estarian presentes? Los directores restantes eran Tilly y Danny Riley, y nunca decidirian nada por su cuenta.

Esto olia a conspiracion. ?Tramaria algo Peter?

– ?Cual es el orden del dia, tia?

– Ahora lo estaba repasando. -Tia Tilly leyo en voz alta-. «Aprobar la venta de ‘Black’s Boots’ a ‘General Textiles’, bajo las condiciones negociadas por el presidente.»

– ?Dios mio!

Nancy se sintio desfallecer. ?Peter estaba vendiendo la empresa a sus espaldas!

Por un momento, la estupefaccion le impidio hablar.

– ?Te importaria leerlo otra vez, tia? -dijo, tras un gran esfuerzo, con voz temblorosa.

Tia Tilly lo repitio.

Un escalofrio recorrio a Nancy de pies a cabeza. ?Como habia conseguido Peter traicionarla ante sus propios ojos? ?Cuando habia negociado el acuerdo? Lo habria empezado a planear en cuanto recibio el informe confidencial de su hermana. Mientras fingia meditar en sus propuestas, conspiraba contra ella.

Siempre habia sabido que Peter era debil, pero jamas le habria sospechado autor de una traicion tan vergonzosa.

– ?Sigues ahi, Nancy?

Nancy trago saliva.

– Si, sigo aqui, pero atonita. Peter no me lo habia dicho.

– ?De veras? Eso no es justo, ?verdad?

– Es obvio que desea la aprobacion de la venta estando yo ausente…, pero el tampoco llegara a tiempo a la junta. Hoy cogeremos el barco… El viaje dura cinco dias.

Y sin embargo, penso, Peter ha desaparecido…

– ?No hay un avion ahora?

– ?El clipper! -recordo Nancy. Habia salido en todos los periodicos. Se podia cruzar el Atlantico en un dia. ?Era eso lo que Peter iba a hacer?

– Exacto, el clipper -dijo Tilly-. Danny Riley me ha dicho que Peter regresa en el clipper, y que llegara a tiempo de asistir a la junta de accionistas.

A Nancy le costaba muchisimo asimilar las vergonzosas mentiras de su hermano. Habia viajado hasta Liverpool con ella, para convencerla de que iba a coger el barco. Debio marcharse en cuanto se separaron en el pasillo del hotel, trasladandose en coche hasta Southampton para llegar a tiempo de subir al avion. ?Como era posible que hubiera pasado todo el viaje con ella, hablando y comiendo juntos, comentando el inminente viaje, mientras al mismo tiempo planeaba su ruina?

– ?Por que no vienes en el clipper, tu tambien? -pregunto Tilly.

?Seria demasiado tarde? Peter lo habria planeado con todo cuidado. Habria anticipado que Nancy haria algunas averiguaciones al descubrir su desaparicion, asegurandose de que su hermana no podria cazarle. Sin embargo, el sentido del tiempo no era el punto fuerte de Peter, y cabia la posibilidad de que hubiera incurrido en algun error.

Ni siquiera se atrevia a confiar en ello.

– Voy a intentarlo -dijo Nancy con repentina determinacion-. Adios. -Colgo el telefono.

Reflexiono durante unos momentos. Peter se habia marchado ayer por la noche, y debia de haber viajado toda la noche. El clipper saldria hoy mismo de Southampton para llegar a Nueva York manana, a tiempo de que Peter se trasladara a Boston para la junta del viernes. ?A que hora despegaba el clipper? ?Podria Nancy llegar a Southampton a tiempo de cogerlo?

Se acerco a la recepcion con el alma en un hilo y pregunto al conserje mayor a que hora despegaba el clipper de Southampton.

– Lo ha perdido, senora -contesto el hombre.

– Compruebe la hora, por favor-insistio Nancy, intentando ocultar su impaciencia.

El conserje saco una lista de horarios y la examino. A las dos.

Ella consulto su reloj: las doce en punto,

– No llegaria a tiempo a Southampton ni aunque tuviera un avion privado esperandola -dijo el conserje.

– ?Puedo alquilar algun avion?

