– Empezaremos -dijo Mish- con un esbozo aproximado de su rostro. No se parecera mucho, pero sera una base. Despues iremos perfeccionando los detalles. Necesito que se concentre a fondo en la cara del agresor y me haga una descripcion general. Tomese el tiempo que le haga falta.

Lisa cerro los ojos.

– Es un hombre blanco, aproximadamente de mi edad. Pelo corto, sin un color particular. Ojos claros, azules, me parece. Nariz recta…

Mish accionaba un raton. Jeannie se levanto y fue a situarse detras de la detective de forma que pudiera ver la pantalla. Era un programa Windows. En la esquina superior derecha habia un rostro dividido en ocho secciones. A medida que Lisa iba citando rasgos, Mish llevaba el cursor a un sector del rostro, pulsaba el boton del raton y se desplegaba un menu; luego corregia las partes del menu de acuerdo con los comentarios de Lisa: pelo corto, ojos claros, nariz recta.

– Menton mas bien cuadrado -continuo Lisa-, sin barba ni bigote… ?Que tal?

Mish volvio a hacer clic y en la parte principal de la pantalla aparecio el rostro completo. Representaba un hombre blanco, en la treintena, de facciones regulares: podia tratarse de uno entre mil individuos. Mish dio la vuelta al ordenador para que Lisa pudiera ver la pantalla.

– Ahora vamos a ir cambiando esta cara poco a poco. Primero se la ire mostrando con una serie de frentes y nacimientos del pelo distintos. No diga mas que si o no. ?Preparada?

– Claro.

Mish pulso el raton. Cambio el rostro de la pantalla y la linea del nacimiento del pelo retrocedio subitamente.

– No -dijo Lisa.

Mish hizo clic de nuevo. La cara presento esta vez un flequillo recto como el de un anticuado corte de pelo estilo Beatle.

– No.

El siguiente fue un pelo ondulado y Lisa comento:

– Este se parece mas, pero creo que llevaba raya.

El que aparecio a continuacion era un pelo rizado.

– Mejor que el anterior -dijo Lisa-. Pero el pelo es demasiado oscuro.

– Cuando los hayamos repasado todos, volveremos a los que le parecieron y elegiremos el mejor. Una vez tengamos la cara completa procederemos a perfeccionar las facciones retocandolas convenientemente: oscureciendo o aclarando el pelo, desplazando la raya, rejuveneciendo o envejeciendo todo el rostro.

Jeannie se sentia fascinada, pero aquello iba a durar una hora mas y ella tenia trabajo.

– He de irme -dijo-. ?Estas bien, Lisa?

– Estupendamente -respondio Lisa, y Jeannie comprendio que era verdad.

Tal vez eso fuese lo mejor, que Lisa se comprometiera activamente en aquella caza del hombre. Lanzo una mirada a Mish y capto en su expresion un centelleo de triunfo. ?Me equivoque, penso Jeannie, en mi hostilidad hacia Mish y en mi actitud defensiva respecto a Lisa? Desde luego, Mish era simpatica. Siempre tenia a punto la palabra precisa. De todas formas, su prioridad no era ayudar a Lisa, sino atrapar al violador. Lisa seguia necesitando una verdadera amiga, alguien cuya preocupacion primordial fuera ella, Lisa.

– Luego te llamo -le prometio Jeannie.

Lisa la abrazo.

– Nunca te agradecere bastante el que te quedaras conmigo -dijo.

Mish tendio la mano a Jeannie.

– Celebro haberla conocido -dijo.

Jeannie le estrecho la mano.

– Buena suerte -deseo-. Confio en que lo detenga.

– Yo tambien -repuso Mish.

6

Steve estaciono el coche en la extensa zona de aparcamiento destinada a estudiantes, sita en la esquina sur de las cuarenta hectareas del campus de la Jones Falls. Faltaban apenas unos minutos para las diez de la manana y el campus era un hormiguero de alumnos vestidos con veraniegas prendas ligeras, camino de la primera clase del dia. Mientras cruzaba los terrenos de la universidad, Steve busco con la mirada a la jugadora de tenis. Las probabilidades de localizarla eran minimas, lo sabia, pero no pudo por menos de ir escudrinando a toda chica alta y morena que se ponia al alcance de su vista, para comprobar si llevaba un aro en la nariz.

El Pabellon de Psicologia Ruth W. Acorn era un moderno edificio de cuatro plantas construido del mismo ladrillo rojo que las otras facultades de la universidad, mas antiguas y tradicionales. Steve dio su nombre en el vestibulo, donde le remitieron al laboratorio.

Durante las tres horas siguientes le sometieron a muchas mas pruebas de las que pudo imaginar que fuera posible. Le pesaron, lo midieron y le tomaron las huellas dactilares. Cientificos, medicos, estudiantes le fotografiaron las orejas, comprobaron la fuerza que desarrollaba su mano al cerrar los punos y evaluaron sus reflejos ante el sobresalto que pudiera producirle la presentacion inesperada de imagenes de victimas calcinadas y cuerpos mutilados. Contesto a preguntas referentes a sus aficiones durante el tiempo libre, creencias religiosas, novias y aspiraciones profesionales. Tuvo que declarar si podia reparar el timbre de una puerta, si se consideraba atildado, si pegaria a sus hijos y si determinada musica le sugeria cuadros o dibujos de colores cambiantes. Pero nadie le informo del motivo por el que le habian seleccionado para aquel estudio.

No era el unico sujeto. En el laboratorio se encontraban dos ninas y un hombre de mediana edad que llevaba botas de vaquero pantalones tejanos azules y camisa del Oeste. Al mediodia los reunieron a todos en un salon con sofas y televisor, donde almorzaron a base de pizza y Coca-Cola. Steve se dio cuenta entonces de que en realidad eran dos los hombres de edad mediana calzados con botas de vaquero: un par de gemelos que vestian exactamente igual.

Se presento y pudo enterarse de que los vaqueros eran Benny y Arnold y las ninas Sue y Elizabeth.

– ?Ustedes dos siempre se visten igual? -pregunto Steve a los hombres, mientras comian.

Los mellizos intercambiaron una mirada y luego Benny dijo:

– No lo se. Acabamos de conocernos.

– ?Son ustedes gemelos y acaban de conocerse?

– Nos adoptaron de recien nacidos… familias distintas.

– ?Y eso de que vistan del mismo modo es una casualidad?

– Asi parece, ?no?

– Y los dos somos carpinteros -anadio Arnold-, fumamos Camel Light y tenemos dos hijos, chico y chica.

– Las dos ninas se llaman Caroline, pero mi hijo es John y el suyo Richard -explico Benny.

– Yo queria que se llamase John -dijo, pero mi esposa se empeno en que le pusieramos Richard.

– ?Fantastico! -exclamo Steve-. Pero no pueden haber heredado la preferencia por el Camel Light.

– Quien sabe.

Una de las chicas, Elizabeth, pregunto a Steve:

– ?Donde esta tu hermano gemelo?

– No tengo -respondio Steve-. ?Eso es lo que estudian aqui, gemelos?

– Si. -La nina anadio en tono de orgullo-: Sue y yo somos bivitelinas.

Steve enarco las cejas. La nina aparentaba unos once anos.

– Me temo que no conozco esa palabra. ?Que significa?

– Que no somos identicas. Somos mellizas fraternas, bivitelinas.

– Senalo a Benny y Arnold-. Ellos son monocigoticos. Tienen el mismo ADN. Por eso son tan iguales.

– Pareces saber un monton del asunto -comento Steve-. Me dejas de piedra.

– Ya hemos estado aqui otras veces -dijo la nina.

Se abrio la puerta a espaldas de Steve. Elizabeth alzo la mirada y saludo:

– ?Hola, doctora Ferrami!

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