Berrington bajo la voz:
– Acaba de arrancar.
– ?Sube a tu condenado coche!
– Que te zurzan, Jim.
– ?Siguela! -Jim corto la comunicacion.
Berrington colgo el telefono.
El Mercedes rojo de Jeannie paso por delante de el y torcio hacia el sur por la Falls Road.
Berrington echo a correr hacia su automovil.
47
Jeannie observo atentamente al padre de Steve. Charles tenia el pelo negro y una sombra de barba cerrada cubria sus mandibulas. Su expresion era austera y sus modales rigurosamente precisos. Pese a que era sabado y habia estado trabajando en el jardin, llevaba pantalones oscuros planchados a la perfeccion y camisa de manga corta. No se parecia a Steve en ningun sentido. Lo unico que Steve habria podido heredar de el era el gusto por la ropa de tipo tradicional. La mayoria de los estudiantes de Jeannie vestian tejanos rotos y cuero negro, pero Steve se inclinaba por el caqui y las camisas clasicas de cuello cerrado.
Steve aun no habia llegado a casa y Charles aventuro que seguramente se habria dejado caer por la biblioteca de la facultad de Derecho para documentarse acerca de los precedentes judiciales de violaciones.
La madre de Steve descansaba en la cama. Charles preparo limonada y Jeannie y el salieron al patio de la casa de Georgetown y se acomodaron en sillas de jardin.
Jeannie se habia despertado de una ligera siesta con una brillante idea iluminandole la parte delantera del cerebro. Acababa de ocurrirsele subconscientemente un modo de dar con el cuarto clon. Pero necesitaria la ayuda de Charles. Y no estaba segura de que el estuviese muy predispuesto a hacer lo que iba a pedirle.
Charles le paso un vaso alto y frio, se sirvio otro y se sento.
– ?Puedo tutearte? -pregunto.
– Por favor -asintio ella.
– Y espero que hagas lo mismo.
– Claro.
Sorbieron un poco de limonada.
– Jeannie… -pregunto luego Charles-, ?de que va todo esto?
Ella dejo el vaso.
– Creo que se trata de un experimento -contesto-. Berrington y Proust permanecieron en el ejercito hasta poco despues de haber fundado la Genetico. Sospecho que la empresa empezo siendo originalmente la tapadera que ocultaba un proyecto militar.
– He sido soldado durante toda mi vida de adulto y no me cuesta nada creer casi cualquier cosa del ejercito, por demencial que sea. Pero ?que interes podian tener en los problemas de fertilidad femenina?
– Piensa en esto: Steve y sus dobles son todos altos, fuertes, apuestos y fisicamente perfectos. Tambien son muy inteligentes, aunque su propension a la violencia es un obstaculo en el camino de sus aspiraciones. Pero Steve y Dennis tienen un cociente intelectual que se sale de la escala y me parece que a los otros dos les ocurre tres cuartos de lo mismo: Wayne ya es millonario a la edad de veintidos anos y el cuarto hasta ahora ha sido por lo menos lo bastante listo como para eludir completamente la detencion.
– ?Adonde te lleva todo eso?
– No lo se. Me pregunto si no trataria el ejercito de crear el soldado perfecto.
No era mas que una hipotesis gratuita y lo dijo como por casualidad, pero electrifico a Charles.
– ?Oh, Dios mio! -exclamo, y una expresion de sobresaltado entendimiento se extendio por su rostro-. Me parece que recuerdo haber oido hablar de eso.
– ?Que quieres decir?
– Alla por los anos setenta circulo un rumor por todo el estamento militar. La gente comentaba que los rusos tenian un programa de reproduccion humana. Estaban fabricando soldados perfectos, atletas perfectos, jugadores de ajedrez perfectos, de todo. No falto quien opinara que nosotros deberiamos hacer lo mismo. Otros afirmaban que ya lo estabamos haciendo.
– ?Eso es! -Jeannie se dio cuenta de que por fin las piezas empezaban a encajar-. Seleccionaban a un hombre y una mujer sanos, agresivos, inteligentes y rubios, y los convencian para que donasen el espermatozoide y el ovulo con los que formar el embrion. Pero en lo que realmente estaban interesados era en la posibilidad de duplicar el soldado perfecto una vez lo hubiesen creado. La parte crucial del experimento era la division multiple del embrion y la implantacion en las madres anfitrionas. Y funcionaba. -Enarco las cejas-. Me pregunto que sucedio a continuacion.
– Puedo contestar a eso -dijo Charles-. Watergate. Todos esos locos proyectos secretos se cancelaron despues.
– Pero la Genetico se legitimo, como la Mafia. Y dado que descubrieron realmente el modo de crear ninos probeta, la empresa resulto rentable. Los beneficios financiaban las inversiones en ingenieria genetica que realizaron a partir de entonces. Sospecho que mi propio proyecto probablemente forma parte de su gran plan.
– ?Que es?
– Una raza de norteamericanos perfectos: inteligentes, agresivos y rubios. -Se encogio de hombros-. Es una vieja idea, pero que ahora es posible merced a la genetica moderna.
– Entonces, ?por que venden la compania? Eso no tiene sentido.
– Quiza si lo tenga -articulo Jeannie pensativamente-. Cuando se presento la oferta publica de compra, tal vez vieron la ocasion de cambiar la marcha, de meter la quinta velocidad. El dinero que reciban por la venta financiara la campana de Proust como candidato a la presidencia. Si consiguen llegar a la Casa Blanca, podran llevar a cabo cuantas investigaciones deseen… y poner en practica sus ideas.
Charles asintio con la cabeza.
– El Washington Post de hoy publica un articulo sobre las ideas de Proust. No creo que me gustara vivir en la clase de mundo que propugna. Si todos fueran soldados agresivos, ?quien escribiria los poemas, interpretaria los blues y participaria en las marchas antibelicas de protesta?
Jeannie alzo las cejas. Era un pensamiento sorprendente en boca de un soldado de carrera.
– Hay mas que eso -dijo-. Las modificaciones humanas tienen un proposito. Existe una razon por la que los hijos somos diferentes de cada uno de nuestros padres. La evolucion es cuestion de ensayo y error. Uno no puede evitar los experimentos fallidos de la naturaleza sin eliminar tambien los exitos.
Charles suspiro.
– Todo lo cual significa que no soy el padre de Steve.
– No digas eso.
El hombre abrio su billetero y saco una foto.
– Tengo que confesarte una cosa, Jeannie. Ni por asomo sospeche nunca esta cuestion de los chicos clonicos, pero a menudo he mirado a Steve y me he preguntado si en el hay algo de mi.
– ?No lo ves?
– ?Algun parecido?
– No me refiero a parecido fisico. Pero Steve posee un profundo sentido del deber. A ninguno de los otros clones les importa lo mas minimo el deber. ?Eso lo ha heredado de ti!
La expresion de Charles continuo siendo lugubre.
– Hay algo malo en el. Lo se.
Jeannie le toco el brazo.
– Escuchame. Steve era lo que yo llamo un chico salvaje: desobediente, impulsivo, temerario, rebosante de energia, ?no es asi?
Charles sonrio tristemente.
– Eso es verdad.
