– Se deja beber -dijo el muchacho.
Jeannie se inclino por encima del respaldo del sofa.
– Deja que lo pruebe. -Le beso en los labios y dijo-: Abre la boca, quiero catar el vino. -El rio entre dientes e hizo lo que le pedia. Jeannie le introdujo la punta de la lengua en la boca. «Dios mio, esta mujer es realmente provocativa»-. Tienes razon -dijo Jeannie-. Se deja beber.
Se echo a reir, lleno la copa del chico e hizo lo propio con la suya.
El falso Steve empezo a sentirse a gusto.
– Pon algo de musica -sugirio.
– ?En que?
El no tenia idea de lo que Jeannie estaba diciendo. «Oh, Cristo, acabo de meter la pata.» Miro en torno: nada de estero. «Tonto.»
– Mi padre me robo el estero, ?no te acuerdas? -dijo Jeannie-. No tengo ningun aparato para poner musica. Un momento, claro que tengo uno. -Paso a la habitacion contigua (el dormitorio, seguramente) y volvio con una de esas radios a prueba de agua que se cuelgan en la ducha-. Es una tonteria, mama me lo dio unas Navidades, antes de que empezara a volverse majareta.
«El padre le robo el estero, la madre esta pirada… ?de que clase de familia procede?»
– Suena fatal, pero es lo unico que tengo. -Lo encendio-. Siempre esta sintonizado en la 92Q.
– Veinte exitos seguidos -dijo el muchacho automaticamente.
– ?Como lo sabes?
«Ah, mierda, Steve no conoceria las emisoras de radio de Baltimore.»
– La cogi en el coche cuando venia.
– ?Que clase de musica te gusta?
«No tengo ni idea de los gustos de Steve, pero supongo que tu tampoco, asi que la verdad servira.»
– Me va el rap gangsta… Snoop Doggy Dog, Ice Cube, ese tipo de cosas.
– Joder, haces que me sienta una carrozona de mediana edad.
– ?Que te gusta a ti?
– Los Ramones, los Sex Pistols, los Damned. Quiero decir cuando era chica, una chica de verdad, una punki, ya sabes. Mi madre oia toda esa charanga horrible de los sesenta que a mi nunca me dijo nada. Luego, cuando me anduve por los once anos, de pronto, zas! Talking Heads. ?Te acuerdas de «Psycho Killer»?
– Desde luego que no.
– Vale, tu madre tenia razon, soy demasiado vieja para ti. -Se sento junto a el. Le puso la mano sobre el hombro y luego la deslizo por dentro del jersey azul celeste. Le acaricio el pecho y le froto los pezones con la punta de los dedos. Le gusto-. Me alegro de que estes aqui -dijo.
El tambien deseaba tocarle los pezones, pero tenia cosas mas importantes que hacer. Recurrio a toda su fuerza de voluntad para decir:
– Es preciso que hablemos en serio.
– Tienes razon. -Jeannie se irguio en el sofa y tomo un sorbo de vino-. Tu primero. ?Sigue tu padre bajo arresto?
«Jesus, ?que tengo que decir?»
– No, primero tu -se escabullo-. Dijiste que tenias muchas cosas que contarme.
– Vale. Numero uno: se quien violo a Lisa. Se llama Harvey Jones y vive en Filadelfia.
«?Cielo santo!» Harvey tuvo que esforzarse al maximo para mantener impavida la expresion. «Gracias a Dios que he venido aqui»
– ?Hay pruebas de que sea el quien lo hizo?
– Estuve en su apartamento. El vecino de al lado me abrio la puerta con un duplicado de la llave y me facilito la entrada.
«A ese jodido marica le voy a romper el asqueroso cuello.»
– Encontre la gorra de beisbol que llevaba el domingo pasado. Estaba colgada de un gancho, detras de la puerta.
«?Jesus! Debi haberla tirado. Pero ?quien iba a imaginarse que alguien iba a seguirme la pista y a dar conmigo?»
– Lo has hecho asombrosamente bien. -Steve se mostraria entusiasmado con tales noticias; le libraba de toda sospecha-. No se como darte las gracias.
– Ya se me ocurrira algo. -Jeannie le dedico una sonrisa picaramente sensual.
«?Podre volver a Filadelfia a tiempo de desembarazarme de esa gorra antes de que se presente alli la policia?»
– Todo esto se lo habras contado ya a la policia, ?no?
– No. Deje un mensaje para Mish, pero aun no me ha llamado.
«?Aleluya! Aun tengo una oportunidad.»
– No te preocupes -continuo Jeannie-. Ignora por completo que estemos ya encima de el. Pero no has oido lo mejor. ?A quien mas conocemos que se llame Jones?
«?Digo 'Berrington'? ?Se le ocurriria a Steve decirlo?»
– Es un apellido muy corriente…
– ?Berrington, desde luego! ?Creo que Harvey se ha criado como hijo de Berrington!
«Se supone que debo mostrarme sorprendido.»
– ?Increible! -exclamo Harvey.
«?Que rayos he de hacer ahora? Tal vez papa tenga alguna idea. He de contarle todo esto. Necesito una excusa para llamarle por telefono.
Jeannie le toco la mano.
– ?Eh, mirate las unas!
«Joder, ?que pasa ahora?»
– ?Que tienen de malo?
– ?Te crecen rapido! Cuando saliste de la carcel estaban rotas y como dientes de sierra. ?Ahora las tienes largas!
– Todo se me cura enseguida. Jeannie le dio la vuelta a la mano y le lamio la palma.
– Hoy estas caliente -comento Harvey.
– ?Oh, Dios! Me paso de insinuante, ?verdad? -Otros hombres le habian dicho lo mismo. Desde que llego, Steve estuvo frio y reservado, y ella comprendia ahora el motivo-. Se por que lo dices. Toda la semana pasada te estuve dando largas y ahora tienes la sensacion de que trato de devorarte para cenar.
El asintio.
– Si, mas o menos.
– Simplemente es que soy asi. Una vez me decido por un hombre, voy al grano y a por todas. -Dio un bote y salto fuera del sofa-. De acuerdo, dare marcha atras. -Se fue a la cocina y cogio una sarten. Era tan grande y pesada que necesito las dos manos para levantarla-. Ayer compre comida para ti. ?Estas hambriento? -La sarten tenia cierta cantidad de polvo, Jeannie no cocinaba mucho, y la limpio con un pano de cocina-. ?Te apetecen unos huevos?
– En realidad, no. Pero, cuentame, ?fuiste punki?
Jeannie dejo la sarten.
– Si, durante una temporadita. Ropa rota y deshilachada, pelo verde.
– ?Drogas?
– Solia darle a las anfetas en el colegio, cuando tenia dinero.
– ?Que partes de tu cuerpo te perforaste?
Jeannie se estremecio al recordar de pronto el encarte que tenia Harvey Jones en la pared, el desnudo de mujer con el vello pubico afeitado y un aro atravesandole los labios de la vagina.
– Solo la nariz -dijo-. Deje lo punki por el tenis cuando tenia quince anos.
– Conoci una chica que tenia un aro en el pezon.
Los celos picaron a Jeannie.
– ?Te acostaste con ella?
– Claro.
