resultar manipuladora. Siempre le recordaba aquel chiste en que un hombre le dice a una mujer: «Hablame de ti. Por ejemplo, ?que opinion tienes de mi?».

En algunos aspectos no parecia pertenecer al mundo academico. Pero Jeannie habia observado que los autenticos prohombres universitarios ambiciosos carecian notablemente de ese aire distraido que caracteriza al profesor o catedratico tipico. Berrington parecia y se comportaba como un hombre poderoso. Durante algunos anos su labor cientifica no habia sido importante, pero eso resultaba normal: los brillantes descubrimientos originales, como la doble espiral, los realizaban generalmente personas que aun no habian cumplido los treinta y cinco anos. Cuando los cientificos se hacen mayores emplean su experiencia y su intuicion en ayudar y dirigir a los cerebros mas jovenes y flamantes. Berrington se las arreglaba de maravilla, con sus tres catedras y su papel de conducto por el que llegaban los fondos para investigacion procedentes de la Genetico. No se le respetaba tanto como podia respetarsele, sin embargo, porque a otros cientificos no les gustaba su compromiso positivo. La propia Jeannie opinaba que la ciencia era beneficiosa y la politica una porqueria.

Al principio, se creyo la historia de la transferencia de archivos desde Australia, pero al meditar en ello dejo de sentirse tan segura. Cuando Berry miro a Steve Logan vio un fantasma, no una cuenta telefonica.

Muchas familias tenian secretos de paternidad. Una mujer casada podia tener un amante y solo ella sabria quien era el verdadero padre de su hijo. Una joven podia alumbrar un bebe, pasarselo a su madre y aparentar que ella, la joven, era la hermana mayor del nino, mientras toda la familia conspiraba para mantener el secreto.

Los ninos los adoptaban vecinos, parientes y amigos que ocultaban la verdad. Era posible que Lorraine Logan no perteneciese a la clase de persona que convierte en oscuro secreto una adopcion realizada con todas las de la ley, pero podia tener una docena de otros motivos para mentirle a Steve respecto a su origen. Pero ?que relacion tendria Berrington en eso? Podia ser el verdadero padre de Steven? La idea provoco una sonrisa en los labios de Jeannie. Berry era apuesto, pero tambien era lo menos quince centimetros mas bajo de estatura que Steven. Aunque cualquier cosa resultaba posible, aquella particular explicacion parecia improbable.

A Jeannie le preocupaba tener un misterio entre manos. En todos los demas aspectos, Steven Logan representaba un triunfo para ella. Era un ciudadano respetuoso con la ley y con un hermano gemelo univitelino que era un criminal violento. Steve acreditaba su programa informatico de busqueda y confirmaba su teoria de la criminalidad. Naturalmente, necesitaria otro centenar de pares de gemelos como Steven y Dennis antes de poder hablar de pruebas. Con todo, su programa de busqueda no podia haber tenido mejor principio.

Iba a ver a Dennis al dia siguiente. Si resultaba ser un enano de pelo oscuro, Jeannie comprenderia que algo se habia torcido de mala manera. Pero si estaba en el buen camino, Dennis seria el doble exacto de Steven Logan.

Le habia dejado temblando la revelacion de que Steve Logan ignoraba por completo que pudiese ser un hijo adoptivo. A ella no le quedaba mas remedio que idear algun procedimiento para tratar ese fenomeno. En el futuro, antes de abordar a los gemelos podria entrar en contacto con los padres y comprobar que y cuanto les contaron a los chicos. Eso retrasaria su trabajo, pero era obligado hacerlo: ella no era quien para revelar secretos de familia.

El problema tenia solucion, pero Jeannie no lograba desprenderse de la sensacion de zozobra que le ocasionaron las preguntas escepticas de Berrington y la incredulidad de Steven Logan; y empezo a pensar, cargada de ansiedad, en la etapa siguiente de su proyecto. Confiaba en poder utilizar su programa para analizar los archivos de huellas digitales del FBI.

