– Tal vez no estamos destinados el uno para el otro. Me refiero a que ella vive a miles de kilometros de distancia, tiene su propia vida, sus propios intereses. No quiero ir a vivir a Boston y estoy seguro de que ella no desea vivir aqui, asi que ?que nos queda?

Garrett guardo silencio y espero a que su padre respondiera.

– Me parece que estas inventando pretextos -comento Jeb en voz muy baja.

– No, papa, no es asi. Solo trato de resolver esta situacion.

– ?Con quien crees que estas hablando, Garrett? -movio la cabeza-. Se exactamente por lo que estas pasando. Cuando tu madre murio, yo tambien invente pretextos. Durante anos me dije a mi mismo todo tipo de cosas. Y, ?quieres saber a donde me llevaron? -miro a su hijo-. Estoy viejo y cansado, pero sobre todo estoy solo. Si pudiera retroceder en el tiempo, cambiaria muchas cosas -Jeb se detuvo y su tono se hizo mas dulce-. Trataria de buscar a alguien. Porque ?sabes algo, Garrett? Creo que a tu madre le hubiera gustado que yo encontrara a alguien. Ella habria deseado que yo fuera feliz. Y, ?sabes por que?

Garrett no respondio.

– Porque ella me amaba. Y si estas convencido de que estas demostrando tu amor por Catherine al sufrir como lo has venido haciendo, entonces, en alguna parte del camino, debo haberme equivocado al educarte.

– No te equivocaste.

– Creo que si, porque cuando te miro me veo a mi mismo y, para serte franco, preferiria ver algo distinto. Me gustaria ver a alguien que sabe que esta bien seguir adelante y que tambien esta bien encontrar a una persona que pueda hacerlo a uno feliz. Sin embargo, en este momento me parece que me miro al espejo y veo como era yo hace veinte anos.

Garrett paso la tarde solo, caminando por la playa y meditando acerca de lo que le habia dicho su padre.

Cuando se comunico con Theresa mas tarde, esa misma noche, el sentimiento de traicion que le habia provocado la pesadilla era menos intenso. Cuando ella respondio el telefono, lo sintio menguar todavia mas.

– Me da gusto que llamaras -le dijo ella con alegria-. Pense mucho en ti hoy.

– Yo tambien estuve pensando en ti -aseguro el-. Desearia que estuvieras aqui.

– ?Estas bien? Te oigo un poco triste.

– No te preocupes, estoy bien. Pero, me siento solo, eso es todo. ?Como estuvo tu dia hoy?

– Como siempre. Con mucho que hacer en el trabajo y mucho que hacer en casa. Pero me siento mejor despues de oir tu voz. Y a ti, ?que tal te fue?

– Hoy te extrane mucho.

– Solo hemos dejado de vernos unos cuantos dias -comento ella con suavidad.

– Lo se. Y hablando del tema ?cuando volveremos a vernos?

– Mmm, ?que te parece si en tres semanas? Estaba pensando que tal vez tu pudieras venir esta vez. Kevin estara en un campamento de futbol soccer toda la semana y podremos pasar algun tiempo a solas.

Mientras ella hablaba, Garrett miraba la fotografia de Catherine que tenia sobre la mesa de noche. Necesito de algunos segundos para responder.

– Bueno, supongo que podria ir.

– No pareces muy convencido.

– Pero lo estoy.

– Entonces, ?te pasa algo?

– No.

Ella guardo silencio, insegura.

– ?De verdad estas bien, Garrett?

Tuvieron que transcurrir varios dias y varias llamadas telefonicas a Theresa para que Garrett comenzara a sentirse mejor. Poco a poco la imagen de la pesadilla comenzo a desvanecerse. El calor de finales de verano parecia hacer que el tiempo pasara con mas lentitud de lo normal, pero Garrett se mantenia tan ocupado como podia, haciendo lo posible para no pensar en las complejidades de su nueva situacion.

Dos semanas mas tarde llego a Boston.

Despues de recogerlo en el aeropuerto, Theresa le mostro a Garrett la ciudad. Comieron en Faneuil Hall, vieron los botes de remos deslizarse por el rio Charles y se deleitaron con su mutua compania. Cuando el dia comenzo a refrescar y el Sol se oculto tras de los arboles se detuvieron en un restaurante de comida mexicana y compraron algo para llevar al departamento. Sentado en el piso de la sala, a la luz de las velas, Garrett miro a su alrededor.

– Tienes un lindo departamento -comento-. No se por que pense que seria mas pequeno, sin embargo veo que es mas grande que mi casa.

– Solo un poco, pero gracias. Para nosotros esta perfecto.

Afuera del departamento podia oirse con claridad el ruido del transito de la ciudad. Un auto freno, se oyo el sonido de una bocina y de inmediato el aire se lleno con el ruido de otros autos que se unian al coro.

– ?Es siempre tan tranquilo y silencioso? -pregunto el.

Ella hizo un gesto hacia la ventana.

– Las noches de viernes y sabado son las peores, pero si se vive aqui el tiempo suficiente, uno termina por acostumbrarse.

Los ruidos de la ciudad continuaron. Una sirena ululo a la distancia y el sonido se hacia cada vez mas intenso conforme se aproximaba por las calles.

– ?Podrias poner algo de musica? -pregunto Garrett.

– Claro. ?Que te gustaria?

– Me gustan los dos tipos -respondio el haciendo una pausa dramatica-. Country y country.

Ella rio.

– De esas no tengo. ?Que te parece un poco de jazz?

Se levanto, eligio un disco que penso que podria gustarle a Garrett y lo puso en el aparato de sonido. Momentos mas tarde la musica comenzo a oirse, precisamente cuando el embotellamiento de transito en la calle parecio terminar.

– Asi que… ?que opinas de Boston hasta ahora? -pregunto ella volviendo a sentarse.

– Me gusta. Para ser una gran ciudad no esta tan mal. Siempre me la imaginaba muy distinta: con multitudes, asfalto, rascacielos, ni un solo arbol a la vista y asaltantes en cada esquina. Pero no es asi en absoluto.

Ella sonrio.

– Es agradable, ?verdad? Quiero decir, por supuesto que no es como la playa, pero tiene su encanto, sobre todo si consideras lo que la ciudad tiene que ofrecer. Puedes ir a conciertos, museos o simplemente pasear por una zona del centro a la que llamamos Common. Aqui hay algo para todos… incluso un club de yates.

Parecia como si le estuviera vendiendo el lugar, asi que Garrett decidio cambiar de tema.

– ?Dijiste que Kevin se fue a un campamento de futbol?

A la manana siguiente Garrett y Theresa pasearon por los vecindarios italianos del North End de Boston, caminaron a lo largo de las calles estrechas y serpenteantes y se detuvieron a comer cannoli y a tomar cafe. Garrett le pregunto sobre su trabajo mientras recorrian la ciudad.

– ?Podrias escribir tu columna en casa?

– Con el paso del tiempo supongo que si, pero por el momento no es posible.

– ?Por que no?

– Bueno, para comenzar no esta establecido en mi contrato. A menudo tengo que entrevistar gente, y eso toma tiempo… en ocasiones hasta debo viajar un poco. Ademas, tengo que hacer investigaciones y cuando estoy en la oficina tengo acceso a muchas mas fuentes. Y tambien habria que considerar el hecho de que necesito un lugar donde puedan ponerse en contacto conmigo. Gran parte del material que produzco es de interes humano por lo que recibo llamadas durante todo el dia. Si trabajara en casa, se que muchas personas llamarian por la noche y no estoy dispuesta a sacrificar el tiempo que le dedico a Kevin.

Garrett se detuvo en una tienda que se extendia sobre la acera y que vendia fruta fresca. Tomo un par de manzanas de una canasta y le entrego una a Theresa.

Вы читаете El Mensaje En La Botella
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату