visible en la cabeza rapada del nino de la leve sonrisa. Fuera lo que fuera era pequeno y lento. Eric parpadeo, sacudio la cabeza para tratar de disipar las luces trepidantes de la migrana que seguia creciendo en su interior. Se levanto sin dejar la cuchara con la pastosa comida. Se inclino para acercarse aun mas al craneo de aquel nino y observo mas de cerca. No podia ver nada, pero observo alrededor de la tapa metalica del craneo que llevaba el nino, le parecio ver algo debajo y la levanto con facilidad desde la cabeza de aquel nino pequeno para comprobar que no hubiera nada mal.
Un operario de la sala de calderas oyo el grito de Eric y se apresuro hasta la sala blandiendo una enorme llave inglesa en la mano; encontro a Eric agazapado en un rincon aullando con todas sus fuerzas hacia el suelo, con la cabeza metida entre las rodillas medio arrodillado, medio tendido en posicion fetal sobre las baldosas. La silla en la que se sentaba el nino habia sido derribada y tanto la silla como el nino atado a ella —que seguia sonriendo— se encontraban unos metros mas alla.
El operario de la sala de calderas sacudio a Eric pero no obtuvo respuesta. Entonces vio al nino atado a la silla y se fue hacia el, tal vez a poner la silla en pie; llego a medio metro del nino y entonces salio corriendo hacia la puerta, vomitando antes de llegar. Una enfermera de la sala superior encontro a aquel hombre que seguia luchando con sus arcadas en el pasillo cuando bajo para ver a que se debia aquel escandalo. Eric habia dejado de gritar por entonces y se habia quedado quieto. El nino seguia sonriendo.
La enfermera enderezo la silla del nino. Si ella pudo contener sus ganas de vomitar, o si se sintio mareada, o si habia visto antes algo tan horrible o peor, es algo que no se, pero la cuestion es que no perdio los nervios, llamo por telefono para pedir ayuda y saco a Eric de su rincon, rigido. Lo sento en una silla, cubrio la cabeza del nino con una toalla y consolo al operario. Habia retirado la cuchara del craneo abierto del nino sonriente. Eric la habia metido alli, pensando quiza en ese primer instante de su psicosis que seria mejor recoger lo que habia visto.
Unas moscas se habian metido en la sala, probablemente a traves del aire acondicionado que se habia estropeado dias atras. Se habian introducido por debajo de la placa de acero inoxidable que cubria el craneo del nino y depositaron alli sus huevos. Lo que Eric vio al levantar aquella placa, lo que pudo contemplar con todo aquel peso de sufrimiento humano que cargaba encima, con todo aquel poderoso despliegue agobiante de la ciudad caldeada y oscura que le rodeaba, lo que vio con su propio cerebro partido en dos, fue un nido de gruesas larvas que se retorcian flotando en sus propios jugos digestivos al tiempo que consumian el cerebro del nino.
De hecho, Eric parecio recuperarse de lo que le ocurrio. Estuvo sedado, paso un par de semanas en el hospital como paciente y despues unos dias descansando en su habitacion en la residencia de estudiantes. A la semana volvio a sus estudios y asistio a las clases como siempre. Pocas personas sabian lo que le habia ocurrido, y se dieron cuenta de que Eric estaba mas callado, pero eso fue todo. Mi padre y yo no supimos nada excepto que habia faltado unos dias a clase debido a una migrana.
Mas adelante nos enteramos de que Eric comenzo a beber mucho, a faltar a clases, o a aparecer en clases que no le tocaban, a gritar en pesadillas y a despertar a otra gente de su planta en la residencia, a tomar drogas, a no asistir a examenes y a clases practicas… Al final la universidad tuvo que sugerirle que se tomara el resto del ano libre porque habia faltado a demasiadas clases. Eric se lo tomo mal; cogio todos sus libros, los amontono en el pasillo al lado de la puerta de su tutor, y les prendio fuego. Tuvo suerte de que no le denunciaran, pero los responsables de la universidad hicieron la vista gorda con respecto al humo y los leves danos en los paneles de madera antigua, y Eric volvio a la isla.
Pero no volvio a mi. No quiso tener nada que ver conmigo y permanecio encerrado en su habitacion escuchando sus discos a todo volumen y apenas sin salir, excepto para ir al pueblo, en donde pronto le prohibieron la entrada en los cuatro pubs por empezar peleas y gritar e insultar a la gente. Cuando por fin me presto atencion se quedaba mirandome fijamente con sus enormes ojos, o se tocaba la nariz y me guinaba un ojo. Ahora sus ojos eran oscuros y tenia enormes ojeras y su nariz parecia haberle crecido mucho. Una vez me agarro y me dio un beso en los labios que verdaderamente me asusto.
Mi padre se fue volviendo tan cerrado como Eric. Se recluyo en una existencia indolente hecha de largos paseos y silencios malhumorados e introspectivos. Comenzo a fumar cigarrillos, llegando por un tiempo a fumarlos en cadena. Durante un mes o algo asi la casa se convirtio en un infierno y yo me largaba en cuanto podia, o me quedaba en mi habitacion y miraba la tele.