Constituia la fuente perfecta para ella. Mas de veintidos millones de personas sospechosas o convictas de crimenes figuraban en tales archivos. Si su programa resultaba, los registros deberian proporcionarle cientos de gemelos, incluidas numerosas parejas cuyos miembros se criaron separadamente. Podria ser un gran salto cuantitativo hacia delante en su investigacion. Pero antes debia obtener el permiso del Departamento.

Su mejor amiga en la escuela habia sido Ghita Sumra, un genio para las matematicas, descendiente de indios asiaticos, que ahora desempenaba un alto puesto directivo en el departamento de informacion tecnologica del FBI. Trabajaba en Washington, pero vivia en Baltimore. Ghita ya habia accedido en principio a pedir a sus patronos que prestasen a Jeannie la colaboracion que pudieran. Prometio informar de la decision a finales de aquella semana, pero Jeannie deseaba apremiarla un poco. Marco su numero de telefono.

Aunque Ghita habia nacido en Washington, su voz conservaba un leve acento del subcontinente indio en la suavidad del tono y la rotundidad precisa de sus vocales.

– ?Hola, Jeannie! ?Que tal tu fin de semana? -se intereso.

– Atroz -respondio Jeannie-. A mi madre le fallaron por fin las neuronas y la tuve que ingresar en una residencia.

– No sabes como lo siento. ?que hizo?

– Se olvido de que estaba en plena noche, se levanto, no se acordo de vestirse, salio a comprar un carton de leche y se olvido de donde vivia.

– ?Que ocurrio?

– La encontro la policia. Por suerte llevaba en el bolso un cheque mio y consiguieron localizarme.

– ?Como lo ves?

Una pregunta femenina. Los hombres -Jack Budgen, Berrington Jones- le hubieran preguntado que iba a hacer. Era preciso ser mujer para preguntar como lo veia.

– Mal -respondio Jeannie-. Si he de cuidar de mi madre, ?quien va a cuidar de mi?

– ?En que clase de residencia esta?

– Barata. Es todo lo que cubre su seguro. Tengo que sacarla de alli en cuanto encuentre el dinero que me hace falta para pagarle algo mejor. -Percibio el silencio prenado de aprension que se produjo en el otro extremo de la linea y comprendio que Ghita estaba pensando que aquellas palabras eran el preambulo de un sablazo. Se apresuro a anadir-: Voy a dar algunas clases particulares los fines de semana. ?Hablaste ya a tu jefe de mi propuesta?

– Desde luego.

Jeannie contuvo la respiracion.

– Aqui todo el mundo se ha interesado en tu programa -dijo Ghita.

Eso no era ni si ni no.

– ?No teneis sistemas de exploracion informatica?

– Si, pero tu aparato investigador es mucho mas rapido que cualquiera de los que tenemos. Estan hablando de comprarte los derechos del programa.

– Fantastico. Quiza no necesite dar clases particulares los fines de semana, despues de todo.

Ghita dejo oir su risa.

– Antes de que descorches la botella de champan, hay que asegurarse de que el programa realmente funciona.

– ?Cuanto vamos a tener que esperar?

– Lo probaremos de noche, porque el uso normal de la base de datos tiene entonces el minimo de interferencias. Tendre que esperar a una noche tranquila. Dentro de una semana, dos a lo sumo.

– ?No podria ser antes?

– ?Tanta prisa corre?

Si, corria tanta prisa, pero Jeannie no estaba nada dispuesta a confiar a Ghita sus preocupaciones.

– Solo estoy impaciente -se evadio.

– Lo conseguire lo antes posible, no te inquietes. ?Puedes transferirme el programa por modem?

– Claro. Pero ?no crees que deberia estar alli para pasarlo?

– No, no lo creo -la voz de Ghita incluia una sonrisa.

– Naturalmente, tu entiendes mucho mas que yo de esa clase de material.

– Lo enviamos desde aqui. -Ghita leyo la direccion del correo electronico y Jeannie la anoto-. Te mandare los resultados por el mismo sistema.

– Gracias. Oye, Ghita…

– ?Que?

– ?Me va a hacer falta un refugio fiscal?

– Fuera de aqui.

Ghita solto una carcajada y colgo.

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