incluso se llego a establecer un limite de masa estelar, denominado limite Chandrasekahr. Pero este astrofisico de los tiempos antiguos basaba solamente sus calculos en la mecanica elemental de la atraccion y la termodinamica general, sin tener absolutamente en cuenta la compleja estructura electromagnetica de las estrellas gigantes y supergigantes. Y precisamente las fuerzas electromagneticas eran las que condicionaban la existencia de las estrellas E, que competian en magnitud con colosos rojos de la clase M como Antares y Betelgeuse, aunque se distinguian de ellos por una mayor densidad, aproximadamente igual a la del Sol. Su descomunal fuerza de atraccion detenia la emision de rayos, impidiendo que la luz abandonase la estrella para expandirse por el espacio. Aquellas enormes masas misteriosas existian en el Universo desde los tiempos mas remotos, absorbiendo furtivas en su oceano inerte todo cuanto caia en los irresistibles tentaculos de su atraccion. En la antiquisima mitologia hindu se llamaba «Noches de Brahma» a los periodos de inaccion del Dios supremo; a ellos sucedian, segun creencia de los antiguos, los «Dias» o periodos de actividad creadora. Aquello se asemejaba en realidad al largo proceso de acumulacion de materia que culminaba con el caldeamiento de la superficie de la estrella hasta llegar a la clase O — cero, es decir, a cien mil grados, aunque dicho proceso no tuviera relacion alguna con la divinidad —. El resultado final era una deflagracion formidable que lanzaba y esparcia por el espacio nuevas estrellas con nuevos planetas.
Asi habia hecho explosion en un tiempo la nebulosa del Cangrejo, cuyo diametro era de cincuenta billones de kilometros. Su explosion igualaba en fuerza a la simultanea de un cuatrillon de mortiferas bombas de hidrogeno de la Era del Mundo Desunido.
Las estrellas E, completamente oscuras, se adivinaban en el espacio tan solo por su fuerza de atraccion y la astronave que pasaba cerca de uno de aquellos monstruos estaba irremisiblemente perdida. Las estrellas invisibles infrarrojas de la clase espectral T constituian tambien un peligro en la ruta de los navios cosmicos, asi como las nubes opacas de grandes particulas y los cuerpos completamente enfriados de la clase TT.
Mven Mas consideraba que la creacion del Gran Circuito, que enlazaba los mundos poblados de seres racionales, habia sido una grandiosa revolucion para la Tierra y cada uno de los planetas habitados. Ademas, significaba ante todo una victoria sobre el tiempo, sobre la corta duracion de la vida humana, cuya brevedad no permitia a los terrenos ni a sus otros hermanos de pensamiento penetrar en las profundidades del espacio. Cada mensaje enviado por el Circuito era un mensaje al porvenir, porque el pensamiento humano remitido en esta forma seguiria atravesando el espacio hasta llegar a sus regiones mas alejadas. La posibilidad de explorar estrellas muy remotas se hacia real, se trataba solamente de una cuestion de tiempo. Recientemente se habia recibido una comunicacion de una estrella inmensa, pero muy distante, denominada la Gama del Cisne, y la comunicacion habia tardado en llegar mas de nueve mil anos; sin embargo, era comprensible para los terrenos y habia podido ser descifrada por los miembros del Circuito, cuya mentalidad era de un caracter afin. En cambio, la cuestion variaba por completo cuando el mensaje procedia de sistemas y cumulos estelares globulares mas antiguos que nuestros sistemas planos.
Lo mismo ocurria con respecto al centro de la Galaxia, en cuya nube estelar axial habia una colosal zona de vida en millones de sistemas planetarios que no conocian las sombras de la noche y estaban eternamente iluminados por las irradiaciones de dicho centro. De alli se habian recibido incomprensibles mensajes, cuadros de estructuras complejas, inexplicables con arreglo a los conceptos terrestres. La Academia de los Limites del Saber llevaba ya cuatrocientos anos tratando en vano de descifrarlos. Tal vez… — y al africano se le corto el aliento ante la inesperada conjetura —. Tal vez las informaciones que llegaban de los sistemas planetarios cercanos, miembros del Circuito, fuesen de la vida interna de cada uno de los planetas habitados, de sus ciencias, tecnica y obras de arte, mientras que los viejos mundos lejanos de la Galaxia mostrasen el movimiento externo, cosmico, de su ciencia y de su vida. ?Como reorganizaban a su albedrio los sistemas planetarios?… «Barrian» el espacio limpiandolo de meteoritos que estorbaban el vuelo de las astronaves, los arrojaban en union de los planetas exteriores, frios, inhospitos, sobre el astro central y prolongaban las irradiaciones de este o elevaban de intento la temperatura de sus soles. Y cuando aquello no era suficiente, se reorganizaban los sistemas planetarios vecinos, donde creabanse condiciones optimas para el desarrollo de civilizaciones gigantescas.
