a repetir una experiencia como la del Vaso Intacto…

Hubo un breve silencio.

– ?Ocurrio algo que no sepamos en el experimento del Vaso Intacto? -pregunto Clissot.

– No, no -anadio Blanes con rapidez-. Lo que queria decir era que no volvere a afrontar nunca mas esa clase de riesgo…

En la cocina se oyo un ligero alboroto. Cuando todos se volvieron, Valente les sonreia desde el interior y Rosalyn, enrojecida, miraba con semblante hosco.

– Discusiones amistosas -dijo Valente mostrando las palmas de las manos.

La puerta del comedor se abrio. Elisa estaba preparada para ver a Nadja, o quiza a Ross, pero no era ninguna de ambas Una voz que no escuchaba desde hacia varios dias resono e toda la sala.

– ?Puedo hablar con ustedes un momento? -dijo Carter.

– ?Como estas?

– Mas tranquila.

La habitacion de Nadja Petrova se hallaba casi a oscuras, apenas iluminada por una pequena lampara a pilas colocada en la mesilla. Elisa supuso que se la habria traido la senora Ross, que estaba trasteando en el bano. Se alegro al ver que su amiga parecia, en efecto, encontrarse mejor y que su visita le hacia una ilusion evidente (Nadja no era de las que ocultaban los sentimientos). Se sento a un lado de la cama y le sonrio.

– Lo que no esta nada bien son estas luces. -La senora Ross, siempre alegre, salio del aseo llevando una escalera portatil-. No solo se han fundido las bombillas: los casquillos estan quemados. ?Cuando dices que paso, Nadja? ?Anoche? Que curioso, en la habitacion de Rosalyn ocurrio lo mismo el otro dia… Deben de ser las conexiones. No puedo arreglarlo ahora, lo siento.

– No se preocupe, me apanare con esta lampara por las noches. Gracias.

– De nada, pequena. Intentare hablar con el senor Carter. Creo que entiende de enchufes.

Cuando la senora Ross cerro la puerta, Nadja se volvio hacia Elisa y le acaricio el brazo con dulzura.

– Gracias por venir.

– Queria verte antes de acostarme. Y contarte los ultimos chismes. -Nadja arqueo sus casi blancas cejas mientras la escuchaba-. Carter acaba de decirnos que ha recibido informacion por satelite: se aproxima un buen temporal a Nueva Nelson, un tifon, llegara a mediados de semana, pero lo mas fuerte lo pasaremos el sabado y el domingo. Estas lluvias son solo el anuncio. La buena noticia es que tenemos vacaciones forzosas. No nos permitiran usar a SUSAN ni recibir imagenes telemetricas nuevas, y el fin de semana tampoco podremos encender los ordenadores, por si acaso fallara el generador principal y hubiera que usar el de emergencia. No te preocupes, tonta -se apresuro a decir al ver la cara que ponia su amiga-. Carter asegura que no se va a ir la luz…

La expresion de Nadja le borro la sonrisa. Cuando hablo, su voz sono como si un desconocido la hubiese sorprendido en medio de la noche y obligado a decir aquellas palabras.

– Esa… mujer… nos veia, Elisa.

– No, carino, claro que no…

– Y su cara… Como si le hubiesen raspado las facciones con una cuchilla hasta arrancarselas…

– Nadja, basta… -Sintiendo una oleada de pura compasion, Elisa la abrazo. Permanecieron las dos asi un rato, protegiendose mutuamente de algo que no comprendian, en aquella habitacion casi a oscuras.

Luego Nadja se aparto. La rojez de sus ojos era tanto mas notable debido a la blancura que los rodeaba.

– Soy cristiana, Elisa, y cuando respondi el cuestionario para este trabajo dije que daria cualquier cosa por poder… poder verlo alguna vez… Pero ahora ya no estoy tan segura… ?Ahora ya no se si deseo verlo!

