Deposito la cafetera encima de la mesa y sirvio a Mish un cafe. Si la detective tenia intencion de presionar a Lisa, se lo estaba tomando con calma.
Tras sorber un poco de cafe, Mish pregunto a Lisa:
– ?Tomo algun medicamento en el hospital?
– No, no estuve alli mucho tiempo.
– Debieron facilitarle la pildora contraceptiva del dia siguiente Usted no quiere quedar embarazada, ?verdad?
Lisa se estremecio.
– Claro que no. Me estaba estrujando el cerebro preguntandome que podia hacer respecto a eso.
– Acuda a su medico de cabecera. El se la proporcionara, a menos que tenga alguna objecion de tipo religioso… Hay medicos catolicos para los que representa un problema. En ese caso el centro voluntario le recomendara una alternativa.
– Es estupendo hablar con alguien que sabe esas cosas -dijo Lisa.
– El incendio no fue ningun accidente -continuo Mish-. He hablado con el jefe de bomberos. Alguien encendio fuego en un almacen proximo al vestuario… y desenrosco los tornillos de las tuberias de ventilacion para asegurarse de que el humo iba directamente al vestuario. Ahora bien, a los violadores no les interesa en realidad el sexo: es la emocion del peligro, el miedo, lo que les impulsa. Creo, pues, que el fuego era parte de alguna fantasia de este tipo.
A Jeannie no se le habia ocurrido esa posibilidad:
– Di por supuesto que ese canalla no era mas que un oportunista que se aprovecho del incendio.
Mish nego con la cabeza.
– El violador que sale con una chica si que es oportunista: se encuentra con que ella esta drogada o ebria y no puede oponer resistencia. Pero los individuos que violan a desconocidas son distintos. Lo preparan mentalmente. Fantasean y trazan un plan para llevar la practica esa fantasia. Pueden ser astutos. Lo que los hace mas aterradores.
La indignacion de Jeannie aumento.
– Estuve a punto de perder la vida en ese incendio -dijo.
– ?Tengo razon al pensar que no habia visto nunca a ese hombre? -pregunto Mish a Lisa-. ?Era un completo desconocido para usted?
– Creo que le habia visto cosa de una hora antes -respondio Lisa-. Cuando iba corriendo con el equipo de hockey, un automovil se detuvo por alli y el conductor se nos quedo mirando. Tengo el palpito de que era el.
– ?Que clase de coche?
– Viejo, eso si que lo se. Blanco, con mucho oxido encima. Tal vez un Datsun.
Jeannie creyo que Mish anotaria aquellos datos, pero la detective continuo con la conversacion.
– Mi impresion es que se trata de un pervertido inteligente y absolutamente despiadado capaz de hacer lo que sea con tal de disfrutar de la emocion, del miedo que eso le produce.
– Deberian encerrarlo para el resto de su vida -comento Jeannie amargamente.
Mish jugo su baza.
– Pero no lo encerraran. Esta libre. Y repetira su hazana.
– ?Como puede estar tan segura de ello? -se mostro esceptica Jeannie.
– La mayoria de los violadores son violadores en serie. La unica excepcion es el violador oportunista que sale con una chica y aprovecha la ocasion si se le presenta, el que he mencionado antes: ese tipo de muchacho solo comete su delito una vez. Pero los individuos que violan a desconocidas reinciden y reinciden… hasta que los detienen. -Mish miro a Lisa-. En el plazo de siete a diez dias, el hombre que la forzo a usted habra sometido a otra mujer a la misma tortura… a menos que le atrapemos antes.
– ?Oh, Dios mio! -exclamo Lisa.
Jeannie comprendio entonces adonde queria ir a parar Mish.
Como Jeannie habia supuesto, la detective iba a intentar convencer a Lisa para que la ayudase en la investigacion. Jeannie aun seguia decidida a impedir que Mish intimidase o presionara a Lisa. Pero resultaba dificil buscarle tres pies al gato a las cosas que la detective estaba diciendo.
