– ?Por que crees que son policias? -inquirio Speed en voz tan baja como un amante que susurrara palabras apasionadas.
– Por eso me cito el informador, para hablarme de un policia corrupto.
– Tal vez fue un delito aleatorio. Los travestis no son demasiado populares en determinados circulos.
Liska se aparto de el y le dedico una mirada exasperada.
– Ya, y yo creo en Papa Noel y el conejito de Pascua.
Se alejo unos pasos para arropar mejor a su hijo y apagar el televisor.
– ?Todo esto tiene que ver con el tipo muerto de Asuntos Internos? -quiso saber Speed.
– En parte -repuso Liska, a punto de lanzar una carcajada-. Se trata de un caso de asesinato cerrado con un culpable convicto, y de un caso de accidente y/o suicidio tambien cerrado. Es curioso que alguien reciba semejante paliza por algo asi, ?no te parece?
– ?A quien estas investigando?
– A un agente al que no conoces -respondio ella antes de volverse hacia el y estudiarlo con ojos de policia, observando sus pies descalzos, los vaqueros bajos sobre el vientre plano, la camiseta que permitia adivinar su envidiable forma fisica-. O puede que si. Tienes aspecto de haber estado haciendo pesas ultimamente, y el tipo al que investigo es de los que se lo toma en serio.
– ?Va a la comisaria de St. Paul?
– ?Vas al gimnasio de la comisaria como un poli cualquiera?
– Es gratis, y tengo otras cosas en que gastar mi sueldo.
– Pues no se en que -mascullo Liska entre dientes-. Desde luego no en nosotros.
Speed abrio la boca para replicar, pero Liska alzo la mano para acallarlo. R. J. estaba ahi mismo. Cierto era que dormia, pero no sabia que podia penetrar en su subconsciente ni cuan profundamente. Liska procuraba no pelearse con Speed en presencia de los chicos. En muchas ocasiones fracasaba, pero al menos lo intentaba.
– Lo siento -se disculpo-. Eso ha estado fuera de lugar. Es que estoy un poco alterada, ?sabes? Lo que queria decir es que conozco a muchos policias de ambos departamentos que van al gimnasio que hay en University, Steele's, y he pensado que podias haber visto a ese tipo por alli.
Speed permanecio inmovil unos instantes mientras se esforzaba por intensificar sus sentimientos heridos. Liska lo veia en su rostro; R. J. hacia exactamente lo mismo cuando se sentia ofendido. Lo veia revivir cada desaire, cada comentario mordaz a fin de reforzar la afrenta.
– He dicho que lo siento -le recordo Liska.
– Hago todo lo que puedo, Nikki -se quejo el martir agraviado-. Ayudo con los chicos cuando puedo y te prometi que pronto te pasaria dinero…
– Ya lo se…
– Pero aun asi no paras de machacarme. ?Por que, Nikki? ?Realmente me odias tanto o es que tal vez tienes miedo de sentir aun algo por mi?
Has dado en el clavo, penso Liska.
– La fuerza de la costumbre -dijo en cambio.
– Pues dejalo ya, Nikki -murmuro Speed, mirandola de hito en hito antes de acercarse de nuevo y acariciarle la mejilla-. Me importas mucho, Nikki. No tengo miedo de reconocerlo, a diferencia de ti.
Bajo la cabeza y le rozo los labios en un beso largo, pero delicado. Liska sentia el corazon en la garganta.
– Ten cuidado, Nikki -la insto Speed al apartarse.
?Con el caso o contigo?, se sintio tentada de preguntar ella.
Ambas cosas, se dijo a renglon seguido.
– Volverte contra los tuyos te granjeara enemigos.
– Si ese tipo es lo que creo, no es de los mios.
Tenia que plantearselo en esos terminos, penso mientras Speed iba al recibidor, se calzaba las botas y se ponia el abrigo. Si Ogden era un asesino, si era la clase de animal capaz de apalizar a un hombre y violarlo con un tubo, entonces el hecho de que llevara placa era la peor de las ofensas.
– ?Tienes alguna prueba contundente contra el?
– No, solo corazonadas -admitio Liska-. Por lo visto, el travesti tenia informacion valiosa para mi. Creo que ese poli se dopa con anabolizantes. Cuando menos, podre entregarlo a Narcoticos -observo, dedicandole un atisbo de sonrisa mientras abria la puerta.
– Si toma esteroides debe de ser un tipo de humor imprevisible -senalo Speed-. Eso puede ser peligroso.
– Eso ya lo se. En fin, gracias por cuidar de los chicos y por preocuparte tanto por mi.
– No es agradecimiento lo que busco -replico Speed, pillandola desprevenida.
Apenas tuvo tiempo de detectar la expresion de sus ojos antes de encontrarse atenazada entre sus brazos. Speed volvio a besarla, pero esta vez sin la menor delicadeza. Fue un beso hambriento, exigente, apasionado, hasta el punto de que los labios le dolian cuando se separo de ella.
Sin decir nada mas, Speed salio de la casa, subio al coche, cerro la portezuela con fuerza y arranco. Hasta entonces Liska no se llevo dos dedos a los labios.
– Lo que me faltaba -suspiro.
Decidio no despertar a R. J. para llevarlo a la cama, de modo que se limito a cubrirlo con otra manta, dejo la lampara al minimo y se acosto sin grandes esperanzas de lograr conciliar el sueno.
El reloj marcaba las tres y diecinueve cuando sono el telefono.
– Diga.
El silencio al otro lado de la linea era mas bien un aliento contenido, o quiza era ella quien no se atrevia a respirar.
Y entonces oyo el susurro que le produjo piel de gallina en todo el cuerpo.
– No remuevas las aguas.
Capitulo 24
Las fotografias yacen sobre una estrecha mesa de trabajo, iluminadas por un cono de luz amarilla. Por lo demas, la habitacion esta a oscuras y en silencio.
Las fotografias estan alineadas en una hilera perfecta. La explosion de la vida. Una lluvia de sangre. Fragmentos de hueso. Naturaleza muerta. Muerte. Estudio de la destruccion. Testimonio de la fragilidad del cuerpo humano. Abstracto. Violento. Triste y patetico.
Demasiado facil de conseguir.
Un mal necesario, pero aun asi… deberia haber sido imposible. El concepto deberia haber contravenido todo principio moral hasta el punto de imposibilitar la ejecucion.
Ejecucion.
La palabra evoca un cumulo de emociones. Remordimiento, repugnancia, alivio, excitacion. Miedo. Miedo de lo hecho, de la excitacion del ultimo instante. Miedo de que algo humano, algo civilizado, algo vulnerable pudiera dar paso a otra cosa… o hubiera dado paso a otra cosa largo tiempo atras.
Pero si eso fuese cierto, el sueno habria llegado raudo y facil en lugar de permanecer del todo ausente.
Capitulo 25
