ceno.

– No tengo intencion de acostarme con una mujer que se gana la vida diseccionando cuerpos. En fin, a lo que ibamos, que Stone nos permitira ganar tiempo, pero ahora mismo nos vendria bien un milagro. Tambien le he pedido que repase la autopsia de Andy Fallon, por si Upshaw la fastidio.

– ?Necesitais un milagro? -pregunto Elwood, entrando en el cubiculo.

Llevaba un grueso jersey de mohair sobre camisa y corbata que le conferia aspecto de mamut lanudo.

– Venderia mi alma por uno -aseguro Kovac.

– Eso seria contradictorio, ya que los milagros se asocian a poderes benignos -senalo Elwood-. El alma se le vende al diablo.

– Pues podras darle recuerdos de mi parte como no hables ahora mismo.

– Una vecina vio la camioneta de Neil Fallon aparcada delante de casa de Mike el miercoles por la noche, a la una y nueve minutos, para ser exactos. He revisado los informes de las preguntas que los agentes hicieron a los vecinos ayer. Fueron a casa de esta, pero no estaba, sino que abrio la puerta la mujer de la limpieza. Asi que hoy la he llamado, y bingo.

Kovac se levanto de un salto.

– Esto ya me gusta mas.

– ?Vio llegar la camioneta pero no oyo el disparo? -inquirio Liska, esceptica.

– Es una insomne que llevaba audifono -explico Elwood-, una anciana de ochenta y tres anos, pero mas lista que el hambre.

– ?Que tal anda de la vista?

– Genial con ayuda de los prismaticos Bausch and Lomb que siempre tiene sobre la mesita de cafe.

– ?Habia luz?

– Tiene focos instalados en las esquinas de su casa. Es la encargada de la patrulla de vigilancia del barrio. No reconocio la camioneta, pero anoto la matricula.

– ?Le gustaria ocupar mi puesto cuando Leonard me despida?

– ?Lo vio marcharse? -pregunto Kovac a su vez.

– A la una y treinta y dos.

– Antes de la hora estimada de la muerte, pero me sirve.

Kovac guardo las fotografias de Mike Fallon en un cajon e intento enderezarse la corbata mirandose en la pantalla del ordenador apagado.

– Trae a Neil Fallon para que podamos interrogarlo -ordeno a Elwood-. Yo voy a dar la noticia a Leonard.

– ?De que cono va esto? -grito Neil Fallon.

Dos agentes uniformados lo habian sacado de su tienda para llevarlo a comisaria. Su mono mugriento parecia ser el mismo que llevaba el dia que Kovac fue a darle la noticia de la muerte de su hermano. Tenia las manos manchadas de tierra y grasa.

– ?Por el amor de Dios, mi hermano y mi padre han muerto, y ustedes se dedican a arrastrarme hasta aqui como si fuera un puto criminal! -espeto mientras se paseaba frenetico por la reducida sala de interrogatorios, la misma en que Jamal Jackson habia golpeado en la cabeza a Kovac-. Sin explicaciones, sin disculpas…

– Usted es un puto criminal -lo atajo Kovac sin inmutarse-. Sabemos lo de la condena por asalto, Neil. ?Acaso creia que no lo comprobariamos? Y ahora, ?que le parece si usted me da unas cuantas explicaciones y se disculpa?

Kovac se cruzo de brazos y apoyo la espalda contra el espejo de la sala mientras observaba la reaccion de Fallon. Liska estaba de pie frente a el, apoyada contra la pared opuesta, y Elwood montaba guardia en la puerta. Ninguno de ellos se sento en las sillas que rodeaban la tranquilizadora mesa redonda. La luz roja de grabacion relucia en la camara de video.

Fallon le lanzo una mirada furibunda.

– Eso paso hace mucho tiempo, y ademas fue una chorrada, un accidente.

– ?Dejo a un tipo en coma en una pelea de bar por accidente? -replico Liska-. ?Eso como se come?

– Hubo una pelea; el tipo se cayo y se golpeo la cabeza.

Kovac se volvio hacia Elwood.

