las que mas trabajo le proporcionen, tanto en la costura como a la hora de informarnos sobre sus actividades.
No me dio tiempo a ver la fotografia, porque inmediatamente cerro la carpeta y la desplazo sobre el mantel hacia mi. Me dispuse entonces a abrirla, pero el me freno.
–Dejelo para mas tarde. Podra llevarse todas estas carpetas hoy con usted. Debe memorizar los datos y destruir los documentos y las fotografias tan pronto como sea capaz de retenerlos en su cabeza. Quemelo todo. Es absolutamente imprescindible que estos dossiers no viajen a Madrid y que nadie mas que usted conozca el contenido, ?esta claro?
Antes de que lograra asentir, abrio la siguiente carpeta y continuo.
–Gloria von Furstenberg. De origen mexicano a pesar de su nombre, tenga mucho cuidado con lo que dice delante de ella porque lo entendera todo. Es una belleza espectacular, muy elegante, viuda de un noble aleman. Tiene dos hijos pequenos y una situacion economica un tanto calamitosa, por lo que anda a la caza constante de un nuevo marido rico o, en su defecto, de cualquier incauto con fortuna que le proporcione el sustento necesario para seguir llevando su gran tren de vida. Por eso esta siempre arrimada a los poderosos; se le atribuyen varios amantes, entre ellos el embajador de Egipto y el millonario Juan March. Su actividad social es imparable, siempre del lado de la comunidad nazi. Le dara tambien bastante quehacer, no lo dude, aunque tal vez se demore en pagar las facturas.
Volvio a cerrar los documentos. Me los paso, puse la carpeta encima de la anterior sin volverla a abrir. Procedio a una tercera.
–Elsa Bruckmann, nacida princesa de Cantacuceno. Millonaria, adoradora de Hitler aunque mucho mayor que el. Dicen que fue ella quien le introdujo en la fastuosa vida social berlinesa. Ha donado una verdadera fortuna a la causa nazi. Ultimamente esta viviendo en Madrid, alojada en la residencia de los embajadores, desconocemos la razon. No obstante, parece sentirse muy a gusto y no se pierde tampoco ningun acto social. Tiene fama de ser un poco excentrica y bastante indiscreta, puede resultar un libro abierto a la hora de proporcionar informacion relevante. ?Otra taza de cafe?
–Si, pero deje que lo sirva yo. Continue hablando, le sigo.
–De acuerdo, gracias. La ultima alemana: la condesa Mechthild Podewils, alta, guapa, de unos treinta anos, separada, muy amiga de Arnold, uno de los principales espias en activo en Madrid y de un alto mando de las SS de apellido Wolf al que ella suele llamar por el diminutivo
–No lo dudo.
–Vamos ahora con las espanolas. Piedad Iturbe von Scholtz, Piedita entre los amigos. Marquesa de Belvis de las Navas y esposa del principe Max de Hohenlohe-Langenburg, un austriaco terrateniente y rico, miembro legitimo de la realeza europea, aunque lleva en Espana media vida. Apoya en principio a la causa germana porque es la de su pais, pero mantiene constantes contactos con nosotros y con los americanos porque le interesamos para sus negocios. Ambos son muy cosmopolitas y no parece gustarles en absoluto los delirios del Fuhrer. Forman, en realidad, una pareja encantadora y muy estimada en Espana, pero digamos que nadan entre dos aguas. Queremos tenerlos controlados para saber si se inclinan mas hacia el lado aleman que hacia el nuestro, ?entiende? – dijo cerrando la correspondiente carpeta.
–Entiendo.
–Y por ultimo entre las mas deseables, Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol. Es la unica que no nos interesa por su consorte, un militar y aristocrata treinta anos mayor que ella. Nuestro objetivo aqui no es el marido, sino el amante: Ramon Serrano Suner, ministro de Gobernacion y secretario general del Movimiento. El ministro del Eje, le llamamos.
–?El cunado de Franco? – pregunte sorprendida.
–El mismo. Mantienen una relacion bastante descarada, sobre todo por parte de ella, que alardea en publico y sin el menor miramiento de su romance con el segundo hombre mas poderoso de Espana. Se trata de una mujer tan elegante como altiva, con un caracter muy fuerte, tenga cuidado. No obstante, seria de un valor inestimable para nosotros toda la informacion que a traves de ella pudiera obtener sobre los movimientos y contactos de Serrano Suner que no son de conocimiento publico.
Disimule la sorpresa que aquel comentario me causo. Sabia que Serrano era un hombre galante, asi me lo demostro el mismo cuando recogio del suelo la polvera que hice caer a sus pies, pero tambien me parecio entonces un hombre discreto y contenido; costaba trabajo imaginarlo como el protagonista de una escandalosa relacion extramarital con una dama despampanante de alta alcurnia.
–Nos queda ya una ultima carpeta con informacion sobre varias personas -prosiguio Hillgarth-. Segun los datos que poseemos, es menos probable que las esposas de quienes aqui se mencionan tengan urgencia por acudir a un elegante taller de costura tan pronto como empiece a funcionar pero, por si acaso, no estara de mas que memorice sus nombres. Y sobre todo, aprendase bien los de sus maridos, que son nuestros verdaderos objetivos. Es muy posible tambien que sean mencionados en las conversaciones de otras clientas, este bien atenta. Comienzo, voy a leer deprisa, ya tendra tiempo de revisarlo todo usted misma con mas tranquilidad. Paul Winzer, el hombre fuerte de la Gestapo en Madrid. Muy peligroso; le temen y odian incluso muchos de sus compatriotas. Es el esbirro en Espana de Himmler, el jefe de los servicios secretos alemanes. Apenas alcanza los cuarenta anos, pero es un perro viejo. Mirada perdida, gafas redondas. Tiene decenas de colaboradores repartidos por todo Madrid, andese con ojo. Siguiente: Walter Junghanns, una de nuestras pesadillas particulares. Es el mayor saboteador de cargamentos de fruta espanola con destino a Gran Bretana: introduce bombas que ya han matado a varios trabajadores. Siguiente: Karl Ernst von Merck, un destacado miembro de la Gestapo con gran influencia en el partido nazi. Siguiente: Johannes Franz Bernhardt, empresario…
–Le conozco.
–?Perdon?
–Le conozco de Tetuan.
–Le conoce ?cuanto? – pregunto lentamente.
–Poco. Muy poco. Nunca he hablado con el, pero coincidimos en alguna recepcion cuando Beigbeder era alto comisario.
