a cruzarlo cerca del mar subiendo por las dunas hasta encontrar un puente de cables que habia por alli. Me encontre rodeado de ovejas, algunas esquiladas, otras aun con su lana, que se apartaron de mi con sus balidos entrecortados y se detuvieron cuando vieron que estaban seguras, bajaron la cabeza o se arrodillaron para continuar triscando la hierba entreverada de flores.
Recuerdo que solia despreciar a las ovejas por ser tan profundamente estupidas. Las habia visto comer, comer y comer, habia visto perros que habian dominado un rebano entero de ellas, las habia perseguido y me habia reido del modo en que corrian, habia podido contemplar como se metian en toda clase de lios enredandose tontamente en los matorrales, y siempre pense que les estaba bien empleado eso de acabar en chuletas de cordero y merecian ser utilizadas como maquinas productoras de lana. Tuvieron que pasar muchos anos y un largo proceso para que llegara a darme cuenta de que lo que verdaderamente representaban las ovejas no era su propia estupidez, sino nuestro poder, nuestra avaricia y nuestro egoismo.
Cuando llegue a entender la evolucion de las especies y a saber un poco de historia, de agricultura y de ganaderia, vi claramente que aquellos espesos animales blancos de los que yo me reia por seguirse unos a otros y enredarse en los matorrales eran tanto el producto final de generaciones de granjeros como de generaciones de ovejas: nosotros las convertimos en lo que son, las moldeamos a partir de sus ancestros supervivientes y salvajes de manera que se hicieran dociles, estupidas y generosas productoras de lana. No queriamos que fueran inteligentes y, hasta cierto punto su inteligencia y su agresividad estaban ligadas. Por supuesto, los carneros son mas inteligentes, pero hasta ellos se ven degradados por las hembras idiotas con las que tienen que tratar e inseminar.
Identico principio puede ser aplicado a las gallinas, a las vacas y a cualquier cosa en la que hayamos puesto nuestras avariciosas y hambrientas manos desde hace tiempo. De vez en cuando pienso que lo mismo podria haberles ocurrido a las mujeres pero, aunque la teoria resulte bastante atractiva, me temo que estoy equivocado.
Llegue a casa a tiempo para la cena, engulli el par de huevos, el bistec, las patatas y las judias, y me pase el resto de la tarde viendo la television y hurgandome la boca con una cerilla para sacarme trocitos de vaca muerta.
10. PERRO EN FUGA
Siempre me molesto que Eric se volviera loco. Aunque no se trataba de algo pasajero, cuerdo un minuto y loco el siguiente, creo que no hay ninguna duda de que el incidente con el nino sonriente desencadeno algo en Eric que le llevo, casi inevitablemente, a su caida. Algo en su interior no pudo aceptar lo que habia ocurrido, no pudo encajar lo que habia visto con la manera en que debieran ser las cosas. Quiza alguna parte muy dentro de el, oculta bajo capas de tiempo y de sedimentos, como los restos romanos de una ciudad moderna, seguia creyendo en Dios y era incapaz de aceptar la realidad de que, si un ser tan improbable existia, pudiera dejar que le ocurriera una cosa asi a una de sus criaturas que, supuestamente, habia creado a su imagen y semejanza.
Fuera lo que fuera lo que se desintegro en Eric en aquella epoca, significaba una debilidad, un defecto fundamental que un autentico hombre no podia permitirse. Las mujeres, lo se de ver cientos —quiza miles— de peliculas y programas de television, no pueden soportar que les ocurra nada grave; las violan, o se muere su ser amado, y se vienen abajo, se vuelven locas y se suicidan, o se consumen de pena hasta morir. Por supuesto, tengo en cuenta que no todas ellas reaccionan del mismo modo, pero no hay duda de que es la regla general, y las que no la siguen son una minoria.
Debe de haber unas cuantas mujeres fuertes, mujeres cuyo caracter tiene mas de hombre que la mayoria, y sospecho que Eric fue victima de una identidad en la que habia demasiado de mujer. Esa sensibilidad, ese deseo de no herir a los demas, esa inteligencia delicada y atenta, todas esas cosas formaban parte de su caracter porque, en cierto modo, pensaba demasiado como una mujer. Hasta que tuvo su desagradable experiencia nunca salio a flote esa parte de el, pero en aquel momento, en aquella situacion limite, basto para quebrar su espiritu.