– Nadja. -Elisa la sujeto de los hombros y le despejo el cabello de la cara-. Mucho de lo que sientes es consecuencia del Impacto. Ese ahogo que no te dejaba respirar, el panico, la idea de que todo se relaciona de alguna forma contigo… Yo senti lo mismo tras la imagen de los «dinos». Tuve que hacer verdaderos esfuerzos para superarlo. Silberg dice que habra que estudiar mejor el Impacto, saber por que nos ocurre a unos con unas imagenes y a otros con otras… Pero, en cualquier caso, se trata de una consecuencia psicologica. No debes pensar que…

Nadja lloraba en su hombro, pero sus sollozos fueron apagandose. Al fin solo persistieron el zumbido de los aparatos de aire y el repiqueteo de la lluvia.

Una parte de Elisa no podia evitar compartir el terror de Nadja: con Impacto o sin el, la imagen de la mujer sin facciones habia sido espantosa. Al recordarla le parecia que la habitacion se hacia mas fria y la oscuridad mas densa.

– ?Acaso no te gustaron los «dinos»? -probo a bromear.

– Si… Es decir, no del todo. Ese brillo de la piel… ?Por que os parecio tan bonito? Era repugnante…

– Ya. Tu prefieres los huesos, no el relleno.

– Si, soy paleon… -Nadja lucho con el castellano.

– «Paleontologa.»

Sonrieron. Elisa le acaricio el pelo blanco y la beso en la frente. El cabello de Nadja, con su suavidad y su color de muneca, la fascinaba.

– Ahora debes intentar descansar -dijo.

– No creo que pueda. -El miedo deformaba el rostro de Nadja. Sus facciones no eran ciertamente muy hermosas, pero cuando ponia aquella cara hacia pensar a Elisa en una doncella de cuadro antiguo pidiendo ayuda a un caballero-. Volvere a oir los ruidos… ?Tu no los oyes ya? Esos ruidos de pasos…

– Ya te dije que era la senora Ross…

– No, no siempre.

– ?Como?

Nadja no contesto. Era como si pensara en otra cosa.

– Anoche volvi a oirlos -dijo-. Sali de la habitacion y mire por las puertas de Ric y Rosalyn, pero no se habian movido de sus camas. ?No oiste nada tu?

– Dormi a pierna suelta. Pero serian los hombres de Carter. O la senora Ross en la despensa. Hace una inspeccion semanal. Le pregunte y me confirmo…

Pero Nadja sacudia la cabeza.

– No era ella…, ni tampoco un soldado.

– ?Por que estas tan segura?

– Porque lo vi.

– ?A quien?

El semblante de Nadja era como una mascara de nacar.

– Ya te dije que cuando escuche los pasos me levante y sali. Mire en los cuartos de Ric y de Rosalyn, pero no me parecio que hubiese nada raro. Entonces di la vuelta para mirar en el tuyo… y vi a un hombre. -Le apreto un brazo con fuerza-. Estaba de pie junto a tu puerta, de espaldas, yo no podia ver su cara… Al principio crei que era Ric y le llame, pero de repente me di cuenta de que no era el… Era un desconocido.

– ?Como podias saberlo? -murmuro Elisa, aterrada-. El pasillo no tiene mucha luz… y dices que estaba de espaldas…

– Es que… -Los labios de Nadja temblaban, su voz se convirtio en un gemido de horror-… Me acerque y me di cuenta de que, en realidad, no estaba de espaldas…

– ?Que?

– Le vi los ojos: eran blancos… Pero la cara estaba vacia. No tenia rostro, Elisa. ?Te lo juro! ?Creeme!

– Nadja, estas influida por la imagen de la mujer de Jerusalen…

– No, esa imagen la he visto hoy, pero esto me ocurrio anoche.

– ?Se lo has contado a alguien? -Nadja nego con la cabeza-. ?Por que? -Cuando comprobo que su amiga no contestaria, Elisa agrego-: Yo te dire por que. Porque en el fondo sabes que fue un sueno. Ahora lo ves de otra manera debido al Impacto…

Aquella explicacion parecio surtir efecto en la joven paleontologa. Se quedaron un instante mirandose!.

– Quiza tengas razon… Pero fue un sueno horrible.

– ?Recuerdas otra cosa?

– No… Se acerco a mi y… Creo que me desmaye al verle… Luego apareci en la cama… -«?Ves?», le decia

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