– Tambien lo fueron Dennis Pinker y Wayne Stattner. A tales chicos casi resulta imposible educarlos para que vayan por el camino recto. Por eso Dennis es un asesino y Wayne un sadico. Pero Steve no es como ellos… y tu eres la razon de que no lo sea. Solo unos padres dotados de la maxima paciencia, entrega y comprension pueden educar a tales ninos y convertirlos en seres humanos normales. Y Steve es normal.

– Rezo para que estes en lo cierto.

Charles abrio el billetero para poner de nuevo la foto en su sitio. Jeannie le detuvo.

– ?Puedo verla?

– Desde luego.

Jeannie examino la imagen. Era una foto tomada recientemente. Steve llevaba una camisa de cuadros azules y el pelo un poco demasiado largo. Sonreia timidamente a la camara.

– No tengo ninguna foto suya -se lamento Jeannie al tiempo que se la devolvia a Charles.

– Quedate esta.

– No puedo. Tu la llevas junto al corazon.

– Tengo un millon de fotos de Steve. Pondre otra en la cartera.

– Gracias, te lo agradezco de verdad.

– Pareces muy encarinada con el.

– Le quiero, Charles.

– ?En serio?

Jeannie asintio.

– Cuando pense que podian meterle en la carcel por esa violacion, desee brindarme para que me encerrasen en su lugar.

Charles esbozo una sonrisa forzada.

– Yo tambien.

– Eso es amor, ?verdad?

– Seguro que si.

Jeannie se sintio un tanto cohibida. No habia tenido intencion de contarle todo aquello al padre de Steve. En realidad, ni siquiera lo sabia ella misma; las palabras le salieron asi, y entonces comprendio que respondian a un hecho cierto.

– ?Que siente Steve por ti?

Jeannie sonrio.

– Podria ser modesta…

– No hace falta.

– Esta loco por mi.

– No me sorprende. No solo porque seas bonita, que lo eres sino porque tambien eres fuerte: cosa que salta a la vista. Steve necesita a alguien fuerte…, sobre todo cuando esa acusacion pende sobre su cabeza.

Jeannie le dirigio una mirada calculadora. Era el momento de formularle la peticion.

– Hay algo que podrias hacer, ?sabes?

– Dime de que se trata.

Jeannie habia ensayado su discurso durante todo el trayecto a Washington.

– Si pudiera revisar otra base de datos, puede que localizara al verdadero violador. Pero despues de toda la publicidad aparecida en el New York Times, ninguna agencia del gobierno ni compania de seguros va a arriesgarse a trabajar conmigo. A menos…

– ?Que?

Jeannie se inclino hacia delante en la silla de jardin.

– La Genetico experimento con esposas de soldados que les enviaron a hospitales militares. Por lo tanto, la mayor parte de los clones probablemente nacieron en hospitales militares.

Charles asintio lentamente.

– Hace veintidos anos, a los ninos se les debia dar de alta en los registros clinicos del ejercito. Esos historiales medicos puede que aun existan.

– Estoy seguro. El ejercito nunca tira nada.

Las esperanzas de Jeannie subieron un grado. Pero habia otro problema.

– En aquella epoca, tanto tiempo atras, los archivos se llevaban a base de documentos de papel. ?Pueden haberlo pasado al ordenador?

– Estoy seguro de ello. Es el unico sistema de almacenarlo todo.

– Entonces es posible encontrarlo. -Jeannie domino su exaltacion.

Charles parecia absorto. Jeannie le miro fijamente.

– ?Puedes conseguir que acceda a esos archivos, Charles?

– Exactamente, ?que necesitas hacer?

– Tengo que cargar mi programa en el ordenador y dejar que revise todos los ficheros.

– ?Cuanto tiempo llevara?

– No hay modo de saberlo. Depende del volumen de la base de datos y de la potencia del ordenador.

– ?Interfiere en la recuperacion normal de datos?

– Puede retrasarla.

Charles fruncio el entrecejo.

– ?Lo haras?-apremio Jeannie, impaciente.

– Si nos cogen, sera el fin de mi carrera.

– ?Lo haras?

– ?Demonios, si!

48

Steve se emociono al ver a Jeannie sentada en el patio, bebiendo limonada y charlando animadamente con Charles, como si fueran viejos amigos. Eso es lo que quiero, penso; quiero a Jeannie formando parte de mi vida. Entonces podre afrontar lo que venga.

Cruzo el cesped, desde el garaje, sonriente, y dejo un beso suave en los labios de Jeannie.

– Pareceis dos conspiradores -comento.

Jeannie le explico lo que estaban planeando y Steve dejo que sus esperanzas volvieran a renacer.

– No soy precisamente un genio de la informatica -confeso Charles a Jeannie-. Me hara falta tu ayuda para instalar el programa.

– Ire contigo.

– Apuesto a que no llevas encima el pasaporte.

– Pues no.

– No puedo introducirte en el centro de datos si no llevas identificacion.

– Nada me impide ir a casa y recogerlo.

– Te acompanare yo -tercio Steve-. Tengo el pasaporte arriba. Estoy seguro de que puedo instalar ese programa.

El padre lanzo a Jeannie una mirada interrogadora.

La muchacha asintio.

– El proceso es sencillo. Si surge algun fallo tecnico, me llamais desde el centro de datos y os transmitire las instrucciones precisas.

– Vale.

Charles entro en la cocina y volvio con el telefono. Marco un numero.

– Don, aqui, Charlie. ?Quien gano ese partido de golf?… Sabia que eras capaz de lograrlo. Pero la semana que viene yo te ganare, preparate. Escucha, necesito un favor, algo mas bien fuera de lo corriente. Quiero comprobar el historial medico de mi chico, desde el dia en que… Si, le pasa algo raro, no es que ponga su vida en peligro, pero es serio, y puede que haya alguna pista en los datos iniciales del historial. ?Podrias arreglar las cosas para que el servicio de seguridad me permita entrar sin problemas en la Comandancia del Centro de Datos?

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