– Necesitamos una muestra del ADN del violador -dijo Mish.
Lisa hizo una mueca de desagrado.
– Quiere decir de su esperma.
– Si.
Lisa sacudio la cabeza.
– Me he duchado, me he banado y me he lavado a fondo. Espero por Dios que dentro de mi no quede nada de ese tipo.
Mish insistio reposadamente.
– De cuarenta y ocho a setenta y dos horas despues de la violacion, se conservan rastros en el cuerpo. Necesitamos efectuar un frotis vaginal, un peinado de vello pubico y una analitica.
– El medico que vimos ayer en el Santa Teresa era un autentico majadero -dijo Jeannie.
Mish movio verticalmente la cabeza.
– A los medicos no les gusta nada atender a las victimas de violacion. Si tienen que comparecer en los tribunales pierden tiempo y dinero. Pero a ustedes nunca debieron llevarlas al Santa Teresa. Ese fue uno de los muchos errores de McHenty. En esta ciudad hay tres hospitales con la designacion de Centros de Agresiones Sexuales, y el Santa Teresa no es ninguno de ellos.
– ?Adonde quiere que vaya? -dijo Lisa.
– El Hospital Mercy tiene un servicio de Examen Forense de Agresiones Sexuales. La llamamos unidad EFAS.
Jeannie miro a Lisa y asintio. El Mercy era el gran hospital del centro urbano.
– Le atendera una enfermera experta en el reconocimiento de agresiones sexuales, un ayudante tecnico sanitario que siempre sera una mujer -continuo Mish-. Esta especialmente cualificada para el examen de pruebas, cosa que no ocurre en el caso del medico que le atendio ayer… este seguramente hubiera malogrado las pruebas que hubiese encontrado.
Era evidente que los medicos no inspiraban mucho respeto a Mish.
La detective abrio su cartera. Jeannie se inclino hacia delante, curiosa. Dentro habia un ordenador portatil. Mish alzo la tapa y presiono el pulsador de encendido.
– Tenemos un programa llamado TEIF, Tecnica Electronica de Identificacion Facial. Nos gustan los acronimos. -Esbozo una sonrisa torcida- A decir verdad, lo creo un detective de Scotland Yard. Nos permite reunir los rasgos y formar un retrato del agresor sin recurrir a los servicios de un dibujante.
Se quedo mirando a Lisa con expectacion.
Lisa proyecto los ojos sobre Jeannie.
– ?Que opinas?
– No te dejes presionar -dijo Jeannie-. Decide por ti misma. Tienes perfecto derecho. Reflexiona y haz lo que consideres oportuno y con lo que te sientas a gusto.
Mish lanzo a Jeannie una mirada feroz, plena de hostilidad.
– No se la presiona -dijo a Lisa-. Si desean que me vaya, es como si ya estuviese fuera de aqui. Pero quiero que sepan una cosa. Deseo coger a ese violador y necesito su ayuda. Sin usted, no tengo ni la mas remota posibilidad.
Jeannie se perdio en el infinito de la admiracion. Mish habia controlado y dominado el curso de la conversacion desde que entro en el piso y, sin embargo, lo habia hecho sin avasallar ni manipular. La detective sabia lo que llevaba entre manos y lo que deseaba.
– No se -dudo Lisa.
– ?Por que no echa un vistazo a este programa informatico? -sugirio Mish-. Si le altera el animo, lo dejamos y en paz. Si no le afecta, al menos tendre una imagen del sujeto tras el que voy. Luego, cuando hayamos terminado, decide usted si quiere ir o no al Mercy.
Lisa volvio a titubear; al cabo de unos segundos dijo: -Vale.
– Recuerda -tercio Jeannie- que puedes suspenderlo en el momento en que empiece a trastornarte.
Lisa asintio con la cabeza.
