Habia dos marcas, separadas cosa de dos centimetros y medio, hacia la mitad vertical de la pelicula.
– La pista cuatro es un control. Probablemente sea mi sangre o la de Lisa. Las marcas deberian estar en posiciones completamente distintas.
– Lo estan.
Las dos marcas se encontraban bastante juntas, en la parte inferior de la pelicula, cerca de los numeros.
– La pista cinco es Dennis Pinker. ?Estan las marcas en la misma posicion que las tuyas o en una posicion distinta?
– En la misma -dijo Steve-. Coinciden perfectamente.
Jeannie le miro.
– Steve, sois gemelos -dijo.
No queria creerlo.
– ?Existe alguna posibilidad de error?
– Claro -repuso Jeannie-. Hay una posibilidad entre cien de que dos individuos sin conexion alguna puedan tener un fragmento del mismo ADN materno y paterno. Normalmente probamos cuatro fragmentos distintos, utilizando diferentes oligos y sondas. Eso reduce la posibilidad de error a una entre cien millones. Lisa efectuara tres pruebas mas; cada una de ellas tarda medio dia en realizarse. Pero se cual sera el resultado. Y tu tambien lo sabes, ?verdad?
– Supongo que si. -Steve suspiro-. Vale mas que empiece a creer eso. ?De donde diablos vengo?
La expresion de Jeannie era pensativa.
– Se me ha quedado en la cabeza una cosa que dijiste. «No tengo hermanos ni hermanas.» Por lo que has contado acerca de tus padres, parecen la clase de personas a las que les gustaria tener la casa llena de crios, tres o cuatro.
– Eso es cierto -dijo Steve-. Pero mama tenia dificultades para concebir. Habia cumplido los treinta y tres anos y llevaba diez casada con papa cuando vine yo. Escribio un libro sobre eso: Que hacer cuando una no puede quedar embarazada. Fue su primer superventas. Con el dinero que obtuvo compro una cabana de verano en Virginia.
– Charlotte Pinker tenia treinta y nueve anos cuando nacio Dennis. Apuesto algo a que tambien tenia problemas de esterilidad. Me pregunto si eso no significara algo.
– ?Como que?
– No lo se. ?Se sometio tu madre a alguna clase de tratamiento especial?
– No he leido el libro. ?La llamo?
– ?Lo harias?
– De todas formas, ya es hora de que les hable de todo este misterio.
Jeannie indico un escritorio.
– Usa el telefono de Lisa.
Steve marco el numero de su casa. Le respondio su madre.
– Hola, mama.
– ?Se alegro de verte?
– Al principio, no. Pero aun estoy con ella.
– Asi pues, no te odia.
Steve miro a Jeannie.
– Odiarme, no, mama, pero piensa que soy demasiado joven.
– ?Te esta escuchando?
– Si, y creo que empieza a sentirse incomoda, lo cual no deja de ser un principio. Mama, estamos en el laboratorio, y tengo algo asi como un rompecabezas. Parece que mi ADN es exactamente igual que el de otro sujeto que ella esta estudiando, un individuo que se llama Dennis Pinker.
– No puede ser igual… tendriais que ser gemelos univitelinos.
– Lo cual solo seria posible en el caso de que fueramos hijos adoptados.
– Steve, tu no eres adoptado, si es eso lo que estas pensando. Y no eres gemelo de nadie. Dios sabe como me las hubiera arreglado para atender a dos de vosotros.
– ?Te aplicaron alguna clase de tratamiento especial de fertilidad antes de mi nacimiento?
– Si, me lo aplicaron. El medico me recomendo un sitio de Filadelfia en el que habian atendido a cierto numero de esposas de oficiales. Se llamaba Clinica Aventina. Me sometieron a un tratamiento de hormonas.
Steve se lo repitio a Jeannie, que garabateo el nombre en una hojita de Post-it.
