hombres morian tambien en las continuas guerras frecuentemente provocadas por el fanatismo religioso o los caprichos de los tiranos. Las hijas del Sur llevaban una vida dura, en la que se iba puliendo su perfeccion. En cambio en el Norte, donde los habitantes eran pocos y la naturaleza pobre, no existia el despotismo estatal de los Siglos Sombrios. Los hombres se conservaban en mayor numero y las mujeres, mas apreciadas, vivian con mas dignidad.

Veda observaba cada ademan de Chara y advertia en sus movimientos una sorprendente dualidad: eran a la vez dulces y rapaces. La dulzura provenia de su cadencia suave y de la flexibilidad prodigiosa de su cuerpo, mientras que la impresion de rapacidad era debida a las bruscas transiciones, vueltas y paradas, que realizaba con vertiginosa rapidez de fiera. Aquella agilidad furtiva la habian heredado las morenas hijas de Gondwana en milenios de enconada lucha por la existencia. Y sin embargo, ?cuan armoniosamente se conjugaba en Chara con los rasgos, firmes y suaves, cretensehelenos!

A la breve lentitud del adagio se unieron los sones discordantes, cada vez mas acelerados, de unos instrumentos de percusion. El impetuoso ritmo de ascenso y descenso de los sentimientos humanos se reflejaba en la danza con movimientos plenos de emocion que alternaban con inmovilidades de estatua. El despertar de los sentimientos adormecidos, su explosion fulminante, una extenuacion agotadora, la muerte, y, de nuevo, el renacer; otra vez las pasiones tumultuosas e ignotas, la vida encadenada y en lucha con la marcha irrefrenable del tiempo, con la determinacion, precisa e indeclinable, del deber y el destino. Evda Nal percibia cuan entranable le era el fondo psicologico de aquella danza, y un calido arrebol coloreaba sus mejillas, mientras se le cortaba el aliento… Mven Mas ignoraba que la suite del ballet habia sido compuesta expresamente para Chara Nandi, pero no temia ya a aquel ritmo huracanado que la muchacha seguia sin esfuerzo. Las olas rojas envolvian su cuerpo de cobre, arrancando destellos grana de sus fuertes piernas, para perderse en los sombrios pliegues del vestido entre los rosados reflejos de la blanca seda. Sus brazos, echados hacia atras, iban quedando inmoviles, lentamente, sobre la cabeza. Y de pronto, el torbellino de impetuosas notas altas se interrumpio, sin final alguno, y se apagaron las luces rojas. En la elevada cupula encendiose la luz corriente. La muchacha, cansada, inclino la cabeza, y sus espesos cabellos le cubrieron el semblante. Al momento, un resplandor ilumino la sala — en dorado centelleo de miles de luceros — y oyose un rumor sordo: los espectadores, en pie, tributaban a Chara el mas alto honor que se podia rendir a un artista, alzando y bajando las manos, juntas sobre la cabeza. Y Chara, impasible antes de su actuacion, se turbo, aparto del rostro los cabellos y echo a correr, fija la mirada en las gradas superiores.

Los directores de la fiesta anunciaron un entreacto. Mven Mas salio lanzado en busca de Chara, mientras Veda Kong y Evda Nal se dirigian hacia la monumental escalinata, de opaco cristal — esmalte azul celeste y un kilometro de anchura —, que descendia del estadio al mismo mar. El crepusculo, claro y fresco, invitaba a las dos mujeres a banarse, siguiendo el ejemplo de miles de espectadores.

— No en vano me llamo la atencion Chara Nandi, en cuanto la conoci — dijo Evda Nal —. Es una gran artista. ?Acabamos de ver la danza de la fuerza de la vida! Eso debia de ser el Eros de los antiguos…

— Ahora comprendo la razon que tenia Kart San al afirmar que la belleza es mas importante de lo que nos parece. En ella esta la dicha y el sentido de la vida. ?Certeras palabras! Y su definicion tambien es cierta — asintio Veda, quitandose los zapatos y hundiendo los pies en el agua tibia que chapoteaba en los escalones.

— Cierta cuando la fuerza psiquica es engendrada por un cuerpo sano, pleno de energia — rectifico Evda Nal, en tanto se despojaba del vestido, y arrojose a las transparentes olas.

Veda le dio alcance y ambas nadaron hacia una enorme isla de caucho, que brillaba argentada a kilometro y medio del estadio. Su superficie plana, al mismo nivel del mar, estaba bordeada de hileras de conchas de nacarado plastico, lo suficientemente grandes para proteger del sol y del viento a tres o cuatro personas, aislandolas por completo de sus vecinos.

Ambas mujeres se echaron sobre el blando fondo balanceante de la «concha», a respirar el aire eternamente fresco del mar.

