detectives y me dolia la cabeza. Parpadee sobre mis ojos pegados, bostece para despegar los labios y quitarme el sabor rancio de la boca con un poco de aire y me desperece para acabar aterido de frio; entonces oi el telefono.
Salte del sofa, tropece y casi me caigo, y llegue a la puerta, despues al recibidor, a las escaleras y finalmente al telefono lo mas rapido que pude. Descolgue el telefono con la mano derecha, que me dolia. Me aprete el auricular contra la oreja.
—?Diga? —exclame.
—Hola, amigo Frankie, ?como te va? —dijo Jamie. Senti una mezcla de alivio y decepcion. Suspire.
—Ah, Jamie. Bueno. ?Como estas?
—De baja. Se me cayo una plancha de metal en el pie esta manana y lo tengo hinchado.
—Pero no es nada grave, ?verdad?
—Naa. Pasare el resto de la semana de baja, con un poco de suerte. Manana voy a ver al medico para que me extienda el certificado de enfermedad. Solo queria decirte que estare en casa todo el dia. Puedes traerme uvas si quieres.
—Muy bien. Seguramente pasare manana. Te llamare antes para confirmartelo.
—Fantastico. ?Alguna noticia de quien tu ya sabes?
—No. Pense que podria ser el cuando sono el telefono.
—Ya, se me ocurrio que lo pensarias. No te preocupes. No he oido que haya pasado nada extrano en el pueblo, de modo que seguramente todavia no ha llegado.
—Si, pero yo quiero volver a verlo. Lo que no quiero es que vuelva a hacer todas las locuras que hacia antes. Se que tendra que volver alli aunque no las haga, pero me gustaria verle. Quiero ambas cosas, ?sabes lo que quiero decir?
—Si, si. Todo saldra bien. Creo que al final todo acabara bien para el. No te preocupes por eso.
—No, si no me preocupo.
—Bueno. Bien, voy a salir a comprar unas pintas de anestesico al pub. ?Te apetece venir conmigo?
—No, gracias. Estoy bastante cansado. Esta manana me levante muy temprano. Seguramente nos veremos manana.
—Fantastico. Bueno, cuidate y esas cosas. Hasta luego, Frank.
—Muy bien Jamie, adios.
—Adios —dijo Jamie. Colgue y baje las escaleras para cambiar de canal y poner algo mas sensible, pero cuando no habia llegado al ultimo escalon el telefono volvio a sonar. Volvi a subir las escaleras. Y justamente cuando lo hacia un escalofrio me recorrio el cuerpo con la sensacion de que seria Eric, pero cuando descolgue el telefono no se oia ningun pitido. Aprete la cara y dije:
—?Si? ?Has olvidado decirme algo?
—?Olvidar? ?No me he olvidado de nada! ?Lo recuerdo todo! ?Todo! —me gritaba una voz familiar al otro extremo de la linea.
Me quede helado, despues trague un nudo en la garganta y dije:
—Er…
—?Por que me acusas de olvidarme de cosas? ?De que me acusas de haberme olvidado? ?De que? ?No me he olvidado de nada! —Eric resollo y escupio.
—Eric, ?lo siento! ?Crei que eras otra persona!
—?Soy yo! —me grito—. ?No soy otra persona! ?Soy yo! ?Yo!
—?Crei que eras Jamie! —exclame quejandome, cerrando los ojos.
—?Ese enano? ?Que cabron eres!
—Lo siento, yo… —Entonces me detuve y pense en lo que habia dicho—, ?Por que le llamas «ese enano», y con ese tono? Es mi amigo. No tiene la culpa de ser tan bajito —le dije.
—?Ah, si? —fue su respuesta—. ?Y tu como lo sabes?
—?A que te refieres con eso de que como lo se? ?No es culpa suya haber nacido asi! —le conteste enfadandome cada vez mas.
—Solo cuentas con su palabra para demostrarlo.
—?Que solo cuento con su palabra para que? —le dije.
—?Para afirmar que es un enano! —solto Eric.
—?Como? —le grite, sin poder dar credito a mis oidos—. Puedo ver con mis dos ojos que es un enano, ?imbecil!
