abrazar y amar. Tenia deseos de ser amada y consolada. Pero de inmediato lo postergo todo y procuro concentrarse en la tarea que le aguardaba. Tras lo de Jacqueline se habia jurado a si misma acabar con Zigzag a costa de su propia vida. Extinguirlo. Desconectarlo. Matarlo. Aniquilarlo. Tacharlo. Joderlo. No estaba muy segura de cual seria la expresion correcta en aquel caso: quiza todas ellas.
– ?Que ocurrio en la sala de control, Elisa? -pregunto Blanes, ansioso.
Ella le conto lo que no habia querido decir delante de Harrison, incluso la «desconexion» durante la cual habia visto a Jacqueline desmoronandose.
– He dejado la imagen perfilandose -agrego-. Si no han tocado nada, ya deberia estar lista.
– ?Se han producido desdoblamientos?
– La silla del ordenador. La he visto dos veces. Ni Rosalyn ni Ric han aparecido.
– Es extrano…
Blanes se meso la barba. Luego empezo a hablar en un tono muy distinto del que habia mantenido durante el interrogatorio: entrecortado, rapido, casi jadeante.
– Bien, os contare lo que creo. En primer lugar, Elisa tiene razon, por supuesto. Cuando elaboremos ese informe ya no les serviremos para nada. De hecho, ahora que sabemos de donde ha surgido Zigzag, somos testigos peligrosos. Sin duda querran eliminarnos, pero aun si no fuera asi, no voy a ofrecerles Zigzag en bandeja para que lo conviertan en el Hiroshima del siglo veintiuno… Creo que todos estamos de acuerdo en este punto… - Elisa y Victor asintieron-. Pero debemos jugar con cuidado: no mostrar todas las cartas, guardarnos cosas en la manga… Por eso es vital que comprendamos bien lo ocurrido y sepamos
– Pero ya lo sabemos: es Ric Valente… -comenzo Victor, pero Blanes agito la mano.
– Les menti. Queria alejarlos, que organizaran una busqueda por la isla para distraerlos. En realidad, no vi a Valente ni a nadie en la sala de proyeccion.
Elisa ya lo sospechaba, pero no pudo evitar el desanimo.
– Entonces sabemos lo mismo que antes -dijo.
– Creo que se algo mas. -Blanes la miro-. Creo que ya se por que Zigzag
– ?Que?
– Que estabamos equivocados desde el principio.
Los ojos de Blanes lanzaban destellos. Ella conocia bien esa clase de expresion: era la del cientifico que roza, durante un tremulo instante, la verdad.
– Se me ocurrio poco despues de ver los restos de Jacqueline… Cuando los soldados me llevaron al comedor y logre calmarme lo suficiente para poder pensar, recorde lo que habia visto en la sala… Lo que Zigzag le habia hecho a Jacqueline… ?Por que esa inmensa crueldad? No se limita solo a matarnos, hay un
Se arrodillo y uso la arena humeda a modo de pizarra. Elisa y Victor se agacharon a su lado.
– Suponed que, en el instante en que se produjo el desdoblamiento, la persona desdoblada se hallase en medio de un acceso de furia… Imaginad que estuviera golpeando a alguien… Pero ni siquiera se necesitaria eso: solo una emocion intensa, agresiva, quiza dirigida contra una mujer… Si fue asi, al producirse el desdoblamiento no pudo cambiar de emocion, ni siquiera
– Aun asi -objeto Victor- tendria que estar perturbado…
– No necesariamente, Victor. Ahi es donde nos equivocabamos. Preguntate esto: ?en que se basa nuestra idea de bondad? ?Por que decimos que una persona es «buena»? Cualquier individuo puede llegar a desear cosas terribles en un momento dado, aunque al momento siguiente se arrepienta. Pero para eso se necesita
– Zigzag es un monstruo, David -murmuro Victor.
– Si, un monstruo, el peor de todos: una persona normal y corriente en un instante cualquiera.
– ?Es absurdo! -Victor reia con nerviosismo-. Perdona, pero te equivocas… ?Por completo!
– A mi tambien me cuesta trabajo creerlo… -Elisa estaba impresionada por la idea de Blanes-. Entiendo lo que dices, pero no lo creo. La tortura y el dolor que produce en las victimas… Esa «contaminacion» obscena de su presencia… Esas… pesadillas asquerosas…
Blanes la miraba fijamente.
– Los deseos de
Ella se detuvo a reflexionar. No podia pensar en Zigzag de aquella forma. Todo su cuerpo se rebelaba ante la idea de que su torturador, su despiadado verdugo, aquel ser con el que sonaba desde hacia anos y que apenas se atrevia a mirar, fuese otra cosa que el Mal Absoluto. Pero no encontraba resquicio alguno en el razonamiento de Blanes.
– No, no, no… -negaba Victor. La fina lluvia, cada vez mas escasa, tachonaba sus gafas de puntos cristalinos-. Si lo que dices fuera cierto, las decisiones eticas, el bien y el mal… ?en que se convierten? ?En puras cuestiones del devenir de la conciencia? ?Carecerian de ataduras con la intimidad de nuestro ser? -Victor alzaba cada vez mas la voz. Elisa se incorporo, temerosa de que los soldados los oyeran, pero no parecia haber nadie-. ?Segun tu absurda idea, cualquier hombre, el mejor que haya existido nunca, hasta…
– Victor -lo interrumpio Blanes-: lo que quiero decir es que puede ser
– Aun asi -intervino Elisa-, debemos descubrir quien es. Si no era Jacqueline, aun le quedan veinticuatro horas para atacar de nuevo…
– Cierto, la prioridad es detener a Zigzag -convino Blanes-. Necesitamos ver la imagen perfilada.
– Podria intentarlo ahora -sugirio ella.
– No se si es el momento adecuado…
– Si -dijo Victor-. Mientras me conducian por el barracon lo comprobe: en la estacion solo quedan los dos soldados dormidos en el laboratorio de Silberg y uno de guardia en la habitacion donde han encerrado a Carter. -Se volvio hacia Elisa-. Si entras por el primer barracon, podrias acceder a la sala de control sin que te vieran…
– Lo intentare -dijo Elisa-. La imagen ya estara nitida.
– Te acompano -se ofrecio Victor.
Miraron a Blanes, que asintio.
– Bien, yo vigilare desde la cocina por si Harrison y sus hombres regresaran. Debemos actuar con rapidez. Cuando sepamos quien es Zigzag… destruiremos todos los datos para que Eagle nunca averigue lo sucedido.
