equipararlo con el Generalisimo. Se dice tambien que gran parte del merito de su poder actual viene de la influencia de la poderosa dona Carmen, que ya estaba hasta el pelucon de que el tarambana de su otro cunado, Nicolas Franco, influyera en gran manera sobre su marido. Asi que, nada mas llegar Serrano, se lo dejo bien clarito: «A partir de ahora, Paco, mas Ramon y menos Nicolas».
La imitacion de la voz de la mujer de Franco nos hizo reir a ambos otra vez.
–Serrano es un tipo muy inteligente, segun cuentan -prosiguio Felix-. Muy sagaz; mucho mas preparado que Franco en lo politico, en lo intelectual y en lo humano. Es ademas tremendamente ambicioso y un trabajador infatigable; dicen que se pasa el dia pimpan, pimpan, pimpan, intentando construir una base juridica sobre la que legitimar al bando nacional y el poder supremo de su pariente. O sea, que esta trabajando para dotar de un orden institucional civil a una estructura puramente militar, ?entiendes?
–Por si ganan la guerra -anticipe.
–Por si la ganan, que vaya usted a saber.
–Y ?gusta Serrano a la gente? ?Le tienen afecto?
–Regulin regulan. A los arrastrasables, a los militares de alta graduacion, quiero decir, no les agrada en absoluto. Lo consideran un intruso incomodo; hablan idiomas distintos, no se entienden. Ellos serian felices con un Estado puramente cuartelero, pero Serrano, que es mas listo que todos ellos, les intenta hacer ver que eso seria un disparate, que de esa manera jamas lograrian obtener legitimidad ni reconocimiento internacional. Y Franco, aunque no tiene ni pajolera idea de politica, confia en el en ese sentido. Asi que, aun a disgusto, los demas se lo tienen que tragar. Tampoco acaba de convencer a los falangistas de siempre. Al parecer el era intimo amigo de Jose Antonio Primo de Rivera porque habian estudiado juntos en la universidad, pero no llego nunca a militar en Falange antes de la guerra. Ahora ya si: ha entrado por el aro y es mas papista que el Papa, pero los falangistas de antes, los camisas viejas, lo ven como un arribista, un oportunista recien adherido a su credo.
–Entonces, ?quien le apoya? ?Solo Franco?
–Y su santa esposa, que no es moco de pavo. Aunque ya veremos lo que dura el carino.
Tambien hizo Felix de salvavidas en los preparativos para el evento. Desde que le comunique la noticia y fingio morderse con gesto teatral los cinco dedos de la mano para mostrarme su envidia, no habia habido noche en la que no cruzara a mi casa para aportarme algun dato interesante sobre la fiesta; retazos y miguitas que habia obtenido aqui o alla en su constante afan exploratorio. No pasabamos aquellos ratos en el salon como habiamos hecho hasta entonces: tenia tanto quehacer acumulado que nuestros encuentros nocturnos se trasladaron temporalmente al taller. A el, sin embargo, esa pequena mudanza no parecio importarle: le encantaban los hilos, las telas y los entresijos tras las costuras, y siempre tenia alguna idea que aportar para el modelo con el que estuviera trabajando. Alguna vez acertaba; otras muchas, sin embargo, tan solo sugeria los mas puros disparates.
–?Esta maravilla de terciopelo dices que es para el modelete de la mujer del presidente de la Audiencia? Hazle un agujero en el culo, a ver si asi alguien se fija en ella. Que desperdicio de tela, mira que es fea la pajarraca -decia mientras pasaba los dedos por los trozos de tejido montados sobre un maniqui.
–No toques -adverti con contundencia concentrada en mis pespuntes sin ni siquiera mirarle.
–Perdona, nena; es que el genero tiene un lustre…
–Por eso, precisamente: ten cuidado, no vayas a dejar los dedos marcados. Venga, vamos a lo nuestro, Felix. Cuentame, ?de que te has enterado hoy?
La visita de Serrano Suner era en aquellos dias la comidilla de Tetuan. En las tiendas, los estancos y las peluquerias, en la consulta de cualquier medico, en los cafes y los corrillos de las aceras, en los puestos del mercado y a la salida de misa, no se hablaba de otra cosa. Yo, sin embargo, andaba tan ocupada que apenas podia permitirme poner un pie en la calle. Pero para eso tenia a mi buen vecino.
–No se lo va a perder nadie, alli va a estar juntito lo mejor de cada casa para hacer el
Rosalinda, no obstante, me habia advertido que la sofisticacion y el glamour del evento serian bastante escuetos: Beigbeder tenia la intencion de honrar al invitado con todos los honores, pero no olvidaba que estabamos en tiempo de guerra. No habria por eso despliegues ostentosos, ni baile, ni mas musica que la de la banda jalifiana. Aun asi, a pesar de la comedida austeridad, aquella iba a ser la mas brillante recepcion de todas las que la Alta Comisaria habia organizado en mucho tiempo, y la capital del Protectorado, por eso, se movia agitada preparandose para ella.
Me instruyo Felix tambien en algunas cuestiones protocolarias. Nunca supe donde las habia aprendido el, pues su bagaje social era nulo y su circulo de amistades casi tan escaso como el mio. Los puntales de su vida se sostenian sobre el trabajo rutinario en el Negociado de Abastos, su madre y sus miserias, las esporadicas excursiones nocturnas a garitos de mala fama y los recuerdos de algun ocasional viaje a Tanger antes de que empezara la guerra, eso era todo. Ni siquiera habia puesto un pie en Espana en toda su vida. Pero adoraba el cine y conocia todas las peliculas americanas fotograma a fotograma, y era un lector voraz de revistas extranjeras, un observador sin atisbo de verguenza y el curioso mas incorregible. Y listo como un zorro, asi que, recurriendo a una fuente u otra, no le costo el menor trabajo hacerse con las herramientas necesarias para adiestrarme y convertirme en una elegante invitada sin sombra alguna de falta de pedigri.
Algunos de sus consejos fueron innecesarios por obvios. En mis tiempos junto al indeseable de Ramiro, habia conocido y observado a gentes de los rangos y procedencias mas diversas. Asistimos juntos a mil fiestas y recorrimos decenas de locales y buenos restaurantes tanto en Madrid como en Tanger; gracias a ello tenia asimiladas un monton de pequenas rutinas para desenvolverme con desparpajo en reuniones sociales. Felix, no obstante, decidio comenzar mi instruccion por el andamiaje mas elemental.
–No hables con la boca llena, no hagas ruido al comer y no te limpies con la manga, ni te metas el tenedor hasta la campanilla, ni te bebas el vino de un trago, ni alces la copa chisteando al camarero para que te la vuelva a llenar. Usa el «por favor» y el «muchas gracias» cuando convenga, pero tan solo musitado, sin grandes efusiones. Y ya sabes, di simplemente «encantada» por aqui y «encantada» por alla si te presentan a alguien, nada de «el gusto es mio» ni ordinarieces de ese estilo. Si te hablan de algo que no conoces o no entiendes,