—?Eso es lo que el quiere que tu creas! ?Quiza se trata realmente de un extraterrestre! ?Quiza el resto de los suyos son hasta mas pequenos que el! ?Como sabes tu que no se trata de un extraterrestre gigante que viene de una raza de extraterrestres diminutos? ?Eh?
—?No seas imbecil! —le grite por el telefono, agarrandolo con fuerza con mi mano quemada.
—Bueno, ?despues no me vengas con que no te avise! —me grito Eric.
—?No te preocupes! —le conteste gritandole a mi vez.
—Bueno, pasando a otro tema, —dijo Eric con una voz repentinamente tranquila que me hizo pensar que quiza alguien se habia metido en la linea con una interferencia, y que me dejo aun mas perplejo cuando continuo con un tono de conversacion absolutamente normal preguntandome—: ?como estas?
—?Eh? —dije, confundido—. Ah… bien. Bien. ?Como estas tu?
—Bueno, no me puedo quejar. A punto de llegar.
—?Como? ?Aqui?
—No. Alli. Joder, no es posible que la linea se oiga tan mal a esta distancia, ?puede ser?
—?A que distancia? ?Eh? ?Que si puede ser? Pues no tengo ni idea. —Me lleve la otra mano a la frente con la sensacion de que estaba perdiendo completamente el hilo de la conversacion.
—Digo que ya casi estoy alli —me explico Eric con voz cansina y un suspiro de tranquilidad—. No que casi estoy aqui. Aqui ya estoy. ?Desde donde te iba a llamar sino desde aqui?
—Pero, ?donde es «aqui»? —le dije.
—?Me vas a venir otra vez con que no sabes donde estas? —exclamo Eric con incredulidad. Yo cerre los ojos y suspire desalentado. El continuo—: Y encima me acusas de olvidarme de cosas. Ja!
—?Mira, loco de mierda! —comence a gritar al plastico verde mientras lo asia con todas mis fuerzas y me provocaba punzadas de dolor en el brazo derecho que hicieron que se me contorsionara la cara—. ?Me estoy hartando de que me llames y te pongas deliberadamente a decirme tonterias! ?Deja ya esos jueguitos! —Resolle en busca de aire—. ?Ya sabes de sobra a lo que me refiero cuando te pregunto donde es «aqui»! ?Quiero decir que donde cono estas! Yo se perfectamente donde estoy y tu lo sabes igual de bien. Asi que deja ya de liarme con eso, ?de acuerdo?
—Humm. De acuerdo, Frank —dijo Eric corno si hubiera perdido interes en el tema—. Perdona si te he estado tocando las pelotas con eso.
—Bueno… —comence a gritar de nuevo, pero me controle un poco y me calme, respirando hondo—. Bueno… solo…solo te pido que no me hagas eso. Simplemente queria saber donde estas.
—Si, no te preocupes, Frank; lo entiendo —dijo Eric con un tono monotono—. Pero la cuestion es que no puedo decirte donde estoy porque alguien podria oirlo. Estoy seguro de que lo comprendes, ?no?
—De acuerdo. De acuerdo —dije yo—. Pero no estas en un telefono publico, ?verdad?
—Bueno, por supuesto que no estoy en un telefono publico —me dijo con un cierto retintin en la voz; a continuacion percibi como corregia el tono—. Si, tienes razon. Estoy en la casa de alguien. Bueno, a decir verdad es una casa de campo.
—?Como? —le dije—. ?Quien? ?De quien?
—No tengo ni idea —me replico con un tono en el que casi se podia advertir como se encogia de hombros —. Supongo que lo puedo averiguar si de verdad te interesa. ?De verdad que quieres saberlo?
—?Como? No. Si. Quiero decir, no. ?Y que importa? Pero donde… quiero decir, como… bueno, ?de quien…?
—Mira, Frank —me dijo Eric con tono cansino—, es una casita de campo para las vacaciones o un retiro de fin de semana o algo asi, ?vale? No se de quien es; pero, como tu mismo senalas agudamente, no importa, ?de acuerdo?
—?Me estas diciendo que te has metido en casa de alguien? —le dije.
