—Si, ?y que? De hecho, ni siquiera he tenido que forzar la puerta. Encontre la llave de la puerta trasera, en el canalillo del desague. ?Que hay de malo? Es una casita preciosa.
—?No tienes miedo de que te encuentren?
—No mucho. Aqui estoy, en el salon de la casa contemplando el camino de entrada y se puede divisar la carretera hasta muy lejos. Sin problemas. Tengo comida y hay un bano y un telefono y un congelador; joder, si hasta cabria un alsaciano ahi dentro, y una cama y de todo. De lujo.
—?Un alsaciano! —exclame con un alarido.
—Bueno, pues si, si tuviera uno. No lo tengo, pero si tuviera uno me cabria perfectamente ahi. En este caso…
—No —le interrumpi cerrando los ojos de nuevo y levantando la mano como si el estuviera dentro de la casa conmigo—. No me lo digas.
—Muy bien. Bueno, solo pense en llamarte para decirte que estoy bien y para ver como estas.
—Estoy bien. ?Estas seguro de que tu tambien estas bien?
—Si; estoy mejor que nunca. Me siento sensacional. Creo que es por mi dieta; todo…
—?Escuchame! —le interrumpi desesperadamente sintiendo como se me iban abriendo los ojos mientras pensaba lo que le iba a preguntar—. No habras sentido nada especial esta manana, ?verdad? ?Al amanecer? ?Algo diferente? Quiero decir, ?alguna cosa? ?No sentiste nada… eh… nada en tu interior? ?Sentiste algo?
—?Que estas farfullando ahora? —dijo Eric levemente enfadado.
—?Sentiste algo esta manana, muy temprano?
—?A que diablos te refieres con lo de «sentiste algo»?
—Quiero decir que si experimentaste algo; cualquier minima cosa, esta manana alrededor del amanecer.
—Bueno —dijo Eric lentamente y con tono mesurado—. Es curioso que lo menciones porque…
—?Si? ?Si? —dije yo emocionado, apretando el auricular tan cerca de la boca que me golpee los dientes contra el aparato.
—Nada de nada. Esta manana ha sido una de las pocas en las que puedo afirmar honestamente que no he experimentado nada —me informo Eric cortesmente—. Estaba dormido.
—?Pero si me habias dicho que no dormias! —le dije furioso.
—Por Dios, Frank, nadie es perfecto. —Y pude oir como se ponia a reir.
—Pero… —comence a decirle. Cerre la boca y rechine los dientes. Una vez mas, cerre los ojos.
—Bueno, Frank, tio —dijo el—, para serte sincero, esto se esta poniendo muy aburrido. A lo mejor te vuelvo a llamar pero, de todos modos, nos vemos pronto. Chao.
Antes de que yo pudiera decir algo la linea se corto y me dejo furioso y con ganas de pelea, sosteniendo el auricular en la mano y mirandolo con rabia como si tuviera la culpa. Me dieron ganas de ponerme a golpear algo con el, pero me di cuenta de que seria como un mal chiste dadas las circunstancias, asi que lo colgue de un porrazo. Solto un tintineo de respuesta y le lance otra mirada furibunda. A continuacion le di la espalda y sali escaleras abajo, me tire en el sofa y empece a pulsar sin descanso los botones del mando a distancia del televisor, canal tras canal, una y otra vez, durante diez minutos. Al cabo de ese tiempo me di cuenta que, de tres programas que ponian (las noticias, otra horrible teleserie de detectives americana, para variar, y un programa de arqueologia) habia conseguido ver simultaneamente lo mismo que cuando los veia por separado. Tire el mando a distancia enfadado y sali afuera, bajo la luz que se empezaba a desvanecer, para tirar unas piedras a las olas.
9. LO QUE LE PASO A ERIC
Dormi hasta bastante tarde. Mi padre habia regresado justo despues de que yo volviera de la playa y me fui enseguida a la cama, de modo que pude dormir largo y tendido. Por la manana llame a Jamie, se puso su madre, y me entere de que habia ido al medico pero que volveria enseguida. Cargue mi bolsa con comida, le dije a mi padre que volveria antes del anochecer y me puse en camino hacia el pueblo.
Jamie ya estaba en su casa cuando llegue. Bebimos un par de latas de Red Death y charlamos de nuestras cosas; despues, tras compartir unos refrigerios y algunos de los pasteles caseros de su madre, me marche y dirigi mis pasos hacia las colinas que hay detras del pueblo.
En lo alto de una cima cubierta de matorrales, una suave pendiente de rocas y tierra por encima de la hilera de arboles de la Comision Forestal, me sente en una enorme roca y almorce. Observe en la distancia difuminada por el calor, mas alla de Porteneil, las tierras de pasto moteadas de ovejas, las dunas, el vertedero, la isla (no es que se distinguiera como tal isla, pues parecia parte de tierra firme), las playas y el mar. En el cielo flotaban unas nubeculas; el azul dominaba aquella vista y se iba diluyendo palidamente hasta el horizonte y la inmensa calma del estuario y el mar. Las cigarras cantaban en el aire a mi alrededor y yo observaba un milano revoloteando en busca de movimiento entre la maleza, los matorrales, las retamas y las aulagas que tenia debajo. Los insectos zumbaban y bailaban, y yo sacudi un abanico de helechos trente a la cara para espantarlos mientras terminaba de comerme mis sandwiches y de beberme el zumo de naranja.
A mi izquierda los picos elevados de los montes se encaminaban hacia el norte, creciendo gradualmente en altura y difuminandose en grises y azules, refulgiendo en la distancia. Contemple el pueblo que se extendia a mis pies con los prismaticos, vi camiones y automoviles en direccion a la carretera principal, y segui con la mirada un tren que se dirigia al sur, parando en el pueblo y poniendose de nuevo en marcha, serpenteando por el terreno llano que hay frente al mar.
De vez en cuando me gusta salir de la isla. No demasiado lejos; me gusta poder seguir teniendola a la vista, si es posible, pero es bueno alejarse de vez en cuando y tener una sensacion de la perspectiva desde mas lejos. Soy consciente, por supuesto, de lo pequeno que es ese pedazo de tierra; no soy tonto. Conozco el tamano de este planeta y me doy cuenta de lo minuscula que es la parte que conozco. He visto mucha television y cantidad de programas de naturaleza y de viajes como para no darme cuenta de lo limitado que es mi conocimiento de otros lugares en lo que se refiere a experiencia directa; pero no quiero aventurarme mas lejos, no necesito viajar ni ver otras tierras extranjeras ni conocer a gente diferente. Se quien soy y conozco mis limitaciones. Tengo razones de peso para restringir mis horizontes; temor —oh, si, lo reconozco— y una necesidad de confianza y seguridad en un mundo que, por lo que sea, me ha tratado cruelmente a una edad en la que no tuve verdadera oportunidad de cambiarlo.
Tambien hay que tener en cuenta la leccion que aprendi de Ene.
Eric se fue. Eric, con su brillantez, su inteligencia, su sensibilidad y todo lo que prometia, abandono la isla y trato de seguir su propio camino; escogio un sendero y lo siguio. Aquel sendero le condujo a la destruccion de practicamente todo lo que era, lo transformo en una persona tan diferente que las similitudes que quedaron con el joven cabal que fue un dia parecian simplemente obscenas.
Pero era mi hermano y, en cierto modo, segui queriendolo. A pesar de su trastorno segui queriendolo igual que, supongo, el me habia querido a pesar de mi incapacidad. Es ese sentido protector, al parecer, que se supone que las mujeres deben sentir por los mas pequenos y que los hombres se ven impulsados a sentir por las mujeres.
Eric abandono la isla antes de que yo naciera y solo regresaba en vacaciones, pero tengo la impresion de que su espiritu siempre se quedo aqui, y cuando volvio para quedarse, un ano despues de mi pequeno accidente, cuando mi padre penso que ya eramos suficientemente mayores como para que el siguiera cuidando de nosotros, no le guarde rencor por haber vuelto. Por el contrario, nos llevamos bien desde el principio, y estoy seguro de que se avergonzaba de tenerme todo el dia pegado a el como una lapa copiando todo lo que hacia, aunque, siendo como es Eric, con su sensibilidad hacia los sentimientos de los demas, no se habria atrevido a decirmelo y arriesgarse a herirme.
Cuando le mandaron a las escuelas privadas yo lo pase muy mal; al volver para pasar con nosotros las vacaciones yo estaba exultante de alegria; saltaba y me regocijaba y me emocionaba. Nos pasamos verano tras verano en la isla volando cometas, construyendo modelos con madera y plastico, con Lego y Mecano y con cualquier cosa que encontraramos por ahi, levantando presas y construyendo cabanas y trincheras. Volabamos aviones de aeromodelismo y navegabamos barcos en miniatura, construiamos yates de arena con sus velas al