– ?No es eso lo que Cain dijo de Abel?

– Creo que si.

– ?Que tal si se disculpa por haberme mentido ayer, Neil? -propuso Kovac-. ?Por que no me explica que hacia en casa de su padre a la una de la madrugada del dia en que murio?

Fallon se detuvo en seco e intento contener la furia que amenazaba con aduenarse de el. Bajo esa furia se entreveia una capa de desconcierto, suspicacia y temor.

– ?De que esta hablando? No… no se a que se refiere.

– Corte el rollo -le advirtio Liska-. Una vecina de su padre vio su camioneta a la una de la madrugada.

– Ayer me dijo que la ultima vez que hablo con el fue esa noche y por telefono -le recordo Kovac.

Fallon paseo la mirada por la estancia como si pudiera encontrar la respuesta en algun rincon.

– ?Por que me mintio, Neil? ?Le daba verguenza no haber convencido a su viejo de que le diera el dinero necesario para comprarle la mitad del negocio a su ex? ?De eso hablo durante la llamada de veintitres minutos que hizo a su padre desde su bar a las once y siete minutos de la noche?

Fallon jadeo como un asmatico al borde de un ataque y se froto el cuello con la mano gruesa y mugrienta.

Kovac desplazo el peso de su cuerpo con aire indolente.

– Se le esta poniendo cara de culo, Neil, ?no te parece, Tinks?

– Ha llegado la hora de los espasmos de esfinter, Neil -se mofo Liska.

– ?Acaso creia que no llamaria a la compania telefonica para pedir el registro de sus llamadas? -pregunto Kovac-. Debe de pensar que soy imbecil, Neil.

– ?Por que iba a pedirlo? -replico Fallon con nerviosismo-. No soy sospechoso de nada. Por el amor de Dios, mi padre se suicido…

– Estoy hasta las narices de que me lo recuerde. Soy yo quien lo encontro con la cabeza reventada, asi que no hace falta que me lo recuerde. No es una estrategia eficaz, Neil. Cuando alguien sufre una muerte violenta, como Mike, se abre una investigacion -explico-. ?Y sabe a quien investigamos primero? Pues a los parientes, porque nadie tiene mejor movil para cargarse a alguien que un pariente. Usted mismo me dijo que odiaba a Mike, y a eso se anade que necesita dinero para pagar a su futura ex y que Mike se negaba a darselo. Eso se llama movil.

El miedo de Fallon empezo a aflorar a la superficie, y sus movimientos se tornaron espasmodicos. Gotas de sudor perlaban su labio superior mientras retrocedio hasta el rincon donde estaba la libreria, de la que habian retirado todos los estantes.

– Pero era mi padre. Nunca le haria algo asi. Era mi padre…

– Y se paso treinta y tantos anos diciendole que no valia usted tanto como su hermano maricon. Eso es lo que llamamos una herida infectada.

– Era un cabron -admitio Fallon-. Eso no lo niego, pero no lo mate. En cuanto a la zorra de Cheryl, no es asunto suyo de donde saco el dinero. Le pagare lo que le debo.

– O perdera el negocio por el que se ha roto los cuernos -anadio Liska-. No existe peor furia que la de una mujer amargada y vengativa. Lo se muy bien porque soy una de ellas.

– He hablado con su ex -intervino Kovac-. Parece estar a punto de perder la paciencia y lista para machacarlo vivo. ?Le pidio el dinero a su hermano?

Fallon sacudio la cabeza como si lo hubieran abofeteado, incredulo ante el giro negativo que habia dado su vida. Miro alternativamente a ambos detectives.

– ?Va a decirme que tambien mate a mi hermano?

– No estamos diciendo que matara a nadie, Neil, solo le hacemos preguntas sobre el caso… ademas de explicarle que aspecto tiene el asunto desde el punto de vista de la policia.

– Pues ya puede meterse su punto de vista por donde le quepa, Kovac. Andy no es su caso. Se acabo, es un asunto muerto y enterrado. Cenizas a las cenizas, polvo al polvo.

– ?Y puedo preguntarle por que razon me lo restriega por las narices?

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