– El tratamiento dio resultado -continuo la madre-, y ahi estas tu, fruto de todo ese esfuerzo, sentado en Baltimore y dandole la tabarra a una preciosa senora que te saca siete anos, cuando deberias encontrarte aqui, en el Distrito de Columbia, cuidando de tu anciana madre de pelo blanco.
Steve solto una carcajada.
– Gracias, mama.
– Oye, Steve.
– Aqui sigo.
– No vuelvas muy tarde. Ya sabes que tienes que ver a un abogado por la manana. Sera mejor que salgas de este lio legal antes de empezar a preocuparte de tu ADN.
– No volvere tarde. Hasta luego.
Steve colgo.
– Llamare a Charlotte Pinker ahora mismo -dijo Jeannie-. Espero que no se haya ido ya a dormir. -Hojeo rapidamente el listin telefonico de Lisa y luego cogio el auricular y marco un numero. Al cabo de un momento empezo a hablar-: Hola, senora Pinker. Aqui, la doctora Ferrami, de la Universidad Jones Falls… Muy bien, gracias ?y usted?… Confio en que no tenga inconveniente en que le haga una pregunta mas… Bien, muy amable y comprensiva. Si… Antes de quedar embarazada de Dennis, ?siguio usted algun tratamiento de fertilidad? -Hubo una prolongada pausa y, a continuacion, el semblante de Jeannie se ilumino a causa de la euforia exaltada-. ?En Filadelfia? Si, ya la conozco… Tratamiento hormonal. Es muy interesante, me sirve de gran ayuda. Gracias otra vez. Adios. -Colgo el auricular y exclamo-: ?Bingo! Charlotte fue a la misma clinica.
– Eso es fantastico -dijo Steve-. Pero ?que significa?
– Ni idea -confeso Jeannie. Volvio a coger el telefono y marco el 411-. ?Como puedo comunicar con el servicio de informacion de Filadelfia?… Gracias. -Marco una vez mas-. La Clinica Aventina. -Una pausa. Miro a Steve y comento-: Probablemente estara cerrada desde hace anos.
Steve la contemplaba, como hipnotizado. El entusiasmo ponia viveza y color en el rostro de Jeannie, mientras su cerebro funcionaba a toda velocidad. Parecia embelesada. Steve deseo fervientemente poder hacer algo mas para ayudarla.
De subito, Jeannie cogio un lapiz y garabateo un numero.
– ?Gracias! -dijo por el microfono. Colgo-. ?Aun esta alli!
Steve parecia fascinado. El misterio de sus genes podia resolverse.
– Archivos -dijo-. La clinica debe de tener sus registros. Es posible que haya pistas.
– He de ir alli -manifesto Jeannie. Arrugo la frente, pensativa-. Tengo una nota firmada por Charlotte Pinker; podemos pedir a todas las personas entrevistadas que firmen tambien la suya, lo que me autorizara a examinar los historiales medicos. ?Puedes conseguir que tu madre firme una esta noche y me la envie por fax a la UJF?
– Pues claro.
Marco una vez mas, pulsando los numeros febrilmente.
– Buenas noches, ?hablo con la Clinica Aventina?… ?Tienen un jefe de servicio nocturno?… Muchas gracias.
Se produjo una larga pausa. Jeannie golpeteo el lapiz con impaciencia. Steve la contemplo con ojos que irradiaban adoracion. Por lo que a el concernia, no le importaba que aquello durase hasta la manana.
– Buenas noches, senor Ringwood, le habla la doctora Ferrami del departamento de Psicologia de la Universidad Jones Falls. Dos de los sujetos de la investigacion que estoy llevando a cabo fueron atendidos en su clinica hace veintitres anos y me seria de enorme ayuda echar un vistazo a sus historiales. Me han proporcionado la correspondiente autorizacion que puedo remitirle por fax anticipadamente… Eso me vendria de perlas… ?Manana le parece bien?… Digamos, ?a las dos de la tarde?… Es usted muy amable… Asi lo hare. Gracias. Adios.
