– ?No!
– Ni siquiera… -insinuo Turvey, agitando la mano.
– No -repitio Kovac con vehemencia-. ?Podemos ir al grano, por favor? He venido por una razon concreta.
– ?De que se trata?
– Necesito echar un vistazo a un caso antiguo, el asesinato de Thorne. No tengo el numero de expediente, pero si las fechas…
– No importa -lo atajo Turvey-. No esta aqui.
– ?Estas seguro?
– Me paso aqui todo el puto dia. ?Acaso crees que no me conozco este sitio al dedillo?
– Ya, pero…
– Se que no esta porque alguien de Asuntos Internos bajo a pedirlo hace un par de meses. Era el chico de Mike Fallon. No estaba aqui entonces ni tampoco esta aqui ahora.
– ?Y no sabes adonde ha ido a parar?
– No.
Kovac lanzo un suspiro y se dispuso a marcharse, preguntandose quien podia tener el expediente o una copia.
– Es curioso que hayas preguntado precisamente por ese caso -observo Turvey.
– ?Por que?
– Porque he descubierto que el numero de placa por el que preguntaste el otro dia pertenecio a Bill Thorne.
Amanda Savard tenia la placa de Bill Thorne sobre la mesa del despacho de su casa.
Kovac permanecio inmovil mientras intentaba asimilar la idea.
– Recuerdo a Bill Thorne -dijo Turvey, restregandose el voluminoso menton-. Por aquel entonces patrullaba en la Tercera. Era un cabronazo de mucho cuidado.
– ?Estas seguro? -pregunto Kovac.
Turvey enarco las cejas.
– ?Que si estoy seguro? Una vez lo vi romperle los dientes a una prostituta por mentirle.
– Quiero decir que si estas seguro de que es la placa de Thorne.
– Si.
Kovac se alejo con las palabras de Russell Turvey resonandole en los oidos. Amanda Savard tenia la placa de Bill Thorne sobre la mesa del despacho de su casa.
Entro en el servicio de caballeros, se refresco el rostro con agua fria y se miro al espejo con las manos apoyadas en los bordes de la pica.
Rememoro los dias pasados, imagenes de ella, de ambos. Recordo el sabado por la noche. Habian hecho el amor en el sofa, y cuando estaba a punto de marcharse, Amanda vio sobre la mesita de cafe los articulos que Kovac habia encontrado en la biblioteca.
Articulos sobre el asesinato de Thorne y el tiroteo. Andy lo estaba investigando. Estoy indagando un poco, a ver si encuentro algo.
La vida cambia cuando menos te lo esperas, habia dicho.
Y siempre para mal.
Fue a la planta baja, mas concurrida que de costumbre, pues numerosos policias y periodistas buscaban cualquier migaja sobre la caceria de Rubel. Nadie le presto atencion. Kovac se mantuvo al margen del bullicio, con la mirada clavada en la sala 126.
Con toda probabilidad, Amanda estaba en su despacho. Asuntos Internos se afanaria en desenterrar cualquier trapo sucio contra Rubel y Ogden, en revisar todos los informes sobre problemas pasados con cualquiera de ellos. A buen seguro, algun capitan exigiria a Savard explicaciones sobre la razon por la que la investigacion sobre Ogden y el asesinato de Curtis habia quedado relegada al olvido. ?Y por que nadie habia hecho mencion de Rubel en su momento?
Si iba a su despacho, quiza consiguiera hablar con ella entre llamada y llamada. Y entonces… ?que? ?Se enfrentaria a ella como un marido enganado? Ya imaginaba la escena, ya percibia la humillacion. Ni hablar.
Uno de los periodistas lo vio, y la vida volvio a transcurrir a camara rapida.
– Eh, Kovac -lo llamo el hombre mientras se acercaba, procurando hablar en voz baja para no alertar a sus competidores-. Tengo entendido que estuvo en el escenario del asesinato del sabado. ?Que paso?
Kovac alzo una mano y giro sobre sus talones para marcharse.
– Sin comentarios.
Entro en la antesala, se abrio paso entre la muchedumbre que intentaba burlar a la recepcionista y se dirigio hacia su cubiculo. Liska no estaba. Donna, de la compania telefonica, habia localizado el registro telefonico de Andy Fallon correspondiente a los ultimos tres meses. Distraer la mente. Podia hacerlo mientras tropezaba una y otra vez con el tema de Amanda. Encendio su ordenador y se conecto a una guia telefonica.
Demasiados de los numeros de la lista no figuraban en la guia. Todo el mundo queria vivir en el anonimato y eludir a las empresas de telemarketing. No obstante, los numeros que no figuraban carecian de interes. Mike, Neil, varios restaurantes de comida para llevar. Habia algunas llamadas a algo llamado el Hazelwood Home. Kovac consulto las paginas amarillas en linea y descubrio que recibia el discreto apelativo de «institucion de reposo». ?Que clase de reposo? ?Una casa de reposo para Mike, tal vez? Aunque Mike Fallon no parecia necesitar nada parecido. Una asistenta, si, pero una casa de reposo, no.
Una vez cotejada toda la lista, Kovac se concentro en los numeros cuyos titulares no figuraban, pero en casi todos los casos le salto un contestador automatico.
Uno de los contestadores era el de Amanda Savard. Fallon la habia llamado a su casa varias veces durante los ultimos dias de su vida.
Andy Fallon investigaba el asesinato de Thorne. Amanda Savard tenia la placa de Bill Thorne sobre la mesa del despacho de su casa.
Con gran seguridad habia negado que Andy mencionara su implicacion en el caso Thorne.
?Maldita sea! Si tuviera las notas de Fallon. Los expedientes debian de estar en alguna parte… al igual que el ordenador portatil…
Tambien podia recorrer el pasillo y preguntar a Amanda a boca-jarro por que tenia la placa de Thorne.
El instinto le dictaba que no debia preguntarselo.
O quiza no era su instinto. Tenia la placa de Bill Thorne. Habia visto a Andy Fallon la noche de su muerte. Habia estado en su casa. Andy la habia llamado con frecuencia poco antes de morir.
Me encantan los rompecabezas, penso Kovac con el corazon encogido.
Amanda Savard se habia acostado con el dos veces. Kovac investigaba la muerte de Andy Fallon. Andy Fallon habia investigado la muerte de Bill Thorne. Amanda tenia la placa de Bill Thorne.
Descolgo el telefono y marco el numero de Hazelwood Home.
Era un psiquiatrico.
Kovac cogio el abrigo y salio corriendo del despacho.
El viento barria la nieve, levantando un polvo fino, por lo que Hazelwood Home parecia envuelto en una bruma densa. La institucion, antano una residencia particular, era un inmenso y exagerado tributo a Frank Lloyd Wright. Las lineas horizontales alargadas y bajas producian la impresion de que el edificio estaba agazapado. Enormes arboles viejos salpicaban el jardin cubierto de nieve. Mas alla del recinto, el paisaje aparecia despejado y pantanoso, como buena parte del paisaje al oeste de Minneapolis.
Kovac aparco junto a la entrada y paso junto a un duelo de decoraciones festivas. A un lado Navidad, al otro Hannukkah. La primera sensacion que provocaba el vestibulo era de oscuridad abrumadora. El techo surcado de vigas parecia cernirse sobre uno.
Busco con la mirada a la empleada mas joven y de aspecto mas competente de las dos que trabajaban en la recepcion y se dirigio hacia ella. Era una joven con aire de querubin y rizos rubios cortados al estilo caniche. En su placa de identificacion se leia el nombre «Amber». Amber abrio los ojos de par en par cuando Kovac le mostro la
