despues nos llegara la confirmacion. Pero tenga en cuenta que puede ser cuestion de dias o de semanas, tal vez lleve mas de un mes; es imposible adelantar nada -dijo levantandose. Parecia tambien mas agil que unos dias atras, se le notaba mucho menos dolorido.

–De verdad, no se como agradecerselo -replique-. Y ahora, si me disculpa, debo marcharme: tengo una gran cantidad de trabajo esperando, apenas me queda un minuto libre. Va a haber varios actos sociales dentro de pocos dias y mis clientas necesitan nuevos trajes.

–?Y usted?

–?Yo, que? – pregunte confusa sin entender la pregunta.

–?Usted tiene previsto asistir a alguno de esos eventos? ?A la recepcion de Serrano Suner, por ejemplo?

–?Yo? – dije con una pequena carcajada mientras me retiraba el pelo de la cara-. No, yo no voy a esas cosas.

–?Por que no?

Mi primer impulso fue volver a reir, pero me contuve cuando comprobe que hablaba en serio, que su curiosidad era genuina. Estabamos ya de pie, uno junto a otro, cercanos. Aprecie la textura del lino claro de su chaqueta y las rayas de la corbata; olia bien: a jabon bueno, a hombre limpio. Yo mantenia mi revista entre los brazos, el se sostenia con una mano apoyada en el baston. Le mire y entreabri la boca para contestarle, tenia respuestas en abundancia para justificar mi ausencia en aquellas celebraciones ajenas: porque nadie me habia invitado, porque ese no era mi mundo, porque nada tenia yo que ver con toda aquella gente… Finalmente, sin embargo, decidi no darle ninguna replica; tan solo me encogi de hombros y dije:

–Debo irme.

–Espere -dijo agarrandome el brazo con suavidad-. Venga conmigo a la recepcion de Serrano Suner, sea mi pareja esa noche.

La invitacion sono como un trallazo y me dejo tan anonadada que cuando intente encontrar excusas para rechazarla, a mi boca no llego ninguna.

–Acaba de decirme que no sabe como agradecer mis gestiones. Bien, ya tiene una manera de hacerlo: acompaneme a ese acto. Podria ayudarme a saber quien es quien en esta ciudad, me vendria muy bien para mi trabajo.

–Yo… yo tampoco conozco a nadie apenas, llevo muy poco tiempo aqui.

–Ademas, sera una noche interesante; puede que hasta lo pasemos bien -insistio.

Aquello era un disparate, un absurdo sinsentido. Que iba a hacer yo en una fiesta en honor al cunado de Franco, rodeada por altos mandos militares y por las fuerzas vivas locales, por gentes de posibles y representantes de paises extranjeros. La propuesta era del todo ridicula, si, pero frente a mi tenia a un hombre esperando una respuesta. Un hombre que estaba gestionando la evacuacion de la persona que mas me importaba en la tierra; un extranjero desconocido que me habia pedido que confiara en el. En mi mente se cruzaron rafagas veloces de pensamientos contrapuestos. Unos me conminaban a negarme, insistian en que aquello era una extravagancia sin cabeza ni pies. Otros, en cambio, me recordaban el refran castizo que tantas veces escuche en boca de mi madre acerca de los bien nacidos y los agradecidos.

–De acuerdo -dije tras tragar saliva con fuerza-. Ire con usted.

La figura de Jamila volvio a vislumbrarse en el hall haciendo aspa vientos exagerados, intentando imponerme prisa para reducir la espera de la exigente Frau Langenheim.

–Perfecto. Le comunicare el dia y la hora exactos en cuanto reciba la invitacion.

Le estreche la mano, recorri el vestibulo taconeando con paso presuroso y solo al llegar a la puerta me gire. Marcus Logan seguia de pie al fondo, mirandome apoyado en su baston. Aun no se habia movido del sitio donde yo le habia dejado y su presencia alejada se habia con vertido en una silueta a contraluz. Su voz, sin embargo, sono rotunda.

–Me alegro de que haya aceptado acompanarme. Y quedese tranquila: no tengo prisa por marcharme de Marruecos.

28

La incertidumbre me asalto en cuanto puse un pie en la calle. Cai en la cuenta de que tal vez me habia precipitado al aceptar la propuesta del periodista sin consultar antes con Rosalinda, quiza ella tuviera otros planes para su impuesto invitado. Las dudas, sin embargo, tardaron poco en disolverse: tan pronto como ella llego a probarse aquella tarde hecha un barullo de impetu y prisas.

–Tengo solo media hora -dijo mientras se desabotonaba la camisa de seda con dedos agiles-. Juan Luis me espera, aun hay mil detalles que preparar para la visita de Serrano Suner.

Habia pensado plantearle la cuestion con tacto y palabras bien medidas, pero decidi aprovechar el momento y abordar el asunto de inmediato.

–Marcus Logan me ha pedido que le acompane a la recepcion.

Hable sin mirarla, simulando estar concentrada en desmontar su t raje del maniqui.

–But that's wonderful, darling!

No entendi las palabras, pero por su tono deduje que la noticia le habia sorprendido gratamente.

–?Te parece bien que vaya con el? – inquiri aun insegura.

–?Por supuesto! Sera estupendo tenerte cerca, sweetie. Juan Luis tendra que mantener un rol muy institucional, asi que espero poder pasar algun ratito con vosotros. ?Que vas a ponerte?

–Aun no lo se; tengo que pensarlo. Creo que me hare algo con esa tela -dije senalando un rollo de seda cruda apoyado contra la pared.

–My God, vas a estar espectacular.

–Solo si sobrevivo -murmure con la boca llena de alfileres.

Вы читаете El tiempo entre costuras
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату