papelera o la presencia de el, sus increibles ojos azul verdosos, tan frios e inquietantes, y su voz tenida de aquel acento de burla. Pero cuando el volvio a darle una orden, la acato de inmediato.

– Vamos -dijo Valente Sharpe.

– ?Como puede nadie haber colocado un… transmisor en mi movil?

– ?Estas segura de no haberlo dejado olvidado en algun sitio? ?O de no haberselo prestado a alguien aunque solo fuera un momento?

– Completamente segura.

– ?Se te ha estropeado algo recientemente? ?La tostadora? ?La television? ?Algo que necesitara la visita de un tecnico?

– No, yo… -Entonces lo recordo-. La linea telefonica. La semana pasada vinieron a repararla.

– Y tu estabas en casa, claro. Y el movil estaria en tu habitacion.

– Pero no tardaron mucho… Ellos…

– Oh -sonrio Ric Valente-. Tuvieron tiempo hasta de ponerte micros en la tapa del retrete, te lo aseguro. Podran ser torpes, pero como siempre hacen lo mismo ya tienen cierta habilidad.

Habian llegado a la plaza de Espana. Valente giro en direccion a Ferraz. Conducia despacio, sin impacientarse con los atascos propios del viernes nocturno. Le habia dicho a Elisa que el coche en el que iban era «seguro» (se lo habia prestado una amiga para esa noche), pero agrego que lo que menos deseaba era que la policia lo detuviera y le pidiera la documentacion. Elisa lo escuchaba pensando que, despues de todo lo sucedido y lo que estaba oyendo, la posibilidad de una multa seria lo mas insignificante de todo. Su cerebro era un nudo gordiano de dudas. A ratos miraba el perfil de ave rapaz de Valente preguntandose si estaria loco. El parecio percatarse.

– Comprendo que te resulte dificil de creer, querida. Veamos si puedo aportar mas pruebas. ?Has sentido que te seguian personas semejantes de aspecto llamativo? No se: pelirrojos, policias, barrenderos…

La pregunta la habia dejado sin habla. Le parecio como si acabara de salir de lo que pensaba que habia sido una pesadilla y alguien le probara que se trataba de la realidad. Cuando termino de contar lo de los hombres de bigote gris vio a Valente lanzar una risa hueca al tiempo que frenaba ante un semaforo.

– Conmigo fueron mendigos. En el argot se llaman «senuelos perturbadores». No son ellos los que te vigilan realmente. De hecho, su mision consiste justo en lo opuesto: que tu te fijes en ellos. En las peliculas es frecuente que el protagonista se percate de que el tipo que finge leer el periodico o el hombre que aguarda el autobus lo estan espiando, pero en la vida real solo ves a los «senuelos». Se de lo que hablo -anadio, y oriento su blanco rostro hacia ella-. Mi padre es especialista en temas de seguridad. Dice que el uso de «senuelos» es pura psicologia: si crees que te vigila gente con bigote gris, tu cerebro buscara de forma inconsciente tipos asi y descartara a cualquier otro que no tenga esa caracteristica. Luego te convences de que es una paranoia, bajas la guardia y ya no te llaman tanto la atencion otros detalles extranos. Y, mientras, los espias reales se dan un festin contigo. Aunque supongo que hoy les hemos dado esquinazo.

Elisa estaba impresionada. Lo que Valente le contaba era justo lo que ella habia experimentado durante los ultimos dias. Iba a preguntar otra cosa cuando sintio que el coche se detenia. Valente habia estacionado con rapidez junto a un contenedor. Entonces echo a caminar calle abajo, hacia Pintor Rosales. Ella se acomodo a su paso, aun aturdida. Ignoraba adonde se dirigian (ya lo habia preguntado una vez sin obtener respuesta, y tenia demasiadas dudas importantes aguardando detras como para repetir la pregunta), pero lo siguio sin protestar mientras intentaba encajar mentalmente las fantasticas piezas de aquel enigma.

– Dices que nos vigilan… Pero ?quien? ?Y por que?

– No lo se con certeza. -Valente caminaba con las manos en los bolsillos y sumido en aparente calma, pero a Elisa le parecia que iba muy deprisa, como si la tranquila exactitud de sus pasos constituyera para ella otra forma de velocidad-. ?Has oido hablar de ECHELON?

– Me suena. Lei algo sobre eso hace tiempo. Es una especie de… sistema de vigilancia internacional, ?no?

– Es el sistema de vigilancia mas importante del mundo, querida. Mi padre ha trabajado para ellos, por eso lo conozco bien. ?Sabias que todo lo que dices por telefono, o compras con tarjeta, o buscas en Internet, queda registrado y es examinado y filtrado por ordenadores? Cada uno de nosotros, cada ciudadano de cada pais, es estudiado por ECHELON con una minuciosidad directamente proporcional a nuestro grado de presunta peligrosidad. Si los ordenadores deciden que somos dignos de interes, nos clavan una chincheta roja y empiezan a rastrearnos en serio: senuelos, micros… Toda la parafernalia. Eso es ECHELON, el Gran Hermano del mundo. Vigilemos nuestro propio culo, dicen, no vaya a ser que lo apoyemos sobre un cristal roto. El 11-S y el 11-M nos han dejado a todos como Adan y Eva en el paraiso: en pelotas y controlados. No obstante, ECHELON pertenece a los anglosajones, particularmente a Estados Unidos. Pero mi padre me conto hace tiempo que en Europa ha surgido algo parecido, un sistema de vigilancia que usa tacticas similares a las de ECHELON. Quiza sean ellos.

– Te oigo y me parece… Perdona, pero… ?Por que iban a vigilarnos, ECHELON o nadie, a nosotros dos… a ti y a mi?

– No lo se. Es lo que pretendo averiguar con tu ayuda. Pero tengo una sospecha.

– ?Cual?

– Que nos vigilan porque somos los primeros del curso de Blanes.

Elisa no pudo evitar la risa. Era cierto que los grandes estudiantes de fisica tenian rarezas, pero lo de Valente le parecia excesivo.

– Estas de cachondeo -dijo.

Valente se detuvo de improviso en la acera y la miro. Vestia, como era frecuente en el, de manera llamativa: vaqueros blancos y un jersey marfil con un cuello tan ancho que uno de sus huesudos hombros se hallaba desnudo. Los cabellos pajizos le caian hasta los ojos. Ella percibio una leve irritacion en sus palabras.

– Oye, tia: he organizado este encuentro con mucho cuidado. Llevo una semana entera enviandote esos dibujitos y confiando en que fueras lo bastante lista para captar el mensaje, ?vale? Si sigues sin creerme, alla tu. No perdere mas tiempo contigo.

Giro en redondo, alzo el puno y golpeo una puerta. Elisa penso que la vida junto a Valente Sharpe seria cualquier cosa menos aburrida. La puerta se abrio, revelando la penumbra de un pasillo y las facciones oscuras de un hombre. Valente cruzo el umbral y se volvio hacia ella.

– Si quieres pasar, hazlo ahora. Si no, largate cagando leches.

– ?Pasar? -Elisa miro hacia la oscuridad. Los ojos del hombre de tez aceitunada la observaban con extrano brillo-. ?Adonde?

– A mi casa. -Valente sonrio-. Lamento que sea la entrada de servicio. ?Sigues ahi parada? Muy bien. -Y se volvio hacia el hombre-. Cierrale la puerta en las narices, Faouzi.

La pesada madera retumbo ante ella. Pero casi de inmediato volvio a abrirse y el rostro divertido de Valente asomo detras.

– Por cierto, ?ya respondiste al cuestionario? ?Como te lo hicieron rellenar a ti? ?Fue el chaval que hablo contigo la tarde de la fiesta? ?Quien dijo ser? ?Periodista? ?Estudiante? ?Un admirador?

Y esa vez, si. Esa vez fue como si el le hubiese entregado la pieza que faltaba, la que habia estado buscando inconscientemente desde el principio, y la imagen completa se le revelara sin obstaculos.

Una imagen exacta, obvia, espantosa.

De subito Valente solto una carcajada. Hacia mas ruido con la sonrisa que con ella: su carcajada se limitaba a mostrar el paladar y la faringe fugazmente, al tiempo que los ojos se le empequenecian.

– ?Por la cara de idiota que pones, se diria que…! ?No me digas que ese chico te gustaba! -Elisa permanecia completamente rigida, sin parpadear, sin respirar siquiera. Valente parecio animarse de pronto: como si la expresion de ella le deleitara-. Increible, eres mas estupida de lo que habia pensado… Podras ser buena en matematicas, pero en relaciones sociales eres tan sutil como una vaca, ?verdad, querida? Que gran decepcion. Para ambos. -Hizo ademan de volver a cerrar la puerta-. ?Entras o no?

Ella siguio inmovil.

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