Entonces Eric empezo a asustar a los ninos del pueblo, primero arrojandoles gusanos y mas tarde metiendoselos por la camisa cuando volvian del colegio. Cuando Eric empezo a forzar a los ninos a comerse punados de gusanos y de larvas, algunos de los padres vinieron a la isla acompanados de Diggs. Yo me quede sentado en mi habitacion, sudando, mientas se reunian todos en el salon de abajo y los padres le gritaban a mi padre. El medico del pueblo, Diggs y hasta un asistente social llegado de Inverness consiguieron hablar con Eric, pero el no solto prenda; se quedo sonriendo y mencionando de vez en cuando la cantidad de proteinas que contenian las larvas. Una vez llego a casa apaleado y sangrando, y mi padre y yo supusimos que algunos de los hermanos mayores de los chicos, o quiza sus propios padres, lo habian agarrado y le habian dado una paliza.
Parece ser que desde hacia dos semanas venian desapareciendo perros del pueblo antes de que algunos ninos vieran a Eric rociando una lata de gasolina sobre un pequeno Yorkshire terrier y prendiendole fuego. Sus padres les creyeron, salieron en busca de Eric y le encontraron haciendo lo mismo con un viejo perro callejero al que habia atraido con caramelitos de anis y lo habia agarrado. Lo persiguieron por los bosques que hay detras del pueblo pero lo perdieron de vista.
Diggs volvio a la isla aquella tarde para comunicarnos que venia a detener a Eric por perturbacion del orden publico. Espero hasta bastante tarde y solo acepto un par de los whiskies que mi padre le ofrecio, pero Eric no volvio. Diggs se marcho y mi padre se quedo esperandole, pero Eric siguio sin aparecer. No volvio hasta tres dias y cinco perros mas tarde, ojeroso y sin lavar, oliendo a gasolina y a humo, con las ropas hechas trizas y el rostro sucio y demacrado. Mi padre le oyo entrar muy temprano por la manana, darle un repaso a la nevera, engullir varias comidas a la vez, y salir pitando a su habitacion para meterse en la cama.
Mi padre fue sigilosamente hasta el telefono y llamo a Diggs. quien llego antes del desayuno. Pero Eric debio de oir o sospechar algo porque salio por la ventana de su habitacion, se descolgo por el desague hasta el suelo y se escapo con la bicicleta de Diggs. Pasaron otra semana y dos o tres perros mas antes de que lo cogieran sacando gasolina del coche de alguien en mitad de la calle. Le rompieron la mandibula en el proceso de arrestarlo, y esta vez Eric no se escapo.
Unos meses despues dictaminaron que estaba loco. Le hicieron pasar por todo tipo de pruebas, intento escaparse en innumerables ocasiones, ataco a enfermeros, a asistentes sociales y a medicos, y les amenazo con todo tipo de acciones legales y con asesinatos. Lo fueron trasladando gradualmente a sanatorios de mayor seguridad para pacientes cronicos a medida que aumentaron sus pruebas, sus amenazas y sus peleas. Mi padre y yo oimos que se tranquilizo bastante una vez lo internaron en el hospital que esta al sur de Glasgow y que no volvio a intentar fugarse, pero, considerando lo que ha ocurrido, se me ocurre que probablemente estaba tratando, al parecer con exito, de conseguir que sus guardianes se confiaran.
Y ahora estaba desandando el camino de vuelta para visitarnos.
Recorri lentamente con los prismaticos el terreno que se extendia frente a mi, de norte a sur, de neblina a neblina, la ciudad y las carreteras y la estacion de ferrocarril y los campos y playas, preguntandome si en alguno de aquellos lugares que transitaba mi mirada se encontraria Eric en aquel preciso momento, si ya habria llegado hasta aqui. Senti que estaba cerca. No sabia por que, pero habia tenido tiempo de sobra y la llamada de la noche anterior habia sonado mas clara que sus otras llamadas y… simplemente lo sentia. Podria ser que estuviera aqui en este instante, merodeando, esperando a que cayera la noche para avanzar, o emboscado en el monte, o tras las retamas, o agazapado en las hondonadas de las dunas, avanzando hacia la casa, o buscando perros.
Segui caminando por la cresta de las colinas y despues descendi unas cuantas millas en direccion a la ciudad, entre hileras de coniferas por donde se oia el murmullo lejano de las sierras electricas entre la sombra y la quietud de las oscuras masas de arboles. Cruce la via del tren, atravese unos campos de cebada, la carretera y los vastos pastizales de ovejas hasta llegar a las dunas.
Me dolian los pies, y al caminar por la franja de arena dura de la playa sentia un ligero dolor en las piernas. Una leve brisa se levanto desde el mar y me alegre de que llegara porque habian desaparecido las nubes, y el sol. aunque estaba cayendo, seguia pegando fuerte. Llegue a un rio que va habia cruzado antes por las colinas y volvi