El rostro del conserje adopto la expresion tolerante de un empleado de hotel siguiendole la corriente a un extranjero iluso.

– Hay un aerodromo a unos quince kilometros de aqui. Por lo general, siempre hay algun piloto que la pueda llevar alli, a cambio de unos honorarios, pero ha de llegar al aerodromo, encontrar al piloto, hacer el viaje, aterrizar cerca de Southampton y trasladarse de la pista de aterrizaje al muelle. Es imposible hacerlo en dos horas, creame.

Nancy se alejo, frustrada.

Irritarse no servia de nada en los negocios, como habia aprendido mucho tiempo atras. Cuando las cosas se torcian, era preciso encontrar una forma de enderezarlas. No puedo llegar a Boston a tiempo, penso, pero quiza pueda impedir la venta por control remoto.

Volvio a la cabina telefonica. En Boston pasaban unos minutos de las siete. Su abogado Patric MacBride, estaria en casa. Indico a la operadora su numero.

Mac era el hombre que su hermano tendria que haber sido. Cuando Sean murio, el intervino y se ocupo de todo: la investigacion, el funeral, el testamento, y las finanzas personales de Nancy. Era maravilloso con los chicos; hablaba con ellos de deportes, iba a verlos cuando interpretaban obras en el colegio, les dio consejos sobre la universidad y las respectivas carreras. En momentos diferentes, hablo con cada uno de ellos sobre las verdades de la vida. Cuando papa murio, Mac aconsejo a Nancy que impidiera a Peter asumir la presidencia; ella hizo lo contrario, y ahora los acontecimientos demostraban que Mac estaba en lo cierto. Sabia que Mac la amaba, mas o menos, pero no era una relacion peligrosa: Mac era un devoto catolico, fiel a su fea, gorda y leal esposa. Nancy le apreciaba mucho, pero no era la clase de hombre del que podia enamorarse. Era afable, regordete, tranquilo y calvo, y ella siempre se habia sentido atraida por tipos energicos y con mucho pelo; hombres como Nat Ridgeway.

Mientras esperaba la conexion, tuvo tiempo de reflexionar sobre la ironia de la situacion. El complice de Peter en la conspiracion contra ella era Nat Ridgeway, brazo derecho de su padre y galanteador de ella en otro tiempo. Nat habia dejado la empresa (y a Nancy) porque no podia ser jefe; y ahora, desde su cargo de presidente de «General Textiles», intentaba controlar de nuevo «Black’s Boots».

Sabia que Nat habia estado en Paris para presenciar los desfiles de modas, aunque no se habia encontrado con el. Sin embargo, Peter se habria reunido con el y cerrado el trato en la capital francesa, mientras fingia dedicarse a inocentes compras de zapatos. Nancy no habia sospechado nada. Cuando penso en la facilidad con que la habian enganado, se sintio furiosa contra Peter y Nat…, y sobre todo contra si misma.

Descolgo el telefono de la cabina cuando sono; hoy tenia suerte con las conexiones. Mac respondio con la boca llena del desayuno.

– ?Ummm?

– Mac, soy Nancy.

El hombre trago la comida a toda prisa.

– Gracias a Dios que me has llamado. Te he buscado por toda Europa. Peter esta intentando…

– Lo se, acabo de enterarme -le interrumpio-. ?Cuales son las condiciones del trato?

– Una accion de «General Textiles», mas veintisiete centavos en metalico, por cinco acciones de «Black’s».

– ?Jesus, eso es un regalo!

– A tenor de vuestros beneficios, no es un precio tan bajo…

– ?Pero el valor de nuestros bienes es mucho mas elevado!

– Oye, no he dicho lo contrario -dijo Mac en tono apaciguador.

– Lo siento, Mac, es que estoy muy furiosa.

– Lo comprendo.

Oia a las cinco hijas de Mac pelearse al fondo. Tambien oia el sonido de una radio y el siseo de una tetera.

– Coincido contigo en que la oferta es demasiado baja -prosiguio el hombre, al cabo de un momento-. Se

Вы читаете Noche Sobre Las Aguas
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату