Ojala no estuviera. La presencia de un antiguo amorio solo contribuia a complicar las cosas. Deberia olvidar que una vez le habia, besado. Aparto el pensamiento de su mente.

Nancy se abrio paso entre la multitud y avanzo hacia su mesa. Nat fue el primero en levantar la vista. Su rostro expreso sobresalto y culpabilidad, lo cual satisfizo en cierta manera a Nancy. Al darse cuenta de su expresion, Peter tambien, alzo la mirada.

Nancy le miro a los ojos.

Peter palidecio y empezo a levantarse de la silla.

– ?Dios mio! -exclamo. Parecia muerto de miedo.

– ?Por que estas tan asustado, Peter? -pregunto Nancy con desden.

El trago saliva y se hundio en la silla.

– Pagaste un billete en el SS Oriana, sabiendo que no ibas a utilizarlo; fuiste a Liverpool conmigo y te inscribiste en el hotel Adelphi, a pesar de que no ibas a quedarte; ?y todo porque tenias miedo de decirme que ibas a coger el clipper! Peter la miro, palido y en silencio.

Nancy no tenia intencion de pronunciar un discurso, pero las palabras acudieron a su boca.

– ?Ayer te escabulliste del hotel y te marchaste a toda prisa a Southampton, confiando en que yo no lo descubriria! -Se inclino sobre la mesa, y Peter reculo-. ?De que estas tan asustado? ?No voy a morderte!

Peter se encogio al escuchar la ultima palabra, como si Nancy fuera a hacerlo.

Nancy no se habia molestado en bajar la voz. Las personas de las mesas cercanas se habian callado. Peter miro a su alrededor con expresion preocupada.

– No me extrana que te sientas como un imbecil. ?Despues de todo lo que he hecho por ti! ?Te he protegido durante todos estos anos, ocultando tus estupidas equivocaciones, permitiendo que accedieras a la presidencia de la compania a pesar de que no eres capaz ni de organizar una tombola de caridad! ?Y despues de todo esto, has intentado robarme el negocio! ?Como pudiste hacerlo? ?No te sientes como una rata inmunda?

Peter enrojecio hasta la raiz de los cabellos.

– Nunca me has protegido; solo has mirado por ti -protesto su hermano-. Siempre quisiste ser el jefe, pero no conseguiste el puesto. Lo consegui yo, y desde entonces has conspirado para arrebatarmelo.

Era un analisis tan injusto que Nancy dudo entre reir, llorar o escupirle en la cara.

– He conspirado desde entonces para que conservaras la presidencia, idiota.

Peter saco unos papeles del bolsillo con un ademas ampuloso.

– ?Asi?

Nancy reconocio su informe.

– Ya lo creo -replico-. Este plan es la unica manera de que conserves el puesto.

– ?Mientras tu te haces con el control! Me di cuenta enseguida.

– La miro con aire desafiante-. Por eso prepare mi propio plan.

– Que no ha funcionado -dijo Nancy, en tono triunfal-. Tengo una plaza en el avion y vuelvo para asistir a la junta de accionistas. -Por primera vez, se dirigio a Nat Ridgeway-. Creo que seguiras sin controlar «Black’s Boots», Nat.

– No estes tan segura -dijo Peter.

Nancy le miro. Se mostraba petulantemente agresivo. ?Se habria guardado un as en la manga? No era tan listo.

– Cada uno de nosotros posee un cuarenta por ciento, Peter. Tia Tilly y Danny Riley, el resto. Siempre han seguido mis instrucciones. Me conocen y te conocen. Yo gano dinero y tu lo pierdes, y ellos lo saben, aunque te respetan en memoria de papa. Votaran lo que yo les diga.

– Riley votara por mi -insistio Peter.

Su tozudez consiguio preocuparla.

– ?Por que va a votar por ti, cuando practicamente has arruinado la empresa? -pregunto, malhumorada, pero no estaba tan segura como intentaba aparentar.

Peter capto su nerviosismo.

– Ahora soy yo el que te ha asustado, ?verdad? -rio.

Por desgracia, tenia razon. La preocupacion de Nancy aumento. Peter no parecia tan derrotado como deberia. Debia averiguar si sus fanfarronadas se basaban en algo concreto.

– Creo que estas diciendo tonterias -se burlo Nancy.

– No, te equivocas.

Si continuaba azuzandole, se sentiria obligado a demostrarle que estaba en lo cierto.

– Siempre finges guardar un as en la manga, pero al final resulta que no hay nada.

– Riley me lo ha prometido.

– Riley es tan de fiar como una serpiente de cascabel -replico ella.

Su flecha acerto en la diana.

– No si recibe… un incentivo.

De modo que se trataba de eso: habian sobornado a Danny Riley. Muy preocupante. Danny Riley y corrupcion eran sinonimos. ?Que le habria ofrecido Peter? Tenia que saberlo, a fin de frustrar el soborno u ofrecerle mas.

– Bien, si tu plan se apoya en la fiabilidad de Danny Riley, no tengo por que preocuparme -dijo Nancy, lanzando una carcajada despreciativa.

– Se apoya en la codicia de Riley -dijo Peter.

– Yo, en tu lugar, me mantendria esceptica respecto a eso -dijo Nancy dirigiendose a Nat.

– Nat sabe que es verdad -dijo untuosamente Peter.

Estaba claro que Nat preferia guardar silencio, pero cuando los dos le miraron asintio con la cabeza, a reganadientes.

– Nat le dara a Riley un buen empleo en «General Textiles» -explico Peter.

El golpe casi dejo sin respiracion a Nancy. Nada le habria gustado mas a Riley que poner el pie en la puerta de una gran empresa como «General Textiles». Para un pequeno bufete de abogados de Nueva York era la oportunidad de su vida. Por un soborno asi, Riley venderia a su madre.

Las acciones de Peter sumadas a las de Riley alcanzaban el cincuenta por ciento. Las de Nancy mas las de tia Tilly tambien llegaban al cincuenta por ciento. El voto decisivo del presidente, Peter, dirimiria el empate.

Peter comprendio que habia vencido a Nancy, y se permitio una sonrisa de triunfo.

Pero Nancy no se resignaba a la derrota. Cogio una silla y se sento. Concentro su atencion en Nat Ridgeway. Habia notado su desaprobacion durante toda la discusion. Se pregunto si sabia que Peter habia obrado a espaldas de ella. Decidio plantear la cuestion.

– Tu sabias que Peter me estaba enganando, supongo.

El la miro, con los labios apretados, pero ella tambien sabia hacerlo, y se limito a esperar, como expectante. Por fin, Nancy aparto la mirada.

– No se lo pregunte -contesto Nat-. Vuestras trifulcas familiares no son problema mio. No soy una asistenta social, sino un hombre de negocios.

Pero hubo un tiempo, penso ella, en que me cogias la mano en los restaurantes y me besabas al despedirte; y una vez me tocaste los pechos.

– ?Eres un hombre de negocios honrado? -pregunto Nancy.

– Ya sabes que si -replico Nat, tenso.

– En ese caso, no accederas a que se empleen metodos fraudulentos en tu beneficio.

Nat reflexiono durante unos momentos.

– Esto no es una fiesta, sino una fusion.

Iba a anadir algo mas, pero ella le interrumpio.

– Si pretendes ganar mediante la falta de honradez de mi hermano, seras tan poco honrado como el. Has cambiado desde que trabajabas para mi padre. -Se volvio hacia Peter antes de que Nat pudiera replicar-. ?No te das cuenta de que podrias duplicar el valor de tus acciones si me dejaras llevar a cabo mi plan durante un par de anos?

– Tu plan no me gusta.

– Aun sin efectuar ninguna reestructuracion, los beneficios de la empresa aumentaran mas por la guerra. Siempre hemos suministrado botas a los soldados… ?Piensa en el volumen de negocio que se producira si Estados

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