Observacion: una autopsia no constituye un buen modo de empezar el dia.

Aquella idea rondaba la cabeza de Kovac mientras se sentaba ante su mesa con una taza de pesimo cafe en la mano. No habia rastro de Liska, y en el despacho reinaba la calma por el momento. Kovac habia conseguido entrar inadvertido y se alegraba de ello. Necesitaba unos minutos para reflexionar, para reagrupar sus fuerzas. Saco las fotografias tomadas en el cuarto de bano de Mike Fallon y las distribuyo sobre el papeleo que habia descuidado en los ultimos dias.

Una inquietud creciente se aferraba a los flecos de su conciencia, una sensacion vaga, apenas una sombra. Podria haber tildado el caso de suicidio para asi zanjar el asunto a la espera de recibir el informe del forense. Sin embargo, aquella sensacion y el hecho de que Neil Fallon pareciera tener mas capas podridas que una cebolla estropeada se lo impedian.

Kovac paseo la mirada por las fotografias procurando no fijarse en ningun detalle especifico, con la esperanza de descubrir algo que hubiera pasado por alto hasta entonces. Pero al mismo tiempo, esperaba no descubrir nada. La idea de que Mike Fallon hubiera decidido poner fin a su vida se le antojaba mil veces mas soportable que la alternativa.

Desde ese punto de vista, casi era capaz de contemplar las fotografias como obras de arte abstracto en lugar de imagenes de un hombre al que conocia desde hacia veinte anos.

En cualquier caso, resultaba mas facil mirar las fotografias que asistir a la autopsia y ver como hacian pedacitos a un conocido.

Maggie Stone, forense del condado de Hennepin, habia realizado la autopsia personalmente. Pese a sus excentricidades, tales como llevar armas escondidas y cambiarse el color del cabello cada seis meses, era la mejor, y cuando afirmaba una cosa, la cosa iba a misa. Kovac la conocia desde hacia varios anos, y mantenian la clase de relacion que le permitia pedirle favores, tales como asistir a la autopsia de un viejo amigo al alba. Stone ni se habia inmutado ante la peticion. Para una persona que se pasaba la vida abriendo cadaveres para extraerles los organos y los secretos, nada resultaba sorprendente.

Asi pues, Kovac habia ido a la sala de autopsias, procurando no interponerse en el camino de Stone y su ayudante, Lars, que trabajaban alrededor de la mesa de acero inoxidable. Menuda forma de empezar la manana.

Liska entro en el cubiculo con expresion sombria y la tez palida pese al intenso frio del exterior. Sin decir palabra, guardo el bolso en el cajon y se quito el abrigo.

– ?Como esta tu informador?

– Parece que sobrevivira… mas o menos. Vengo del hospital.

– ?Esta consciente?

– No, pero no ha adoptado la postura fetal, de modo que tienen esperanzas de que no haya sufrido danos cerebrales graves. Los huesos rotos se curan y, la verdad, ?a quien le importa una colostomia mas o menos? - espeto con sarcasmo-. Y quedar como el hombre elefante tampoco esta tan mal, ?no? Siempre es mejor que acabar criando malvas.

– No fue culpa tuya, Tinks -le aseguro Kovac.

– Lo se -repuso Liska sin mirarlo a los ojos-. Intento superarlo, de verdad, pero es que volver a verlo… - Respiro hondo y lo solto-: Si hubiera llegado a tiempo…

– Que te sientas culpable no cambia las cosas, pequena. El tomo sus propias decisiones, y tu hiciste lo que estaba en tu mano.

Liska asintio.

– Si, pero es tan desesperante… En fin, lo superare.

– Lo se, y tu sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.

Liska lo miro con agradecimiento, afecto y lagrimas en los ojos.

– Gracias.

– Para eso estan los companeros, para apoyarse.

– No me hagas llorar, Kovac -bromeo Liska-, o tendre que hacerte pupa.

– Cuidado, que puede que me guste -advirtio Kovac-. Soy un tipo solitario… En fin, ?que hay del caso? ?Sigues en el? -pregunto al cabo de unos instantes.

– Tengo que hablar con Leonard -suspiro Liska con una mueca-. Ibsen era mi informador, estuve en el escenario del crimen y fui la que recibio la llamada de advertencia.

– Hay que ser idiota para llamarte. Si hubiera sido un ataque casual, nunca habrias recibido esa llamada.

– Desde luego, hay que ser muy idiota -convino Liska-. Ahora tengo algo que llevar a Asuntos Internos y utilizar para acceder al caso Curtis. ?Por que advertirme que deje pasar un caso cerrado a menos que haya una razon de peso para reabrirlo?

– ?No has conseguido descubrir desde donde te llamaron?

– Desde un telefono publico en paradero desconocido, asi que Garganta Profunda tiene un par de neuronas como minimo. Tampoco albergo esperanzas de localizar a algun testigo de la llamada.

– ?Y la coartada de Ogden y Rubel es solida?

Liska lanzo un resoplido desdenoso.

– ?Que coartada? Estaban jugando al billar en el sotano de casa de Rubel. Y adivina quien los acompanaba… Cal Springer, ni mas ni menos.

– Que bien.

– Springer seria capaz de jurar que los tres estaban en la luna si los otros dos se lo ordenaran. Es tan gallina… Deben de tener fotos de el tirandose a una cabra o algo asi -espeto-. En cualquier caso, Castleton lleva el caso Ibsen, y tanto el como su supervisor de turno me acogeran con los brazos abiertos si Leonard me permite participar en la investigacion.

– Leonard se te comera viva por meterte con Asuntos Internos.

– ?Que quieres que haga si Ibsen solo acepto hablar conmigo? -replico Liska con un encogimiento de hombros-. Segun tengo entendido, el resto del departamento pasaba de el como de la mierda. Nadie queria saber nada de sus teorias sobre sida y conspiraciones.

– ?Quien tiene el sida?

– Eric Curtis era seropositivo. Eso lo complica todo un poquito mas, ?no te parece? ?Que homofobo propinaria una paliza mortal a un seropositivo y correria el riesgo de entrar en contacto con sangre contaminada?

Kovac fruncio el ceno mientras recordaba la visita que habia hecho al hombre acusado de matar a Curtis.

– Por lo visto, Verma tambien es seropositivo.

– Pero si lo hizo Verma, ?quien me llamo? Verma esta en la carcel.

Se miraron unos instantes.

– Ogden me sigue pareciendo la mejor opcion -senalo Kovac, girando de un lado a otro con la silla.

– A mi tambien, y por ahi pienso encarar la investigacion.

– Ten cuidado.

Liska asintio.

– ?Como ha ido la autopsia? -pregunto.

– De momento no ha surgido nada espectacular. No tenia nada bajo las unas. Presentaba unos cardenales en el dorso de las manos, pero ninguna herida de defensa clara. No habia cortes recientes, y sabemos que hace poco sufrio una caida, de modo que eso podria explicar cualquier marca. Ademas, Stone no sabe a ciencia cierta si las marcas son morados u otra cosa, porque el cadaver presentaba mucha lividez en las manos a causa de la postura en que estaba.

– ?Y residuos de polvora?

– En ambas manos. Pero eso no significa que alguien no lo obligara a meterse el arma en la boca, aunque no podemos demostrarlo.

– O sea, que estamos en un callejon sin salida -suspiro Liska-. Stone dictaminara suicidio.

– No hara nada hasta recibir los informes del laboratorio, y me ha asegurado que van con mucho retraso, por no hablar de que muy a menudo extravian los expedientes, ya me entiendes.

– Tengo la impresion de que a la doctora Stone le gustaria extraviarte a ti, ya me entiendes -lo pincho Liska con una sonrisa traviesa.

Kovac sintio que le ardian las mejillas. La imagen que le acudio a la mente fue la de Amanda Savard, no la de Maggie Stone. La expresion de sus ojos cuando le alzo la barbilla, aquella vulnerabilidad. Se obligo a fruncir el

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