extrano, su superficie cubierta por un denso manto verde esmeralda, que parecia una sopa de musgo quedos patos, entretenidos con su melancolico parpar, rasgaban mientras se deslizaban, abriendo surcos oscuros que luego se cerraban detras de ellos, sellados por la espesa cubierta vegetal.
– El Lago da Saudade -anuncio Tomas y senalo unos enormes arcos oscuros contiguos al lago y bajo tierra, como cavidades sombrias de una calavera, con hilos de hiedras y helechos pendientes de lo alto-. La Gruta de los Cataros, por donde el lago se extiende.
– Asombroso -comento Moliarti.
Recorrieron el camino que bordeaba el lago, rodeado de piedras verdeantes de musgo. Cruzaron un pequeno puente arqueado sobre las aguas, tapado por una magnolia gigante, y se toparon con una casucha cubierta de cuarzo y otras piedras embutidas en la pared. En el centro, una concha gigante llena de un caldo de agua limpida.
– Esta es la Fuente Egipcia -dijo Tomas senalando la concha invertida, como si fuese una jofaina-. ?Ve estos dibujos? -Indico dos pajaros representados en la pared con las piedras embutidas-. Son ibis. En la mitologia egipcia, el ibis personifica a Thot, el dios de la palabra creadora y del saber oculto, el que dio origen a los jeroglificos. ?Sabe cual es el nombre de Thot en el Olimpo griego?
Moliarti meneo la cabeza.
– No tengo idea.
– Hermes. De la asociacion entre Thot y Hermes nacieron los misteriosos tratados esotericos y alquimicos de Hermes Trismegisto. -Senalo el pico del ibis de la izquierda, que parecia sostener una lombriz gigante-. Este ibis tiene en el pico una serpiente, el simbolo de la gnosis, del conocimiento. -Esbozo un gesto amplio-. Le estoy mostrando esto para explicarle que aqui nada fue puesto al azar. Todo encierra un significado, una intencion, un mensaje oculto, un enigma que se remonta a los principios de la civilizacion.
– Pero el ibis no tiene nada que ver con los descubrimientos.
– Aqui todo, estimado Nelson, tiene que ver con los descubrimientos. El ibis representa, como le he dicho, el conocimiento oculto. En el Libro de Job, donde esta ave interpreta el poder de la prevision, aparece la pregunta: «?Quien le dio alibis la sabiduria?». ?Que era, al fin y al cabo, el mundo de los siglos xv y xvi sino un lugar oculto, un oraculo dispuesto a ser leido, un misterio que habia que desvelar? -Miro las paredes del palacete flotando al fondo en la bruma-. Los descubrimientos estan relacionados con los templarios que encontraron refugio en Portugal huyendo de las persecuciones decretadas en Francia y aprobadas por el papa. En realidad, los templarios trajeron a Portugal el saber necesario para la gran aventura maritima de los siglos xv y xvi. Por ello existe una cultura mistica en torno a los descubrimientos, un misticismo con raices en la epoca clasica y en la idea del renacimiento del hombre. -Alzo cuatro dedos-. Hay cuatro textos que son fundamentales para leer la arquitectura de este lugar de misterio: la
– I see.
El profesor portugues senalo un banco frente al lago y al lado de la Fuente Egipcia.
– ?Vamos a sentarnos?
– Si.
Se acercaron al banco esculpido en marmol de Lioz, con dos galgos instalados en los extremos en actitud de vigilancia, y una estatua femenina en el centro, con una antorcha en las manos.
– Este es el banco del 515 -explico Tomas deteniendose frente a la estructura-. ?Sabe que es el 515?
– No.
– Es un codigo de la
Se sentaron sobre la superficie fria del marmol, el estadounidense observo el galgo sentado a su lado y la mujer de la antorcha, al centro.
– ?Quien es ella?
– Beatriz, la figura que condujo a Dante al Cielo.
– ?Vaya, vaya! Aqui todo tiene historia.
Tomas abrio su inseparable cartera y saco la libreta de notas.
– Es como le decia -murmuro-. Pero traigo aqui otra historia para contarle.
– ?Ah, si?
Hojeo la libreta y se recosto en el duro banco.
– La referencia de Umberto Eco a Colon, atribuyendole un origen portugues, tuvo el merito de reorientarme en la investigacion. Me puse a buscar otros elementos, consultando sobre todo las muchas fotocopias que saque de los documentos de su puno y letra, y descubri algunas cosas que sin duda le pareceran interesantes. -Recorrio las anotaciones con la vista-. Lo primero que se puede decir es que el debate sobre la nacionalidad de Colon no puede hacerse segun los moldes actuales, dado que en la epoca en que vivio el navegante no existian paises en el sentido moderno. Por ejemplo, Espana era toda la peninsula Iberica. Los portugueses se consideraban, a si mismos, espanoles, y protestaron cuando los castellanos se apropiaron abusivamente de ese nombre. No habia tampoco, en el sentido que hoy le atribuimos, navegantes portugueses, sino navegantes al servicio del rey de Portugal o de la reina de Castilla. Fernando de Magallanes, por ejemplo, era un experimentado navegante portugues que dio la vuelta al mundo en una flota castellana. Mientras lo hacia, era castellano.
– ?Como Von Braun?
– ?Perdon?
– Von Braun era aleman, pero planifico el viaje a la Luna como estadounidense.
– Exacto -coincidio Tomas-. El segundo asunto que hace falta comentar es que el gran debate sobre la verdadera nacionalidad de Colon se produjo hacia 1892, que no solo era el ano del cuarto centenario del descubrimiento de America, sino tambien una epoca de nacionalismo exacerbado. Los historiadores espanoles comenzaron a detectar incongruencias en la argumentacion genovesa y plantearon dos hipotesis: la de que Colon seria gallego o catalan. Los italianos, en pleno periodo de fervor nacionalista y de afirmacion politica y cultural de su recien creado pais, se opusieron tenazmente a tal posibilidad. Data de este periodo la aparicion, en ambos lados, de documentos falsos.
– Eso no es asi. A los italianos solo les interesaba la verdad.
– ?Le parece? -Tomas saco un pequeno libro de la cartera, titulado
– ?Vaya, vaya! -dijo entre risas el estadounidense-. ?No es eso lo que usted tambien esta haciendo, solo que en sentido contrario?
– Se equivoca, Nelson. Como ya le he explicado, lo que estoy haciendo es reconstruir la investigacion del profesor Toscano: ustedes me han contratado para eso. Pero, si quiere que lo deje, digalo, no se corte.
– Hmm -farfullo Moliarti-. No merece la pena dramatizar. -Se paso la mano por la cabeza, como si intentase reordenar sus pensamientos-. Digame, Tom, ?le parece realmente sostenible que Colon fuese de origen espanol?
– No, no me lo parece. Es cierto que el papa Alejandro VI, en una carta a los Reyes Catolicos, describio a Colon como un «hijo dilecto de la Hispania», pero la verdad es que, en aquel tiempo, por Hispania no se entendia
