– ?Al suelo, hijo de puta! -chillo uno de ellos-. ?Boca abajo, las manos a la espalda!
Jeannie y Steve se tendieron de cara al suelo.
El agente se les acerco con las mismas precauciones que si ambos fueran dos bombas de relojeria.
– ?No cree que seria mejor que nos explicase a que viene todo esto? -sugirio Jeannie.
– Usted puede levantarse, senora -permitio uno de los agentes.
– Por Dios, gracias. -Jeannie se puso en pie. Le latia el corazon aceleradamente, pero todo indicaba que los polis habian cometido un error estupido.
– Ahora que ya me han dejado medio muerta del susto, ?pueden decirme que infiernos esta pasando?
Siguieron sin dar explicaciones. Mantuvieron las armas apuntadas sobre Steve. Uno de ellos se arrodillo junto al muchacho y, con rapido y experto movimiento, le puso las esposas.
– Quedas arrestado, soplapollas -dijo el policia.
– Soy mujer de mentalidad abierta -aseguro Jeannie-, pero ?considera imprescindible emplear ese lenguaje soez? -Nadie le hizo maldito caso. Lo intento de nuevo-: De todas formas, ?que se supone que ha hecho este chico?
Un Dodge Colt azul claro freno chirriante detras del coche patrulla de la policia. Dos personas se apearon de e. Una era Mish Delaware, la detective de la Unidad de Delitos Sexuales. Llevaba la misma falda y la misma blusa que vistiera por la manana, pero se habia puesto encima una chaqueta de algodon que solo en parte ocultaba el arma enfundada en la cadera.
– Habeis perdido el culo para venir -comento uno de los agentes.
– Estabamos en el barrio -replico Mish Delaware. Miro a Steve, tendido en el suelo, y ordeno-: Levantalo.
El agente agarro a Steve por un brazo y le ayudo a ponerse en pie.
– Es el, desde luego -dijo Mish-. Este es el pajaro que violo a Lisa Hoxton.
– ?Steve? -articulo Jeannie en tono incredulo. «Jesus, he estado a punto de llevarlo a mi piso.»
– ?Violado? -pregunto Steve.
– El agente localizo su coche cuando salia del campus -informo Mish.
Jeannie se fijo bien por primera vez en el automovil de Steve.
Era un Datsun castano, de unos quince anos de antiguedad. Lisa habia creido ver al violador al volante de un viejo Datsun blanco.
Su sobresalto y alarma iniciales empezaban a ceder ante la recapacitacion racional. La policia le consideraba sospechoso: eso no le convertia en culpable. ?Cual era la prueba?
– Si vais a detener a todo hombre que veais conduciendo un Datsun herrumbroso…
Mish tendio a Jeannie una hoja de papel. Era una octavilla con el retrato en blanco y negro de un hombre, una imagen generada por ordenador. Jeannie la contemplo. El retrato guardaba cierto parecido con el rostro de Steve.
– Puede que sea el y puede que no lo sea -manifesto Jeannie.
– ?Que estas haciendo en su compania?
– Es un sujeto de mis investigaciones. Le sometimos a determinadas pruebas en el laboratorio. ?No puedo creer que sea el violador!
Sus pruebas demostraban que Steven tenia la personalidad heredada de un delincuente en potencia…, pero tambien demostraban que no habia desarrollado las inclinaciones de un verdadero criminal.
– ?Puedes dar cuenta de tus movimientos entre las siete y las ocho de la tarde de ayer? -se dirigio Mish a Steven.
– Bueno, estuve en la UJF -respondio Steven.
– ?Que hiciste?
– No gran cosa. Tenia pensado salir con mi primo Ricky, pero el cancelo el encuentro. Me vine aqui para orientarme acerca del lugar donde tenia que presentarme esta manana. No tenia otra cosa que hacer.
Hasta a Jeannie le parecio bastante pobre aquella explicacion. Penso, abatida, que tal vez fuese Steve el violador. Pero, si lo era, toda la teoria de la doctora Jeannie Ferrami se vendria abajo.
– ?Como mataste el tiempo? -pregunto Mish.
– Mire el tenis un rato. Despues me fui a un bar de Charles Village y pase alli un par de horas. Me perdi el gran incendio.
– ?Puede alguien confirmar lo que dices?
– Bueno, intercambie unas palabras con la doctora Ferrami, aunque en aquel momento no sabia que era ella.
Mish se encaro con Jeannie. Esta vio hostilidad en los ojos de la detective y recordo el conato de enfrentamiento de aquella manana, cuando Mish trataba de convencer a Lisa para que colaborase.
– Fue despues de mi partido de tenis -dijo Jeannie-, minutos antes de que el fuego se declarase.
– De modo que no puedes precisarnos donde estaba en el momento en que se produjo la violacion -determino Mish.
– No, pero yo puedo anadir algo mas -tercio Jeannie-. Me he pasado todo el dia sometiendo a este hombre a test psicologicos, y su perfil psicologico no es el de un violador.
La expresion de Mish denoto menosprecio.
– Eso no es ninguna evidencia.
– Ni esto tampoco -subrayo Jeannie que aun tenia la octavilla en la mano.
Hizo una pelota con el papel y la dejo caer en la acera.
Mish hizo una senal con la cabeza a los agentes.
– Adelante.
– Aguardad un momento -dijo Steve con voz clara y tranquila.
Los agentes vacilaron.
– Jeannie, estos tipos me tienen sin cuidado, pero quiero decirte que yo no lo hice y que nunca haria una cosa de esa clase.
Jeannie le creyo. Se pregunto por que. ?Solo porque necesitaba que fuese inocente en beneficio de su teoria? No: contaba con las pruebas psicologicas demostrativas de que el muchacho no presentaba ninguna de las caracteristicas asociadas con los delincuentes. Pero habia algo mas: su intuicion. Se sentia a salvo con el. Steve no ofrecio ningun indicio peligroso. Escucho cuando ella hablaba, en ningun momento trato de amilanarla, no la toco inapropiadamente, no manifesto enojo ni hostilidad. Le gustaban las mujeres y las respetaba. No era un violador.
– ?Quieres que avise a alguien? -se brindo-. ?A tus padres?
– No -declino el en tono resuelto-. Se preocuparian. Y todo esto habra acabado en cuestion de horas. Se lo contare entonces.
– ?No te estaran esperando esta noche?
– Les adverti que era posible que volviera a quedarme con Ricky.
– En fin, si tan seguro estas… -articulo Jeannie, dubitativa.
– Segurisimo.
– Venga ya -dijo Mish con impaciencia.
– ?A que viene tanta prisa? -salto Jeannie-. ?Te queda alguna otra persona inocente por arrestar?
Mish la fulmino con la mirada.
– ?Y tu tienes alguna cosa mas que decirme?
– ?Que viene ahora?
– Habra una rueda de reconocimiento. Dejaremos que sea Lisa Hoxton quien decida si este es el hombre que la forzo. -Con ironica deferencia, Mish anadio-: ?Le parece a usted bien, doctora Ferrami?
– Por mi, de acuerdo -repuso Jeannie.
9
Condujeron a Steve al cuartelillo en el Dodge Colt azul claro. La mujer iba al volante y el otro policia, un
