Por eso, la operacion del embarque suele ser la mas compleja: Lance necesita burlar controles, adentrarse en los muelles y pasar desapercibido entre los centinelas, negociar con los oficiales de los barcos, colar a los refugiados y esconderlos por si hay registros. Todo, ademas, debe hacerse de forma cuidadosa, sin levantar sospechas. Es algo muy delicado, se juega acabar el mismo en una carcel. Pero, de momento, siempre lo ha conseguido con exito.
Terminamos la cena. Logan habia necesitado esfuerzo para manipular los cubiertos; su brazo izquierdo no estaba operativo al cien por cien. Aun asi, dio buena cuenta del pollo, dos grandes platos de natillas y varias copas de vino. Yo, en cambio, abstraida escuchandole, apenas probe el lenguado y no pedi postre.
–?Quiere cafe? – pregunto.
–Si, gracias.
En realidad, jamas tomaba cafe despues de cenar excepto cuando tenia que quedarme trabajando hasta tarde. Pero aquella noche tenia dos buenas razones para aceptar el ofrecimiento: prolongar todo lo posible la conversacion y mantenerme bien despejada para no perder el menor detalle.
–Cuenteme cosas de Madrid -le pedi entonces. Mi voz surgio queda, quiza anticipaba ya que lo que iba a oir no me resultaria grato.
Me miro fijamente antes de contestar.
–No sabe nada, ?verdad?
Pose la mirada en el mantel e hice un gesto negativo. Conocer los detalles de la proxima evacuacion de mi madre me habia relajado: ya no estaba nerviosa. Marcus Logan, a pesar de su cuerpo machacado, habia conseguido serenarme con su actitud solida y segura. Sin embargo, con la distension no llego la alegria, sino una densa tristeza por todo lo oido. Por mi madre, por Madrid, por mi pais. Note de pronto una flojedad inmensa y presenti que las lagrimas se me acercaban a los ojos.
–La ciudad esta muy deteriorada y hay escasez de productos basicos. La situacion no es buena, pero cada cual se las va arreglando como puede -dijo sintetizando la respuesta en un punado de vagas obviedades-. ?Le importa que le haga una pregunta? – anadio entonces.
–Pregunte lo que quiera -respondi con los ojos aun fijos en la mesa. El futuro de mi madre estaba en sus manos, como negarme.
–Mire, mi gestion ya esta hecha y puedo garantizarle que van a actuar con su madre tal como me han prometido, por eso no se preocupe. – Hablaba en tono mas bajo, mas cercano-. Sin embargo, para lograrlo, digamos que he tenido que inventar un panorama que no se si se corresponde mucho o poco con la realidad. He tenido que decir que ella se encuentra en una situacion de alto riesgo y necesita ser evacuada urgentemente, no ha hecho falta aportar mayores detalles. Pero me gustaria saber hasta donde he acertado o hasta donde he mentido. La respuesta en nada va a cambiar las cosas, pero yo, personalmente, quisiera conocerla. Asi que, si no le importa, cuenteme, por favor, ?en que situacion esta en verdad su madre, cree que corre autentico peligro en Madrid?
Llego un camarero con los cafes, removimos el azucar a la vez haciendo chocar las cucharillas contra la porcelana de las tazas a ritmo acompasado. Al cabo de unos segundos, alce el rostro y le mire de frente.
–?Quiere saber la verdad? Pues la verdad es que creo que su vida no corre riesgo, pero yo soy lo unico que mi madre tiene en el mundo y ella lo unico que tengo yo. Siempre hemos vivido solas, peleando juntas para salir adelante: solo somos dos mujeres trabajadoras. Hubo, sin embargo, un dia en que yo me equivoque y le falle. Y ahora lo unico que quiero es recuperarla. Antes me ha dicho que su amigo Lance no actua por motivos politicos, que tan solo le mueven cuestiones humanitarias. Calcule usted mismo si reunir a una madre sin recursos con su unica hija es o no es una razon humanitaria; yo no lo se.
No pude decir nada mas, sabia que las lagrimas estaban a punto de escaparseme a borbotones.
–Tengo que irme, manana debo madrugar, tengo mucho trabajo, gracias por la cena, gracias por todo…
Las frases salieron con voz rota, a trompicones, a la vez que me levantaba y cogia mi bolso apresurada. Intente no alzar la cara para evitar que el percibiera el reguero humedo que me corria por las mejillas.
–La acompano -dijo levantandose disimulando el dolor.
–No hace falta, gracias: vivo aqui al lado, a la vuelta de la esquina.
Le di la espalda y emprendi el camino hacia la salida. Apenas habia avanzado unos pasos cuando note su mano rozar mi codo.
–Es una suerte que viva cerca, asi tendre que andar menos. Vamos.
Pidio con un gesto al maitre que cargaran la cuenta a su habitacion y salimos. No me hablo ni intento tranquilizarme; no dijo una palabra al respecto de lo que acababa de oir. Tan solo se mantuvo a mi lado en silencio y dejo que por mi misma fuera recuperando el sosiego. Nada mas pisar la calle, paro en seco. Apoyandose en su baston miro el cielo estrellado y aspiro aire con ansia.
–Huele bien Marruecos.
–El monte esta cerca, el mar tambien -replique ya mas calmada-. Sera por eso, supongo.
Caminamos despacio, me pregunto cuanto tiempo llevaba en el Protectorado, como era la vida en aquella tierra.
–Volveremos a vernos, la mantendre informada en cuanto me llegue algun dato nuevo -dijo cuando le indique que habiamos llegado a mi casa-. Y quedese tranquila; tenga la seguridad de que van a hacer todo lo posible por ayudarla.
–Muchas gracias, de verdad, y disculpe mi reaccion. A veces me cuesta trabajo contenerme. No son tiempos faciles, ?sabe? – susurre con un punto de pudor.
Intento sonreir, pero solo lo consiguio a medias.
