, el vinilo se habia salpicado de sangre mezclada con fragmentos de hueso y trozos de masa encefalica que mas bien parecian macarrones pasados. Delante de el, nada. La cortina de la ducha era un autentico infierno, pero la puerta por la que habian entrado estaba limpia.
Cualquier persona que hubiera entrado o salido de la habitacion habria tenido via libre, sin sangre que pisar ni en la que dejar huella alguna.
– Si Mike hubiera sido un multimillonario con una esposa joven y guapa, diria que estas sobre una pista interesante, Tinks -dijo Kovac-, pero no era mas que un viejo amargado e invalido que acababa de perder a su hijo predilecto. ?Que le quedaba? Estaba hecho polvo por lo de Andy, no podia perdonarse por no perdonar al chico. Asi que entra aqui, aparca la silla y se pega un tiro. Y lo hace de la forma mas limpia posible, para que ninguno de nosotros entre aqui y pise su cerebro.
Liska apunto la Polaroid al 38 tirado en el suelo y tomo una ultima fotografia.
– Debe de ser su antiguo revolver reglamentario -conjeturo Kovac-. Cuando registremos la casa, veremos que lo guardaba en una caja de zapatos en el fondo del armario, pues eso es lo que hacen todos los antiguos policias -aseguro con una sonrisa ironica-. Ahi es donde guardo el mio, por si quieres venir a quitarmelo. Somos animales de costumbres, y muy pateticos por cierto. -Se volvio hacia Fallon-. Algunos mas que otros.
– Tu tambien pareces un poquito amargado, Kojak -comento Liska, alargandole las fotos Polaroid.
Kovac se las guardo en el bolsillo interior del abrigo.
– ?Como no voy a estar amargado viendo esto?
De otra parte de la casa les llego el golpe de una puerta exterior al cerrarse. Aliviado, Kovac dio la espalda al cadaver y enfilo el pasillo.
– Ya era hora, maldita sea -refunfuno.
Sin embargo, se detuvo en seco al mismo tiempo que Neil Fallon quedaba paralizado en el umbral abovedado que separaba el salon del comedor.
Parecia que lo hubieran atropellado. Tenia el cabello levantado a un lado, el pomulo derecho amoratado y el labio partido. Su traje marron daba la impresion de que habia dormido con el puesto, llevaba la corbata barata torcida y el boton superior de la camisa desabrochado. De todos modos, no podria haberselo cerrado, pues a todas luces se habia comprado la camisa en tiempos de cuello mas esbelto y desde entonces no habia tenido ocasion de ponersela.
Respiro hondo varias veces en un intento de serenarse.
