– Will no es ningun canalla. Es un chico estupendo. Se enamoro de otra, eso es todo. Creo que se equivoco en su eleccion. No fue como si el y yo estuviesemos casados o algo asi. No rompio ninguna promesa. Ni siquiera me fue nunca infiel, salvo un par de veces antes, me dijo. -Jeannie comprendio que estaba repitiendo las propias palabras de autojustificacion de Will-. No se, tal vez era un canalla despues de todo.
– Quiza deberiamos volver a la epoca victoriana, cuando un hombre que besaba a una mujer se consideraba prometido. Al menos, las chicas conocian el terreno que pisaban.
En aquellos momentos, la perspectiva de Lisa respecto a las relaciones con el sexo opuesto estaba un tanto distorsionada, pero Jeannie no lo dijo. Le pregunto, en cambio:
– ?Que me dices de ti? ?Encontraste alguna vez un hombre con el que te hubiera gustado casarte?
– Nunca. Ni uno.
– Tu y yo tenemos mucha categoria. No te preocupes, cuando el senor adecuado aparezca sera un hombre maravilloso.
Sono el interfono de la entrada y ambas se sobresaltaron. Lisa dio un respingo y tropezo con la mesa. Un jarro de porcelana fue a estrellarse contra el suelo y se hizo anicos.
– ?Maldita sea! -exclamo Lisa.
Aun tenia los nervios de punta.
– Recogere los trozos -se brindo Jeannie en tono tranquilizador-. Ve a ver quien esta en la puerta.
Lisa cogio el telefonillo. Una arruga de preocupacion surco su rostro mientras examinaba la imagen del monitor.
– Esta bien, supongo -articulo dubitativa, y apreto el boton que abria la puerta del edificio.
– ?Quien es?-pregunto Jeannie.
– Una detective de la Unidad de Delitos Sexuales.
Jeannie ya se habia temido que enviaran a alguien con la intencion de inducir a Lisa a colaborar en la investigacion. Estaba firmemente decidida a que no sucediera asi. Solo le faltaba a Lisa que la acosaran con preguntas indiscretas.
– ?Por que no le has dicho que se fuera a tomar viento?
– Tal vez porque es negra.
– ?Te estas quedando conmigo?
Lisa denego con la cabeza.
Muy listos, penso Jeannie mientras recogia en el hueco de la mano los trozos de porcelana. Los polis sabian que Lisa y ella eran hostiles. De haber enviado un detective blanco y varon no hubiera pasado del umbral de la puerta. De modo que encargaron la operacion a una mujer de color, sabedores de que las muchachas blancas de clase media le flanquearian el paso y se mostrarian corteses con ella. Bueno, si intentaba pasarse de la raya con Lisa, la echarian de alli sin contemplaciones, lo mismo que si fuera un hombre blanco, penso Jeannie.
La detective resulto ser una mujer rechoncha, de alrededor de cuarenta anos, elegantemente vestida con blusa color crema y multicolor panuelo de seda. Llevaba una cartera de mano.
– Soy la sargento Michelle Delaware -se presento-. Los companeros me llaman Mish.
Jeannie se pregunto que llevaria en la cartera. Normalmente, los detectives llevan armas, no documentos.
– Soy la doctora Jean Ferrami -dijo Jeannie. Siempre sacaba a relucir su titulo al presentarse a alguien con quien suponia iba a tener trifulca-. Ella es Lisa Hoxton.
– Senora Hoxton -dijo la detective-, quiero manifestarle en primer lugar que lamento mucho lo que le sucedio ayer. A mi unidad llega un caso de violacion diario, por termino medio, y cada uno de ellos representa una tragedia terrible y un trauma lacerante para la victima. Se que se siente usted muy herida y lo comprendo.
Uff, penso Jeannie, esto es distinto a lo de ayer.
– Trato de superarlo -respondio Lisa, desafiante, aunque la delataron las lagrimas que afluyeron a sus ojos.
– ?Puedo sentarme?
– Faltaria mas.
La detective tomo asiento ante la mesa de la cocina.
– Su actitud no se parece en nada a la del agente -comento Jeannie, mirandola atentamente.
Mish asintio con la cabeza.
– Lamento profundamente la actitud de McHenty y el modo en que las trato. Al igual que todos los agentes recibio la formacion oportuna acerca del modo de atender a las victimas de una violacion, pero parece haber olvidado todo lo que le ensenaron. Me siento mortificada en nombre de todo el departamento de policia.
– Fue como si me violaran otra vez -se quejo Lisa lastimeramente.
– No creo que eso vuelva a repetirse -dijo Mish, y un deje de colera se le deslizo en la voz-. Asi es como muchos casos de violacion van a parar al archivo con la nota de «Infundado». No es porque las mujeres mientan al presentar la denuncia. Es porque el sistema las trata tan brutalmente que deciden retirarla.
– No me cuesta ningun trabajo creerlo -afirmo Jeannie.
Se recomendo ir con cuidado: Mish podia hablar como una monjita, pero no dejaba de ser un miembro de la policia.
Mish saco una tarjeta de la cartera.
– Aqui tiene el numero de un centro voluntario de asistencia a victimas de violacion y malos tratos infantiles - informo-. Tarde o temprano, toda victima necesita consejo.
Lisa miro la tarjeta, pero respondio:
– En este momento, lo unico que deseo es olvidarlo.
Mish asintio con la cabeza. -Hagame caso, guarde la tarjeta en un cajon. Sus sentimientos pasaran por ciertos ciclos y es muy probable que llegue la hora en que este preparada para buscar ayuda.
– Muy bien.
Jeannie decidio que Mish se habia ganado un poco de cortesia.
– ?Le apetece un poco de cafe? -ofrecio.
– Me encantaria tomar una taza.
– Lo preparare.
Jeannie se levanto y lleno la cafetera electrica.
– ?Trabajan juntas? -pregunto Mish.
– Si -respondio Jeannie-. Estudiamos gemelos.
– ?Gemelos?
– Estimamos sus similitudes y diferencias, e intentamos determinar cuanto es producto de la herencia y cuanto se debe al modo en que los educaron.
– ?Cual es su funcion en esa tarea, Lisa?
– Mi trabajo consiste en localizar gemelos para que los cientificos los estudien.
– ?Como desarrolla esa busqueda?
– Empiezo a partir de los certificados de nacimiento, que constituyen informacion de dominio publico en casi todos los estados. Aproximadamente un uno por ciento del total de nacimientos es de gemelos, de forma que encuentro una pareja de ellos cada cien partidas de nacimiento que reviso. El certificado da la fecha y lugar de nacimiento. Sacamos una copia y luego seguimos la pista a los gemelos.
– ?Como?
– Tenemos en un CD-ROM todas las guias telefonicas de Estados Unidos. Tambien podemos consultar los registros de permisos de conducir y las referencias de las agencias de creditos.
– ?Encuentran siempre a los gemelos?
– ?No, por Dios! Nuestro indice de exito depende de su edad. Localizamos el noventa por ciento, aproximadamente, de los de diez anos, pero solo el cincuenta por ciento de los que cumplieron los ochenta. Las personas de edad son las que con mas probabilidad se han mudado de domicilio varias veces, han cambiado de nombre o han fallecido.
Mish miro a Jeannie.
– Y luego usted los estudia.
– Mi especialidad -dijo Jeannie- son los gemelos univitelinos que se criaron separados. Son mucho mas dificiles de encontrar.
