– Solo digo que se acabo.
– Pero da la casualidad de que tenemos que examinar cierto patron de conducta, Neil. Que un miembro de una familia se suicide es una cosa, pero ?dos en una semana? Eso ya es otra historia. Usted los odiaba a los dos y ademas esta pasando por apuros tanto emocionales como economicos. Son lo que denominamos factores de estres desencadenantes, capaces de empujar a una persona al abismo. Usted tiene un historial de conducta violenta…
– No he matado a nadie.
– ?Que hacia en casa de Mike a esas horas de la noche?
– Fui a ver como estaba -repuso Fallon, apartando la vista y tocandose con aire ausente el cardenal de la mejilla-. Habia hablado con el por telefono y no me habia quedado tranquilo.
– ?Por su estado de animo o por lo que le habia dicho? -quiso saber Kovac-. Sabemos que usted habia bebido, porque me lo dijo. Me conto que estaba lo bastante borracho para enzarzarse en una pelea con un cliente, un tipo que le parecio policia. ?Le dijo su padre algo que lo cabreo?
– No es eso.
– ?En que sentido? ?Pretende decirme que su familia era un prodigio de armonia?
– No, pero…
– Me dijo que Mike no paraba de meterse con usted. ?Que le dijo? ?De que hablaron?
– Ya se lo conte ayer… de a que hora queria ir a la funeraria.
– Si, eso fue lo que me conto ayer. ?Por que no me dijo entonces que no se habia quedado tranquilo tras hablar con el? No menciono que estuviera preocupado. De hecho, si la memoria no me falla, lo llamo viejo cabron. ?Por que no me dijo que habia ido a su casa a ver como estaba?
Fallon giro sobre si mismo muy despacio, masajeandose la frente con la mano izquierda mientras apoyaba la derecha en la cadera.
– Se suicido despues de que me fuera -murmuro-. Eso significa que no supe satisfacer sus necesidades, ?verdad? Su unico hijo vivo…
– ?Que necesitaba? ?Que le dijo?
Kovac espero mientras Neil Fallon reanudaba su paseo por la sala con los hombros encogidos como si intentara paliar un dolor de estomago. Tenia el rostro enrojecido y respiraba con dificultad. En un momento dado metio la mano en el bolsillo del mono y saco un paquete de Marlboro.
– Lo siento, senor Fallon -se disculpo Elwood-, pero aqui no se puede fumar.
Fallon le lanzo una mirada fulminante y saco un cigarrillo del paquete.
– Pues echeme.
Kovac se acerco a el lentamente.
– No creo que la conversacion girara en torno a lo que necesitaba Mike, Neil -observo con suavidad, cambiando de tactica-. Creo que giro en torno a lo que necesitaba usted. Creo que estaba borracho y cabreado cuando lo llamo, que discutieron por el dinero que necesita. Y despues de esa conversacion, se fue enfureciendo usted cada vez mas mientras pensaba en la pasta, en que su viejo no queria proporcionarsela y en que se pasaba la vida cantando las alabanzas de Andy y pisoteandolo a usted. Y se cabreo de tal forma que subio a la camioneta y fue a darle su merecido.
– El viejo iba borracho y medio ciego por las pastillas -mascullo Fallon-. Fue como hablar con la pared. Le importaba un huevo lo que le dijera, como siempre.
– ?Y se nego a darle el dinero?
Fallon denego con la cabeza y se echo a reir.
– Ni siquiera escucho mi peticion. Solo queria hablar de Andy, de cuanto lo queria, de que Andy lo habia defraudado, de que Andy la habia cagado removiendo las aguas.
Kovac se volvio hacia Liska, que se habia erguido de repente.
– ?Empleo esas palabras? ?Remover las aguas? ?Por que diria una cosa asi?
