–?La conoce el a usted? ?Podria reconocerla en un sitio publico?
–Lo dudo. Nunca hemos cruzado una palabra y no creo que el recuerde aquellos encuentros.
–?Por que lo sabe?
–Porque si. Las mujeres distinguimos perfectamente cuando un hombre nos mira con interes y cuando, sin embargo, lo hace como el que ve un mueble.
Quedo unos segundos silencioso, como reflexionando sobre lo oido.
–Psicologia femenina, imagino -dijo al cabo con escepticismo.
–No lo dude.
–?Y su esposa?
–Le hice un traje de chaqueta una vez. Tiene razon, nunca integraria el grupo de las especialmente sofisticadas. No es el tipo de senora a la que le importe en absoluto llevar la ropa de la temporada anterior.
–?Cree que se acordaria de usted, que la reconoceria si coincidiera en algun sitio?
–No lo se. Pienso que no, pero no se lo puedo asegurar. De todas maneras, si asi lo hiciera, no creo que fuera problematico. Mi vida en Tetuan no contradice lo que a partir de ahora voy a hacer.
–No lo crea. Alli era amiga de la senora Fox y, por extension, afin al coronel Beigbeder. En Madrid nadie debe saber nada acerca de ello.
–Pero en los actos publicos apenas estaba junto a ellos y, de nuestros encuentros privados, Bernhardt y su mujer no tienen por que saber nada. No se preocupe, no creo que haya problemas.
–Eso espero. De todas maneras, Bernhardt esta bastante al margen de las cuestiones de inteligencia: lo suyo son los negocios. Es el testaferro del gobierno nazi en una complejisima trama de sociedades alemanas que operan en Espana: transportes, bancos, aseguradoras…
–?Tiene algo que ver con la compania HISMA?
–HISMA, Hispano-Marroqui de Transportes, se les quedo pequena en cuanto dieron el salto a la Peninsula. Ahora trabajan bajo la cobertura de otra empresa mas potente, SOFINDUS. Pero digame, ?de que conoce HISMA?
–Oi hablar de ella en Tetuan durante la guerra -respondi vagamente. No era momento de detallar la negociacion entre Bernhardt y Serrano Suner, aquello quedaba ya muy atras.
–Bernhardt -continuo- tiene sobornados a un peloton de soplones, pero lo que siempre busca es informacion de valor comercial. Confiemos en que no se encuentren nunca; de hecho, ni siquiera reside en Madrid, sino en la costa de Levante; dicen que el propio Serrano Suner le pago alli una casa en agradecimiento a los servicios prestados; no sabemos si ese extremo es cierto o no. Bien, una ultima cosa muy importante respecto a el.
–Usted dira.
–Wolframio.
–?Que?
–Wolframio -repitio-. Un mineral de importancia vital para la manufactura de componentes destinados a los proyectiles de artilleria para la guerra. Creemos que Bernhardt anda en negociaciones para conseguir del gobierno espanol concesiones mineras en Galicia y Extremadura a fin de hacerse con pequenos yacimientos comprando directamente a sus propietarios. Dudo que en su taller se llegue a hablar de estas cosas, pero si oyera algo acerca de esto, informe inmediatamente. Recuerde: wol-fra-mio. Y a veces tambien se le llama tungsteno. Aqui esta anotado, en la seccion de Bernhardt -dijo senalando con el dedo el documento.
–Lo tendre en cuenta.
Encendimos otro cigarrillo.
–Bueno, procedamos ahora con las cuestiones desaconsejables. ?Esta cansada?
–En absoluto. Continue, por favor.
–En lo que respecta a clientas, hay un grupusculo al que debe evitar a toda costa: las funcionarias de los servicios nazis. Es facil reconocerlas: son extremadamente vistosas y arrogantes, suelen ir muy maquilladas, perfumadas y vestidas con ostentacion. En realidad se trata de mujeres sin pedigri social alguno y con una cualificacion profesional bastante baja, pero sus sueldos son astronomicos en la Espana actual y ellas se encargan de gastarlos de manera jactanciosa. Las esposas de los nazis poderosos las desprecian y ellas mismas, a pesar de su aparente engreimiento, apenas se atreven a toser delante de sus superiores. Si aparecieran por su taller, quiteselas de encima sin miramientos: no le convienen, le espantarian a la clientela mas deseable.
–Actuare como dice, pierda cuidado.
–En cuanto a establecimientos publicos, desaconsejamos su presencia en locales como Chicote, Riscal, Casablanca o Pasapoga. Estan llenos de nuevos ricos, estraperlistas, advenedizos del regimen y gente del mundo del espectaculo: companias poco recomendables en sus circunstancias. Limitese en la medida de lo posible a los hoteles que antes le he indicado, a Embassy, y a otros lugares seguros como el Club de Puerta de Hierro o el casino. Y, por supuesto, si consigue que la inviten a cenas o fiestas con alemanes en residencias privadas, acepte de inmediato.
–Lo hare -dije. No le hice saber lo mucho que dudaba de que en algun momento alguien me ofreciera asistir a todos aquellos lugares.
Consulto su reloj y yo le imite. Quedaba poca luz en la habitacion, nos envolvia ya el presentimiento del anochecer. A nuestro alrededor, ni un ruido; tan solo un denso olor a falta de ventilacion. Eran mas de las siete de la tarde, llevabamos juntos desde las diez de la manana: Hillgarth disparando informacion como con una
