la oi de pronto pegar un grito como si hubiera visto al mismisimo demonio con el pincho en la mano o lo que lleve el demonio de los musulmanes, que a saber que sera. El caso es que ahi, en la esquina, al fondo, le habia arreado un escobazo al monton de pistolas.
–?Y usted entonces las descubrio y se las quedo? – pregunte con un hilo de voz.
–?Y que iba a hacer si no? ?Me iba a ir en busca del teniente a su tabor, con la que esta cayendo?
–Se las podia haber entregado al comisario.
–?A don Claudio? ?Tu estas trastornada, muchacha!
Esta vez fui yo quien con un sonoro «sssssssshhhhhh» requeri silencio y discrecion.
–?Como le voy a dar yo a don Claudio las pistolas? ?Que quieres, que me encierre de por vida, con lo enfilada que me tiene? Me las quede porque en mi casa estaban y, ademas, el agente de aduanas se quito de en medio dejandome a deber quince dias, de manera que las armas eran mas o menos su pago en especias. Esto vale un dineral, nina, y mas ahora, con los tiempos que corren, asi que las pistolas son mias y con ellas puedo hacer lo que se me antoje.
–?Y piensa venderlas? Puede ser muy peligroso.
–Nos ha jodido, claro que es peligroso, pero necesitamos el parne para montar tu negocio.
–No me diga, Candelaria, que se va a meter en ese lio solo por mi…
–No, hija, no -interrumpio-. Vamos a ver si me explico. En el lio no me voy a meter yo sola: nos vamos a meter las dos. Yo me ocupo de buscar quien compre la mercancia y con lo que saque por ella, montamos tu taller y vamos a medias.
–?Y por que no las vende para usted misma y va tirando con lo que consiga sin abrirme a mi un negocio?
–Porque eso es pan para hoy y hambre para manana, y a mi me interesa mas algo que me de un rendimiento a largo plazo. Si vendo el genero y en dos o tres meses voy echando al puchero lo que por el consiga, ?de que voy a vivir luego si la guerra se alarga?
–?Y si la pillan intentando comerciar con las pistolas?
–Pues le digo a don Claudio que es cosa de las dos y nos vamos juntitas a donde nos mande.
–?A la carcel?
–O al cementerio civil, a ver por donde nos sale el payo.
A pesar de que habia anunciado esta ultima funesta premonicion con un guino lleno de burla, la sensacion de panico me aumentaba por segundos. La mirada de acero del comisario Vazquez y sus serias advertencias aun permanecian frescas en mi memoria. Mantengase al margen de cualquier asunto feo, no me haga ninguna jugada, comportese decentemente. Las palabras que de su boca habian salido componian todo un catalogo de cosas indeseables. Comisaria, carcel de mujeres. Robo, estafa, deuda, denuncia, tribunal. Y ahora, por si faltaba algo, venta de armas.
–No se meta en ese lio, Candelaria, que es muy peligroso -rogue muerta de miedo.
–?Y que hacemos entonces? – inquirio en un susurro atropellado-. ?Vivimos del aire? ?Nos comemos los mocos? Tu has llegado sin un centimo y a mi ya no me queda de donde sacar. Del resto de los huespedes solo me pagan la madre, el maestro y el telegrafista, y ya veremos hasta cuando son capaces de estirar lo poco que tienen. Los otros tres desgraciados y tu os habeis quedado con lo puesto, pero no puedo largaros a la calle, a ellos por caridad y a ti porque lo unico que me faltaba ya es tener detras de mi a don Claudio pidiendo explicaciones. Asi que tu me diras como me las ingenio.
–Yo puedo seguir cosiendo para las mismas mujeres; trabajare mas, me quedare despierta la noche entera si hace falta. Repartiremos entre las dos todo lo que gane…
–?Cuanto es eso? ?Cuanto te crees que puedes conseguir haciendo pingos para las vecinas? ?Cuatro perras mal contadas? ?Se te ha olvidado ya lo que debes en Tanger? ?Piensas quedarte a vivir en este cuartucho para los restos? – Las palabras le salian a borbotones de la boca en una catarata de siseos aturullados-. Mira, chiquilla, tu con tus manos tienes un tesoro que no se lo salta un gitano, y pecado mortal es que no lo aproveches como Dios manda. Ya se que la vida te ha dado palos fuertes, que tu novio se porto contigo muy malamente, que estas en una ciudad en la que no quieres estar, lejos de tu tierra y de tu familia, pero esto es lo que hay, que lo pasado pasado esta, y el tiempo jamas recula. Tienes que tirar para adelante, Sira. Tienes que ser valiente, arriesgarte y pelear por ti. Con la malaventura que llevas a rastras ningun senorito va a venir a tocarte a la puerta para ponerte un piso y, ademas, despues de tu experiencia, tampoco creo que tengas interes en volver a depender de un hombre en una buena temporada. Eres muy joven y a tu edad aun puedes aspirar a rehacer la vida por ti misma; a algo mas que marchitar tus mejores anos haciendo dobladillos y suspirando por lo que has perdido.
–Pero lo de las pistolas, Candelaria, lo de vender las pistolas… -musite acobardada.
–Eso es lo que hay, criatura; eso es lo que tenemos y por mis muertos te juro que voy a arrancarle todo el beneficio que pueda. ?Que te crees tu, que a mi no me gustaria que fuera algo mas curiosito, que en vez de pistolas me hubieran dejado un cargamento de relojes suizos o de medias de cristal? Pues claro que si. Pero resulta que lo unico que tenemos son armas, y resulta que estamos en guerra, y resulta que hay gente que puede estar interesada en comprarlas.
–Pero ?y si la pillan? – volvi a preguntar con incertidumbre.
–?Y vuelta la burra al trigo! Pues si me trincan, rezamos al Cristo de Medinaceli para que don Claudio tenga un poco de misericordia, nos comemos una temporadita en la trena, y aqui paz y despues gloria. Ademas, te recuerdo que ya solo te quedan menos de diez meses para pagar tu deuda y, al paso que llevas, no vas a poderte hacer cargo de ella ni en veinte anos cosiendo para las mujeres de la calle. Asi que, por muy honrada que quieras ser, como sigas en tus trece de la carcel al final no te va a salvar ni el Santo Custodio. De la carcel o de acabar abriendote de piernas en cualquier burdel de medio pelo para que se desahoguen contigo los soldados que vuelvan machacados del frente, que tambien es una salida a considerar en tus circunstancias.
–No se, Candelaria, no se. Me da mucho miedo…