– No lo se -espeto Fallon-. Supongo que porque Andy habia decidido salir del armario. Si hubiera mantenido en secreto que era maricon, el viejo no habria tenido que afrontarlo. «Despues de tantos anos», repitio varias veces. Como si Andy hubiera cometido una injusticia al contarselo. Como si se lo hubiera tenido que contar cuando tenia diez anos o esperar a que el viejo la palmara. Joder…
– Eso debio de cabrearlo mucho -comento Kovac-. Habia soportado usted muchas cosas y ademas acababa de pelearse con aquel cliente. Usted estaba ahi mismo, en su casa, y Andy habia muerto, pero el venga a hablar de Andy esto y Andy lo otro.
– Eso es lo que le dije. «Andy ha muerto. ?No podemos enterrarlo y seguir adelante?»
Dio una chupada al cigarrillo y exhalo el humo con fuerza. Su rostro se habia tenido de rojo oscuro, y tenia los ojos entornados para recordar mejor… o para contener las lagrimas. Se quedo mirando el espejo sin verlo.
– Y entonces se lo grite a la cara: «?Andy era un puto maricon, y me alegro de que haya muerto!».
Escupio las palabras dando rienda suelta a las emociones acumuladas. Acto seguido se cubrio los ojos con la mano izquierda mientras el cigarrillo ardia entre sus dedos.
– ?Y que hizo el?
Fallon emitia unos sollozos rotos y torturados.
– ?Que hizo Mike cuando le dijo usted eso, Neil?
– Me… me pego.
– ?Y usted que hizo?
– Dios mio…
– ?Que hizo, Neil? -insistio Kovac, acercandose mas a el.
– Pues tambien… tambien le pegue. ?Dios mio! -Sin dejar de sollozar, se doblo sobre si mismo y sepulto el rostro entre las manos-. Y ahora ha muerto. ?Los dos han muerto! ?Dios mio!
Kovac le quito el cigarrillo y le dio una chupada, ansioso por fumarse uno entero. Con un suspiro lo dejo sobre la mesa, provocando una quemadura negra en la superficie de aglomerado.
– ?Lo mato, Neil? -inquirio en voz baja-. ?Mato a Mike?
Fallon meneo la cabeza sin apartarse las manos del rostro.
– No.
– Podemos comprobar si tiene residuos de polvora en las manos -le advirtio Liska.
– Efectuaremos lo que se denomina un analisis de activacion de neutrones -explico Kovac-. No importa cuantas veces se haya lavado las manos, porque las particulas microscopicas quedan insertadas en la piel a partir del disparo y tardan semanas en desaparecer.
Era un farol, una carta destinada a asustarlo. Aquella prueba solo podia determinar si una persona habia estado en contacto con bario y amoniaco, componentes de la polvora y de miles de otras combinaciones tanto naturales como sinteticas. En terminos practicos, incluso un resultado positivo poseeria escaso valor forense y aun menos validez ante un tribunal, porque habria transcurrido demasiado tiempo entre el incidente y la prueba. Los abogados defensores se ganaban la vida argumentando que el tiempo equivalia a la contaminacion de las pruebas, y los expertos forenses remunerados por comparecer se lo pasarian bomba cuestionando los resultados. Sin embargo, lo mas probable era que Neil Fallon no supiera todas esas cosas.
En aquel momento llamaron a la puerta, y Elwood se aparto de ella. Al poco, el teniente Leonard asomo la cabeza con expresion avinagrada.
– ?Puedo hablar con usted un momento, sargento?
– Estoy ocupado, teniente -repuso Kovac, impaciente.
Leonard se lo quedo mirando en elocuente silencio. Kovac miro a Neil Fallon y contuvo un suspiro. Si Fallon iba a confesar, seria entonces, mientras se hallara debil emocionalmente, antes de tener oportunidad de erigir un muro de proteccion a su alrededor.
Kovac se sentia como un lanzador expulsado del partido cuando estaba machacando al adversario. Se volvio hacia Liska.
– Bueno, parece que queda en tus manos -mascullo entre dientes.
– Sargento… -insto Leonard.
Kovac salio y siguio a Leonard hasta la habitacion contigua, desde donde el teniente habia observado el interrogatorio por el espejo. La estancia estaba a oscuras, una sala con una ventana por pantalla de cine. Ace Wyatt estaba ante ella con los brazos cruzados, mirando a Neil Fallon a traves del vidrio sucio. Permanecio unos
