– Tu tio Jim siempre ha sido un irresponsable en su actitud hacia ti. Le encanta tu insensatez, sin duda porque tambien el es un imbecil nervioso.

– A mi me cae bien.

– Vamos a hablar de lo que debemos hacer. Necesitamos enterarnos de las intenciones de Jeannie Ferrami, especialmente en lo que se refiere a las veinticuatro horas inmediatas. Hemos de averiguar si tiene alguna prueba que te relacione con Lisa Hoxton. Solo se nos ha ocurrido un modo de llegar a ella.

Harvey asintio.

– Quieres que vaya a hablarle, haciendome pasar por Steve Logan.

– Si.

Harvey sonrio.

– Suena divertido.

Berrington gruno.

– No cometas ninguna tonteria, por favor. Solo habla con ella.

– ?Quieres que vaya ahora mismo?

– Si, hazme el favor. No sabes lo que me molesta pedirte que hagas esto…, pero has de hacerlo por ti tanto como por mi.

– Tranquilo, papa… ?que puede pasar?

– Tal vez me preocupe demasiado. Supongo que no entrana un gran peligro ir al piso de una chica.

– ?Y si el verdadero Steve estuviese alli?

– Echa una mirada a los coches aparcados en la calle. Steve tiene un Datsun como el tuyo; esa es otra razon por la que la policia estaba tan segura de que era el autor de la violacion.

– ?Te estas quedando conmigo!

– Sois como gemelos identicos, elegis las mismas cosas. Si ves su coche en la calle, no subas. Me llamas y trataremos de idear algun modo de hacerle salir de la casa.

– Supongamos que se presenta cuando yo estoy alli.

– Vive en Washington.

– Esta bien. -Harvey se levanto-. ?Cual es la direccion?

– La chica vive en Hampden. -Berrington escribio las senas en una tarjeta y se la tendio-. Ve con cuidado, ?de acuerdo?

– Claro. Hasta pronto, Moctezuma.

Berrington sonrio forzadamente.

– Hasta dentro de un plis plas, carrasclas.

56

Harvey recorrio la calle de Jeannie en ambos sentidos, al tiempo que buscaba con la vista un coche como el suyo. Habia cantidad de automoviles vetustos, pero no localizo ningun Datsun herrumbroso de color claro. Steve Logan no andaba por los alrededores.

Encontro un hueco cerca de la casa de Jeannie, aparco y apago el motor. Permanecio un rato sentado en el coche. Iba a necesitar todos sus recursos mentales. Se alegro de no haber bebido aquella cerveza que le habia ofrecido tio Jim.

No dudaba que Jeannie le tomaria por Steve, puesto que ya lo hizo antes una vez, en Filadelfia. Steve y el eran fisicamente identicos. Pero la conversacion seria algo mas peliagudo. La muchacha aludiria a un sinfin de cosas que teoricamente el debia conocer.

Estaria obligado a responder a ellas sin demostrar ignorancia. Debia conservar la confianza de la muchacha el tiempo suficiente para descubrir las pruebas que tenia contra el y lo que proyectaba hacer con lo que habia averiguado. Seria muy facil cometer algun desliz y traicionarse.

Pero mientras meditaba sobriamente en el amedrentador desafio que constituia suplantar a Steve, a duras penas lograba contener su emocion ante la perspectiva de volver a ver a Jeannie. Lo que hubiera hecho con ella en el coche habria sido el mas apasionante encuentro sexual de que hubiera disfrutado nunca. Incluso mas alucinante que el de encontrarse en el vestuario de mujeres con todas ellas dominadas por el panico. Se excitaba cada vez que se ponia a sonar en desgarrarle la ropa mientras el automovil rodaba haciendo eses de un lado a otro de la autopista. Se daba perfecta cuenta de que ahora tenia que concentrarse en la tarea. No debia pensar en el semblante contraido por el miedo de la muchacha ni en sus fuertes piernas retorciendose y agitandose. Tenia que arrancarle la informacion y luego retirarse. Pero nunca, en toda su vida, habia sido capaz de comportarse de manera razonable.

Jeannie telefoneo a la policia nada mas llegar a casa. Sabia que Mish no iba a estar en el cuartelillo, pero dejo recado para que la detective la llamase con la maxima urgencia.

– ?No dejo usted tambien un mensaje urgente a primera hora de esta manana? -le preguntaron.

– Si, pero este es otro, tan importante como aquel.

– Hare cuanto este en mi mano para transmitirlo -manifesto la voz escepticamente.

La siguiente llamada la hizo a la casa de Steve, pero no descolgaron el telefono. Supuso que estarian con el abogado, intentando conseguir la libertad de Charles, y que Steve la llamaria en cuanto le fuera posible.

Se sentia desilusionada; estaba deseando dar a alguien la buena noticia. La emocion de haber dado con el apartamento de Harvey se disipo y Jeannie empezo a sentirse deprimida. Volvio a pensar en lo peligrosa que era su situacion frente al futuro, sin dinero, sin empleo y sin forma humana de ayudar a su madre.

Se preparo un desayuno tardio como metodo para animarse. Se hizo tres huevos revueltos, puso en la parrilla el beicon que compro el dia anterior para Steve y se lo comio acompanado de tostadas y cafe. Cuando dejaba los platos en el fregadero sono el timbre del portero automatico.

Cogio el interfono.

– ?Hola!

– ?Jeannie? Soy Steve.

– ?Entra! -acogio ella, euforica.

Steve llevaba un jersey de algodon del mismo color que sus ojos, y parecia estar en buena forma para comer. Jeannie lo beso y lo apreto contra si, dejando que sus senos se oprimieran debidamente sobre el pecho de Steve. Las manos del chico se deslizaron espalda abajo hasta las nalgas de Jeannie y la apreto tambien contra su cuerpo. Steve volvia a oler distinto: se habia aplicado alguna clase de locion para despues del afeitado con fragancia de hierbas. Tambien sabia distinto, algo asi como si hubiera bebido te.

Al cabo de un momento, Jeannie se separo.

– No vayamos demasiado aprisa jadeo. Deseaba saborear aquello-. Sentemonos. ?Tengo muchas cosas que contarte!

El chico se sento en el sofa y ella se acerco al frigorifico.

– ?Vino, cerveza, cafe?

– Vino me parece de perlas.

– ?Crees que estara bueno?

Que diablos queria decir con eso de «?Crees que estara bueno?».

– No se -respondio.

– ?Cuanto tiempo hace que la descorchamos?

«Muy bien, compartieron una botella de vino, pero no se la acabaron, asi que volvieron a ponerle el corcho, la guardaron en el frigorifico y ahora ella se pregunta si el vino estara bien. Pero quiere que sea yo quien decida.»

– Veamos, ?que dia fue?

– El miercoles; hace cuatro dias.

El chico ni siquiera sabia si se trataba de vino tinto o blanco. «Mierda.»-Demonios, echa un poco en un vaso y lo probaremos.

– Genial idea.

Jeannie vertio un poco de vino en una copa y se lo tendio. El lo saboreo.

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