La culpa es de mi padre, sin mencionar a la estupida zorra que lo dejo tirado por otro hombre. Mi padre tiene que asumir su parte de culpa por todas aquellas estupideces que hizo cuando Eric era muy pequeno: dejarlo que se vistiera como quisiera dandole a elegir entre vestiditos y pantalones. Harmsworth y Morag Stove tenian razon en preocuparse por el modo en que estaban educando a su sobrino y hicieron lo correcto al ofrecerse a cuidarlo ellos mismos. Todo podria haber sido diferente si mi padre no hubiera tenido esas ideas extravagantes, si mi madre no le hubiera tenido resentimiento a Eric, si los Stove se lo hubieran llevado antes; pero asi ocurrio y por eso espero que mi padre acepte su culpa del mismo modo que yo le culpo. Quiero que sienta continuamente sobre el el peso de la culpa, que pase las noches en vela por ello, y que tenga pesadillas que lo despierten empapado en sudor en las noches frias cuando haya conseguido dormirse. Se lo merece.
Eric no llamo aquella noche tras mi paseo por las colinas. Me fui a la cama bastante pronto, pero se que habria oido el telefono si hubiera sonado y dormi de un tiron, cansado tras mi larga caminata. Al dia siguiente me levante a la hora acostumbrada, sali a dar un paseo por las dunas con el frescor de la manana y volvi a tiempo para un abundante desayuno que habia cocinado mi padre.
Me sentia intranquilo, mi padre estaba mas callado de lo habitual, y el calor iba aumentando por momentos dejando el ambiente de la casa enrarecido, aun con las ventanas abiertas. Fui pasando por las habitaciones de la casa, asomandome a aquellos espacios abiertos, apoyado en los alfeizares, batiendo el terreno con los ojos apretados para expulsar al enemigo. Al cabo de un rato deje a mi padre adormilado en una silla del porche y subi a mi habitacion, me cambie y me puse una camiseta y mi chaleco ligero lleno de bolsillos, los llene de cosas utiles, me colgue la bolsa de provisiones al hombro y sali dispuesto a echar un vistazo a fondo por los lugares de acceso a la isla y quiza me pasaria tambien por el vertedero, si no habia demasiadas moscas.
Me puse las gafas de sol y aquellas Polaroid marrones hicieron los colores mucho mas vivos. Comence a sudar tan pronto sali por la puerta. Una brisa calida, poco refrescante, revoloteaba por aqui y por alla, sin direccion definida, y traia olores de hierbas y flores. Camine con paso vivo por el sendero que lleva al puente, lo cruce para llegar a la linea de tierra firme de la ensenada y el rio, siguiendo su curso y saltando sus pequenos afluentes y tributarios hasta el area de construccion de presas. Entonces me dirigi al norte siguiendo la hilera de dunas que dan al mar, avanzando por sus arenosas cimas a pesar del calor y del agotamiento que significaba subir por sus laderas que dan al sur, para poder disfrutar finalmente de las vistas que ofrecian.
Todo refulgia bajo aquel calor, se convertia en mudable e incierto. La arena quemaba al tacto y los insectos de todos los tipos y tamanos zumbaban y revoloteaban a mi alrededor. Yo los apartaba con aspavientos.
De vez en cuando utilizaba los prismaticos tras enjugarme el sudor de las cejas y llevarme los visores a los ojos, para inspeccionar la lejania a traves del espeso aire fluctuante. La cabeza me hormigueaba con el sudor y me picaba la ingle. Verificaba las cosas que me habia traido con mas frecuencia de lo normal, palpando distraidamente la bolsa de perdigones, tocando el cuchillo de caza y el tirachinas que llevaba en el cinturon, asegurandome de que aun tenia el mechero, la cartera, el peine, el espejo y papel y boligrafo. Bebi de la pequena cantimplora de agua que habia traido, aunque estaba templada y sabia ya un poco rancia.
Al volver la mirada a la playa y al mar ondulado pude apreciar algunas interesantes muestras de restos de naufragios y desechos arrojados por el mar, pero me quede en las dunas, subiendo a las mas altas cuando lo creia necesario, siguiendo en direccion al norte, cruzando riachuelos y marismas, pasando el Circulo de la Bomba y el lugar que nunca bautice desde donde Esmerelda despego.
Solo pense en ellos una vez los hube pasado.
Despues de una hora aproximadamente me dirigi al interior y despues al sur, siguiendo las ultimas dunas de tierra adentro, observando el desalinado pasto en donde se movian lentamente las ovejas, como gusanos sobre la tierra, paciendo. En cierto momento me detuve un instante a contemplar un gran pajaro en las alturas, contra el limpido azul, volando en circulos y ascendiendo en espiral con las corrientes termicas, girando a un lado y a otro. Mas abajo se desplazaban unas gaviotas con las alas extendidas y moviendo sus cuellos blancos en busca de algo. Encontre una rana muerta en lo alto de una duna, reseca, con sangre en la espalda y llena de arena, y me pregunte como habria llegado alli. Probablemente la dejo caer un ave de presa.