Mven Mas se puso en comunicacion con el deposito de grabaciones mnemotecnicas del Gran Circuito y marco la cifra correspondiente a una informacion lejana. Por la pantalla empezaron a pasar lentamente unos cuadros extranos, llegados a la Tierra procedentes del cumulo estelar globular de la Omega del Centauro, el segundo en proximidad al sistema solar, del que le separaban tan solo seis mil ochocientos parsecs. La luz de sus claras estrellas habia atravesado el Universo durante veintidos mil anos hasta llegar a los ojos del hombre terrestre.
Una compacta niebla azul se extendia en capas iguales hendidas por negros cilindros verticales que giraban con bastante rapidez. De modo apenas perceptible, los cilindros se estrechaban de vez en cuando por el medio formando unos conos de poca altura unidos por sus vertices. Entonces, la niebla azul se desgarraba en nitidas hoces de fuego que daban vertiginosas vueltas alrededor del eje de los conos; el color negro ascendia esfumandose en la altura, mientras se alzaban unas enormes columnas de cegadora blancura, entre las cuales asomaban, como oblicuos bastidores, unos alargados prismas verdes de afiladas aristas.
El africano se froto la frente, haciendo esfuerzos para captar algo asequible a la mente terrena.
Los alargados prismas verdes se enrollaron en espirales a las columnas blancas y se deshicieron de pronto en una cascada de brillantes bolas que relucian con metalico fulgor y se iban juntando hasta formar un amplio anillo. El anillo aquel empezo a aumentar de tamano, tornandose mas ancho y alto.
Mven Mas sonrio enigmatico y, luego de desconectar la grabacion, abismose de nuevo en sus meditaciones.
«Por falta de mundos habitados o, mas bien, de contacto con ellos en las latitudes superiores de la Galaxia, los hombres de la Tierra no podemos aun desgajarnos de nuestra oscurecida zona ecuatorial galactica. No podemos emerger del polvo cosmico en que estan sumidas nuestra estrella-Sol y sus vecinas. Por ello, nos es mas dificil que a otros conocer el Universo…» Volvio la mirada hacia el horizonte. Al Sur de la Osa Mayor, bajo los Lebreles, esparciase la Cabellera de Berenice. Aquello era el «polo norte» de la Galaxia.
Precisamente en aquella direccion se abria una gran puerta al anchuroso espacio exterior, como asimismo en el punto opuesto del cielo, en el Taller del Escultor, no lejos de la celebre estrella Fomalhaut, donde se encontraba el «polo sur» del sistema. En la region periferica que contenia nuestro Sol, el espesor de las espiras de la Galaxia era solo de seiscientos parsecs. Bastaba con atravesar de trescientos a cuatrocientos parsecs, perpendicularmente al plano del ecuador de la Galaxia, para elevarse sobre el nivel de aquella colosal rueda estelar. Aquel camino, infranqueable para las astronaves, no era un insuperable obstaculo para las transmisiones del Circuito. Pero ningun planeta de las estrellas situadas en aquellas regiones habia conectado hasta la fecha con la gran red de comunicacion…
Las eternas conjeturas y preguntas sin respuesta quedarian solventadas para siempre si se consiguiese llevar a cabo otra grandiosa revolucion cientifica: vencer por completo al tiempo, salvar cualquier distancia en cualquier lapso, posar la planta del dueno y senor del Universo en los infinitos espacios del Cosmos. Y entonces, no solo nuestra Galaxia, sino los demas archipielagos siderales estarian tan proximos a nosotros como aquellos islotes del Mediterraneo, que chapoteaba, abajo, en las tinieblas de la noche. Alli estaba la justificacion de la temeraria empresa ideada por Ren Boz, y que iba a realizar el, Mven Mas, director de las estaciones exteriores de la Tierra. Pero ?si hubieran podido fundamentar mejor el proyecto para obtener la autorizacion del Consejo…
Las luces anaranjadas de la Via Espiral se habian tornado blancas: eran las dos de la madrugada, hora en que se intensificaba el trafico. Mven Mas recordo que al dia siguiente era la Fiesta de las Copas Flamigeras, a la que habia sido invitado por Chara Nandi. No podia olvidar a aquella muchacha de piel rojo broncinea y exquisita flexibilidad juncal que conociera a orillas del mar. Era como una flor de sinceridad y apasionados impulsos, rara en una epoca de sentimientos bien disciplinados. El director de las estaciones exteriores volvio a su despacho, llamo al Instituto de Metagalactiea, que prestaba servicio nocturno, y pidio que le enviaran a la noche siguiente los estereo-telefilmes de varias galaxias.
Recibida la conformidad, subio a la azoteilla de la fachada interior, donde se encontraba su aparato de saltos a gran distancia. Le gustaba aquel deporte, no muy extendido, en el que habia alcanzado bastante maestria. Despues de ajustarse a la cintura la correa del balon de helio, el africano, de un agil salto, se lanzo al espacio, poniendo en marcha por un segundo la helice, que funcionaba con un acumulador ligero. Describio en el aire una curva de unos seiscientos metros, se poso en un saledizo de la Casa de la Alimentacion y salto otra vez. En cinco saltos, llego a un pequeno jardin que se encontraba en la escarpada falda de una montana caliza, quitose el aparato sobre una torreta de aluminio y deslizose a tierra por una pertiga, hacia su duro lecho, al pie de un
