atiene al nivel de beneficios actual, en efecto, pero se desentiende del valor de los bienes y de las perspectivas futuras.

– Ya lo puedes decir.

– Hay algo mas.

– Dime.

– Peter continuara durante los cinco anos siguientes a la adquisicion para encargarse de la operacion «Black’s», pero no hay empleo para ti.

Nancy cerro los ojos. Este era el golpe mas cruel. Se sintio enferma. El perezoso y estupido Peter, al que ella habia protegido y cobijado, se quedaria; y ella, que habia mantenido a flote el negocio, seria despedida.

– ?Como puede hacerme esto? -dijo-. ?Es mi hermano!

– Lo siento muchisimo, Nan.

– Gracias.

– Nunca confie en Peter.

– Mi padre dedico su vida a levantar este negocio -grito Nancy-. No podemos permitir que Peter lo destruya.

– ?Que quieres que haga?

– ?Podemos impedirlo?

– Si asistes a la junta de accionistas, creo que podras convencer a tu tia y a Danny Riley de que voten en contra…

– El problema es que no puedo asistir. ?No puedes convencerles tu?

– Es posible, pero no serviria de nada: Peter les supera en votos. Ellos solo poseen el diez por ciento, cada uno, y Peter el cuarenta.

– ?No puedes votar en mi nombre?

– Me faltan tus poderes.

– ?Puedo votar por telefono?

– Una idea interesante… Creo que se pondria a votacion de la junta, y Peter utilizaria su mayoria para derrotar la propuesta.

Permanecieron en silencio mientras se estrujaban los sesos.

Durante la pausa, Nancy se acordo de las normas de educacion.

– ?Como esta la familia? -pregunto.

– En este momento, sin lavar, sin vestir y sin domar. Y Betty esta embarazada.

Nancy se olvido de sus problemas por un momento.

– ?No me tomes el pelo! -Pensaba que habian parado de tener hijas; la menor tenia cinco anos-. ?A estas alturas! -Pensaba que ya habia averiguado cual era la causa. Nancy lanzo una carcajada.

– ? Felicidades!

– Gracias, aunque Betty se muestra un poco… ambivalente hacia el tema.

– ?Por que? Es mas joven que yo.

– Pero seis son muchos crios.

– Os lo podeis permitir.

– Si… ?Estas segura de que no puedes coger ese avion?

Nancy suspiro.

– Estoy en Liverpool. Southampton dista trescientos kilometros y el avion despega antes de dos horas. Es imposible.

– ?Liverpool? Eso no esta lejos de Irlanda.

– Ahorrame los datos turisticos…

– Es que el clipper hace escala en Irlanda.

El corazon de Nancy estuvo a punto de detenerse.

– ?Estas seguro?

– Lo lei en el periodico.

Este dato lo cambiaba de todo, comprendio Nancy, sintiendo renacer sus esperanzas. ?Podria coger el avion, a pesar de todo!

– ?Donde aterriza? ?En Dublin?

– No, en algun lugar de la costa oeste, pero no me acuerdo del nombre. Aun te queda tiempo.

– Lo comprobare y te llamare despues. Adios.

– Oye, Nancy…

– ?Que?

– Feliz cumpleanos.

Ella sonrio a la pared.

– Mac, eres grande.

– Buena suerte.

– Adios.

Colgo y volvio a la recepcion. El conserje mayor le dedico una sonrisa condescendiente. Nancy resistio la tentacion de ponerle en su sitio; aun le seria de menos ayuda.

– Creo que el clipper hace escala en Irlanda -dijo, obligandose a adoptar un tono cordial.

– En efecto, senora. En Foynes, en el estuario del Shannon. Ella tuvo ganas de replicar: «?Y por que no me lo has dicho antes, presumido de mierda?», pero se limito a sonreir.

– ?A que hora? -pregunto.

El hombre consulto la lista de horarios.

– Esta previsto que aterrice a las tres y media y vuelva a despegar a las cuatro y media.

– ?Podria llegar a tiempo para cogerlo?

La sonrisa tolerante del hombre se desvanecio y la miro con mas respeto.

– No lo habia pensado. Son dos horas de vuelo en un aeroplano pequeno. Si encuentra un piloto puede lograrlo.

La tension de Nancy aumento. Las posibilidades de conseguir su objetivo ya no parecian tan remotas.

– Consigame un taxi que me lleve al aerodromo cuanto antes, por favor.

El conserje chasqueo los dedos en direccion a un botones.

– ?Taxi para la senora! -Se volvio a Nancy- ?Y sus maletas? -Estaban amontonados en el vestibulo. No cabran en un avion pequeno.

– Envielos al barco, por favor.

– Muy bien.

– Hagame la nota cuanto antes.

– Ahora mismo.

Nancy cogio el maletin en el que guardaba sus utiles de aseo imprescindible, el maquillaje y una muda de ropa interior. Abrio una maleta y encontro una blusa limpia, para el dia siguiente por la manana, de seda azul marino, un camison y una bata. Llevaba sobre el brazo una chaqueta de cachemira gris ligera, que tenia la intencion de ponerse en el muelle si el viento era frio. Decidio conservarla; podia necesitarla para abrigarse ene el avion.

Cerro las maletas.

– Su cuenta, senora Lenehan.

Nancy extendio un talon y lo entrego, junto con una propina.

– Muy amable, senora Lenehan. El taxi esta esperando.

Salio corriendo y subio a un estrecho automovil ingles. El conserje coloco el maletin a su lado y dio las instrucciones al chofer.

– ?Vaya con la mayor rapidez posible! -anadio Nancy-. El coche circulo por el centro de la ciudad con una lentitud insufrible. Nancy golpeteo el suelo del taxi con su zapato de raso gris. El retraso se debia a que unos hombres estaban pintando rayas blancas en mitad de la calle, en los bordillos y alrededor de los arboles que bordeaban la calle. Se pregunto cual era el proposito, irritada, y despues se imagino que servirian de ayuda a los conductores cuando se produjera el oscurecimiento.

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