— Desde que nos vimos en la costa, ?se ha tostado usted mucho! — comento Veda, observando a su amiga —. ?Ha estado junto al mar o ha tomado pildoras de pigmentacion broncinea?

— Es de las pildoras PB — confeso Evda —. Solo he estado al sol ayer y hoy.

— ?No sabe verdaderamente donde esta Ren Boz? — inquirio Veda.

— Sobre poco mas o menos, lo se, y ello es bastante para sentirme intranquila — repuso quedo Evda Nal.

— ?Es que usted querria?… — Veda no termino la pregunta, y Evda, alzando lentamente los ojos, la miro de frente, a la cara.

— Ren Boz me parece un chiquillo inexperto, desvalido — prosiguio, vacilante, Veda —.

En cambio, usted es una mujer entera y con una gran inteligencia que no desmerece de la de cualquier hombre. Se percibe siempre en usted una voluntad tensa, de acero.

— Eso mismo me dijo Ren Boz. Pero su apreciacion acerca de el es erronea y tan unilateral como el propio Ren Boz. Es un hombre audaz con un talento extraordinario y una enorme capacidad de trabajo. Incluso hoy dia, hay pocas personas como el en nuestro planeta. En comparacion con sus aptitudes, sus demas cualidades parecen poco desarrolladas, porque son analogas a las de la gente media e incluso mas infantiles.

Tiene usted razon al calificarle de chiquillo, lo es pero al propio tiempo se trata de un heroe, en toda la acepcion de la palabra. Fijese en Dar Veter, el tambien tiene algo de chiquillo, pero ello se debe a exceso y no a falta de fuerza fisica, como le pasa a Ren.

— ?Y que opina usted de Mven? — indago Veda —. Ahora ya le conoce usted mejor, ?verdad?

— Mven Mas es una bella combinacion de inteligencia fria y ardientes pasiones arcaicas.

Veda Kong solto una carcajada.

— ?Como aprenderia yo a caracterizar con tanta exactitud?

— La psicologia es mi profesion — dijo Evda, encogiendose de hombros —. Pero permitame que le haga a mi vez una pregunta. ?Sabe usted que Dar Veter me agrada mucho?…

— ?Y teme las soluciones a medias? — repuso Veda arrebolandose —. Este tranquila, en este caso no habra esas fatales soluciones. Todo esta claro como el agua… — y, bajo la escrutadora mirada de la psicologa, continuo serena —: En cuanto a Erg Noor…

nuestros caminos se separaron hace tiempo. Mas yo no podia ceder a un nuevo amor mientras el estuviera en el Cosmos, no podia alejarme de el, debilitando asi la esperanza, la fe en su regreso. Ahora, esto es ya una realidad. Erg Noor lo sabe todo, pero sigue su camino.

Evda Nal abarco con su fino brazo los rectos hombros de Veda.

— Entonces, ?es Dar Veter?…

— ?Si! — contesto Veda con firmeza.

— ?Y el lo sabe?

— No. Mas tarde, cuando la Tantra este aqui… Bueno, ?no es hora ya de volver? — se inquieto Veda.

— Para mi ya es hora de dejar la fiesta — contesto Evda Nal —. Mi permiso se acaba.

Me espera un nuevo y gran trabajo en la Academia de las Penas y de las Alegrias, y aun tengo que ir a ver a mi hija.

— ?Tiene usted una hija mayorcita?

— De diecisiete anos. Mi hijo es mucho mayor. Yo he cumplido el deber de toda mujer normalmente desarrollada y fecunda: tener dos hijos como minimo. Me gustaria tener un tercero, ?pero ya criado! — exclamo, mientras una sonrisa de amoroso carino iluminaba su rostro, pensativo, y entreabria sus labios, de curvo trazo.

— Pues yo me imaginaba un lindo nino de ojos grandes… con una boquita tan acariciadora y sorprendida como la de usted… pero con pecas y chatillo — dijo picara Veda, perdida la mirada en la lejania.

Luego de una pausa, su amiga le pregunto:

— ?No tiene usted aun nuevo trabajo?

— No, espero a la Tantra. Despues habra una expedicion larga.

— ?Quiere venir conmigo a ver a mi hija? — Le propuso Evda, y Veda acepto de buena gana.

Todo un muro del Observatorio estaba ocupado por una pantalla semiesferica, de siete metros, para la proyeccion de fotografias y filmes tomados por los potentes telescopios.

Mven Mas puso una vista panoramica de un sector del cielo, cercano al polo norte de la Galaxia, banda meridional de constelaciones desde la Osa Mayor hasta el Cuervo y el Centauro. Alli, en los Lebreles, la Cabellera

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