Hizo acopio de sus pensamientos. -Mama es una persona excepcional. Seguro que la conoces, aunque solo sea de oidas, se llama Lorraine Logan.
– ?La del consultorio sentimental?
– La misma. Cuatrocientos periodicos publican su columna y es autora de seis best-sellers sobre salud femenina. Es rica y famosa, y se lo merece.
– ?Por que lo dices?
– Realmente se preocupa por las personas que le escriben. Contesta a miles de cartas. Ya sabes, las personas que escriben desean basicamente que mi madre agite su varita magica… que consiga que se disipen los embarazos no deseados, que los hijos abandonen la droga, que los hombres insultantes y brutales se transformen en maridos amables y bondadosos. Ella siempre les proporciona la informacion que necesitan y les aconseja sobre la decision que deben adoptar, confiar en sus sentimientos y no permitir que nadie abuse de ellas. Es una buena filosofia.
– ?Y tu padre?
– Papa es mas bien corriente y moliente, supongo. Esta en el ejercito, trabaja en el Pentagono, es coronel. Relaciones publicas, redacta discursos para generales, esa clase de cosas.
– ?Fanatico de la disciplina?
Steve sonrio.
– Tiene un sentido del deber altamente desarrollado. Pero no es un hombre violento. Presencio algo de accion en Asia, antes de que yo viniera al mundo, pero nunca la puso en practica en casa.
– ?Tu necesitas disciplina?
Steve solto la carcajada.
– He sido el alumno mas rebelde de la clase, de todo el colegio. Constantemente metido en follones.
– ?Por que?
– Por quebrantar las normas. Irrumpir al galope en el vestibulo.
Llevar calcetines rojos. Mascar chicle en clase. Besar a Wendy Prasker detras del anaquel de biologia en la biblioteca del colegio cuando yo tenia trece anos.
– ?Por que?
– Porque era una autentica preciosidad.
Jeannie volvio a echarse a reir.
– Quiero decir que por que rompias todas las reglas.
Steve meneo la cabeza.
– Ser obediente me resultaba imposible. Mi norma era hacer lo que me daba la gana. Las reglas me parecian memeces y eso me aburria. Me hubieran expulsado del colegio, pero mis notas eran de lo mejorcito y generalmente era el capitan de uno u otro equipo deportivo: futbol, baloncesto, beisbol, atletismo. No me entiendo. ?Acaso soy un bicho raro?
– Todo el mundo es raro en un sentido o en otro.
– Supongo que si. ?Por que llevas ese adorno en la nariz?
Jeannie enarco sus cejas morenas como si dijera: «Aqui soy yo quien hace las preguntas», pero a pesar de todo, respondio.
– Cuando tenia catorce anos o asi pase por la fase punk: pelo verde, medias rotas, todo eso. La perforacion de la nariz fue parte de ello.
– Si lo hubieses dejado, el agujero se habria cerrado y curado solo.
– Ya lo se. Sospecho que lo mantuve abierto ahi porque considero que la respetabilidad absoluta es mortalmente aburrida.
Steve sonrio. Penso: «Dios mio, me gusta esta mujer, aunque sea demasiado mayor para mi». Su mente regreso luego a lo que la doctora le habia contado poco antes.
– ?Que te hace estar tan segura de que tengo un hermano gemelo?
– He desarrollado un programa informatico que investiga archivos medicos y bases de datos en busca de parejas de mellizos. Los gemelos univitelinos tienen ondas cerebrales, electrocardiogramas, dibujos de la dermis de los dedos y dentaduras similares. Explore el banco de datos de radiografias dentales de una compania de seguros medicos y encontre alguien cuyas medidas de las piezas dentales y formas de arco son iguales que las tuyas.
– Lo cual no parece concluyente.
– Tal vez no, aunque esa persona hasta tiene las cavidades en los mismos lugares que tu.
– ?Quien es, pues?
– Se llama Dennis Pinker.
– ?Donde esta ahora?
– En Richmond, Virginia.
– Te has entrevistado con el.
– Voy a Richmond manana por la manana. Le sometere a muchas de estas mismas pruebas y le tomare una muestra de sangre para poder comparar su ADN con el tuyo. Entonces estaremos seguros.
Steve fruncio el ceno.
– ?Estas interesada en una zona particular, dentro del terreno de la genetica?
– Si. Estoy especializada en criminalidad y en si es o no hereditaria.
Steve asintio con la cabeza.
– Comprendo. ?Que hizo ese muchacho?
– ?Perdon?
– ?Que hizo Dennis Pinker?
– No se que quieres decir.
– Vas a ir a verle, en vez de convocarlo aqui, de modo que es evidente que esta en la carcel.
Jeannie se ruborizo ligeramente, como si la acabasen de coger en un engano. Con las mejillas coloradas parecia mas provocativa que nunca.
– Si, tienes razon -concedio.
– ?Por que esta en la carcel?
Jeannie titubeo.
– Asesinato.
– ?Jesus! -Steve volvio la cabeza, mientras trataba de asimilarlo-. ?No solo tengo un hermano gemelo identico, sino que encima es un asesino! ?Cielo santo!
– Lo siento -se disculpo la doctora-. He llevado todo esto lo que se dice fatal. Eres el primer sujeto de estas condiciones que he estudiado.
– ?Vaya! Vine con la esperanza de aprender algo acerca de mi, pero me he enterado de mucho mas de lo que deseaba saber.
Jeannie ignoraba, y nunca se enteraria, de que el estuvo a punto de matar a un chico llamado Tip Hendricks.
– Eres muy importante para mi.
– ?Ah, si?
– La cuestion es si la criminalidad se hereda o no. Publique un articulo en el que senalaba que cierto tipo de personalidad es hereditaria, una combinacion de impulsividad, temeridad, agresividad e hiperactividad, pero aventuraba que el hecho de que tales personas se conviertan en criminales dependia de la forma en que sus padres las hubiesen tratado. Para demostrar mi teoria he de encontrar parejas de gemelos identicos, uno de los cuales sea un delincuente y el otro un ciudadano decente, cumplidor de la ley. Dennis y tu sois mi primera pareja, y sois perfectos: el esta en la carcel y tu, perdoname, eres el joven estadounidense ideal en todos los aspectos. Si he de serte sincera, estoy tan nerviosa que apenas puedo permanecer quieta aqui sentada.
La idea de que aquella mujer estuviera demasiado nerviosa para permanecer quieta alli sentada hizo que Steve tambien se sintiera nervioso. Miro para otro lado, temeroso de que le aflorase al rostro la lujuria. Pero lo que le habia dicho era dolorosamente alarmante. Tenia el mismo ADN que un asesino. ?En que podia convertirle?
Se abrio la puerta a espaldas de Steve y la doctora levanto la vista.
– Hola, Berry -saludo-. Steve, me gustaria que conocieses al profesor Berrington Jones, director del proyecto
