– Cabrito.

– Venga ya, ?creias que era virgen?

– ?No me pidas que sea racional!

El muchacho alzo las manos en ademan defensivo.

– Vale, no te lo pedire.

– Aun no me has dicho que ha pasado con tu padre. ?Lo pusieron en libertad?

– ?Porque no llamo a casa y nos enteramos de las ultimas noticias? Si le oia marcar un numero de siete cifras, se daria cuenta de que estaba haciendo una llamada urbana, cuando su padre, Berrington, habia mencionado que Steve Logan vivia en Washington, D.C. Mantuvo la horquilla baja, apretandola, en tanto marcaba tres cifras al azar, como si fueran las del prefijo, despues solto la horquilla y marco el numero de su padre.

Berrington contesto y Harvey dijo:

– Hola, mama. Apreto con fuerza el auricular, mientras confiaba en que su padre no dijese: «?Quien es? Se ha equivocado de numero». Pero su padre se hizo cargo instantaneamente de la situacion.

– ?Estas con Jeannie?

«Bien hecho, papa.»

– Si, te llamo para saber si papa ha salido ya de la carcel.

– El coronel Logan sigue arrestado, pero no esta en la carcel. Lo retiene la policia militar.

– Malo, esperaba que lo hubiesen liberado ya.

Vacilante, el padre pregunto:

– ?Puedes decirme… algo?

A Harvey no dejaba un segundo de atormentarle la tentacion de mirar a Jeannie y comprobar si se estaba tragando su comedia. Pero comprendia que tal mirada le iba a revestir de un aire de culpabilidad que a ella no le pasaria inadvertido, de modo que se obligo a seguir con la vista fija en la pared.

– Jeannie ha hecho maravillas, mama. Ha descubierto al verdadero violador. -Se esforzo con toda el alma en infundir a su voz un tono complacido-. Se llama Harvey Jones. En este momento estamos esperando que un detective la llame para darle la noticia.

– ?Jesus! ?Eso es espantoso!

– Si, lo que se dice formidable de verdad.

«?No seas tan ironico, estupido!»

– Al menos estamos prevenidos. ?Puedes impedir que hable con la policia?

– Creo que tendre que hacerlo.

– ?Que hay respecto a la Genetico? ?Tiene algun plan para hacer publico lo que ha averiguado acerca de nosotros?

– Aun no lo se. «Dejame colgar antes de que se me escape algo que me delate.»

– Has de enterarte como sea. Eso tambien es importante.

– ?Esta bien! Vale. Bueno, confio en que papa salga pronto. Llamame si se produce alguna novedad.

– ?Es seguro?

– No tienes mas que preguntar por Steve. Se echo a reir como si hubiera hecho un chiste.

– Jeannie podria reconocer mi voz. Pero puedo decirle a Preston que haga el la llamada.

– Exacto.

– Muy bien.

– Adios.

Harvey colgo.

– Debo llamar otra vez a la policia -dijo Jeannie-. Quiza no se hayan percatado de lo urgente que es esto.

Cogio el telefono.

Harvey comprendio que iba a tener que matarla.

– Pero antes dame un beso -pidio la muchacha.

Se deslizo entre sus brazos, apoyada la espalda en el mostrador de la cocina. Abrio la boca para acoger el beso de Steve. El le acaricio el costado.

– Bonito jersey -murmuro, y su enorme manaza se cerro sobre el seno de Jeannie.

La inmediata respuesta del pezon fue ponerse rigido, pero Jeannie no sintio todo el deleite que esperaba. Trato de relajarse y disfrutar de un momento con el que llevaba tiempo sonando. Steve introdujo las manos por debajo del jersey de Jeannie, que arqueo ligeramente la espalda mientras el tomaba ambos pechos. Como siempre, Jeannie se sintio incomoda durante unos segundos, temerosa de que decepcionaran al muchacho. A todos los hombres con los que se habia acostado les encantaron sus pechos, pero Jeannie seguia albergando la idea de que eran demasiado pequenos. Al igual que los otros, Steve no manifesto el menor indicio de insatisfaccion. Le levanto el jersey, agacho la cabeza sobre los pechos y empezo a chupar los pezones.

Jeannie bajo la mirada sobre el. La primera vez que un chico le hizo aquello, Jeannie penso que era absurdo, una regresion a la infancia. Pero pronto empezo a encontrarle el gusto e incluso disfrutaba haciendoselo al hombre. Ahora, sin embargo, no funcionaba. El cuerpo respondia al estimulo, pero una especie de duda incordiaba desde un punto recondito del cerebro y le impedia concentrarse en el placer. Se sentia molesta consigo misma. «Ayer lo estropee todo al portarme como una paranoica, ahora no voy a repetir el numero otra vez.»

Steve percibio su desasosiego. Se enderezo y dijo:

– No estas comoda. Vamos a sentarnos en el sofa.

Dando por supuesta la conformidad de Jeannie, se sento. Ella le imito. Steve se aliso las cejas con la yema del dedo indice y alargo la mano hacia Jeannie.

Ella retrocedio bruscamente.

– ?Que pasa? -se extrano Steve.

«?No! ?No es posible!»

– Tu… tu…, eso que has hecho… con la ceja.

– ?Que hice?

Salto fuera del sofa como impulsada por un resorte.

– ?Miserable! -grito Jeannie-. ?Como te atreves?…

– ?Que cono esta pasando? -protesto el muchacho, pero su simulacion carecia de firmeza.

Por la expresion de su rostro, Jeannie comprendio que sabia perfectamente lo que pasaba.

– ?Fuera de mi casa! -chillo.

El trato de mantener el tipo.

– ?Primero te deshaces en carantonas y ahora te pones asi?

– Se quien eres, hijo de puta. ?Eres Harvey!

Dejo de fingir.

– ?Como lo supiste?

– Te alisaste la ceja con la yema del dedo, exactamente igual que Berrington.

– Bueno, ?que importa? -dijo Harvey, y se puso en pie-. Puesto que somos identicos, puedes imaginar que soy Steve.

– ?Fuera, vete de aqui a tomar por…!

Harvey se toco la bragueta, para senalar la ereccion.

– Ahora que hemos llegado tan lejos, no me voy a largar con este calenton de huevos.

«?Oh, santo Dios, estoy en un grave aprieto! Este tipo es un animal.

– ?No te acerques!

Harvey avanzo hacia ella, sonriente.

– Voy a arrancarte esos vaqueros tan ajustados que llevas y a echar un vistazo a lo que hay debajo.

Jeannie recordo a Mish diciendo que los violadores disfrutan con el miedo de las victimas.

– No me asustas -afirmo, tratando de que su voz sonara tranquila. «Pero si me tocas, juro que te matare.»

Harvey actuo con aterradora rapidez. La cogio como un rayo, la levanto en vilo y la arrojo contra el suelo.

Sono el telefono.

Jeannie grito:

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