cuando me marchaba.
– Maestro de obras. ?Que hace, exactamente?
– Es como el jefe de obra, solo que esta empleado por el cliente como una especie de inspector.
– ?Como un policia, quiere decir?
– Mas o menos, si.
– ?Hablo con Sam antes de marcharse?
Helen se encogio de hombros.
– Tendra que preguntarselo a el. Pero, francamente, no es probable. No hay ninguna razon para que viniese aqui a informar a Sam de que se marchaba. Como ya he dicho, el ordenador es quien se encarga de saber quien se queda en el edificio. Sam solo tenia que decirle al ordenador que hiciera una comprobacion y lo habria sabido en un momento.
Dukes se sento al escritorio.
– Se lo mostrare, si quiere.
Guardandose en el bolsillo unas llaves de coche y una cartera, Curtis dejo el chaqueton sobre la mesa y se coloco a espaldas de Dukes, que pulso un icono con el raton y empezo a seleccionar opciones del menu.
SISTEMAS DE SEGURIDAD Si
?CAMARAS Y SENSORES? Si
?INCLUIR OFICINA DE SEGURIDAD? NO
?MOSTRAR RESTO OCUPANTES? Si
Inmediatamente aparecio en pantalla una imagen de la escena que se desarrollaba en los ascensores del sotano, con todos los policias y el personal forense arremolinados en torno al cadaver de Sam Gleig.
– ?Ay, Dios! -exclamo Helen-. ?Es el?
Dukes volvio a usar el raton.
IDENTIFICAR A TODOS LOS OCUPANTES SI
A La imagen de alta definicion se anadio entonces una ventana cuadrada con una serie de nombres.
SOTANO/ASCENSORES:
SAM GLEIG, GUARDA JURADO, YU CORP
AGENTE COONEY, POL. L.A.
AGENTE HERNANDEZ, POL. L.A.
INSPECTOR DE PRIMERA WALLACE, POL. L.A.
CHARLES SEIDLER, LABORATORIO FORENSE L.A.
PHIL BANHAM, POL. L.A.
DANIEL ROSENCRANTZ, LABORATORIO FORENSE L.A.
ANN MOSLEY, POL. L.A.
AGENTE PETE DUNCAN, POL. L.A.
AGENTE MAGGIE FLYNN, POL. L.A.
SOTANO/SERVICIO SENORAS:
JANINE JACOBSEN, LABORATORIO FORENSE L.A.
SOTANO/SERVICIO CABALLEROS:
INSPECTOR JOHN GRAHAM, POL. L.A.
INSPECTOR NATHAN COLEMAN, POL. L.A.
– El Gran Hermano -murmuro Curtis.
Lanzo una mirada furtiva a Helen Hussey: primero a su esplendida cabellera pelirroja y luego al escote de su blusa malva. Tenia los pechos grandes, cubiertos de pecas diminutas.
– Impresionante, ?eh? -comento ella, sonriendo al notar su mirada: si Curtis hubiese sido algo mas joven lo habria encontrado bastante atractivo.
– Mucho -admitio Curtis, volviendo los ojos a la pantalla.
– ?Eh, el de los servicios es mi companero! ?Tambien puede verlo el ordenador ahi dentro?
– No exactamente -le explico Dukes-. Para comprobar quien esta dentro, utiliza sensores termicos, detectores acusticos, sensores pasivos infrarrojos y microfonos. Huellas vocales. Como en los ascensores.
– No puede haber mucha intimidad -observo Curtis-. ?Que hace el ordenador si uno se pasa mucho tiempo ahi? ?Da la alarma?
Dukes sonrio.
– No, el ordenador respeta la intimidad personal. No difunde el ruido por el edificio para que se ria todo el mundo. Los controles de los lavabos son para la seguridad de todos.
– Supongo que habra que agradecerles que no los hayan suprimido -refunfuno Curtis, no muy convencido-. Seguro que eso molesta a los arquitectos. Quiero decir que son las tuberias lo que mantiene a un edificio pegado al suelo, ?no? Les recuerda que quienes utilizan los edificios son los seres humanos.
Helen y Dukes intercambiaron una sonrisa.
– Ya veo que todavia no ha utilizado nuestros lavabos, inspector -observo Dukes con una risita.
– Tiene razon -intervino Helen-. Todo es automatico. Y me refiero a todo. Digamos simplemente que en esta oficina no se usa papel.
– ?Quiere decir que…?
– Exactamente. Al tirar de la cadena, con el codo, se acciona una ducha de agua caliente seguida de un chorro de aire calido.
– ?Ah, cono, entonces no es raro que Nat se pase tanto tiempo ahi dentro!
Curtis se rio al imaginarse a su colega tratando de arreglarselas con una ducha de agua caliente.
– Y eso no es ni la mitad de lo que pasa ahi -dijo Helen-. Esas instalaciones sanitarias nos parecen muy avanzadas, pero ya son muy corrientes en el Japon.
– Si, bueno, eso no me sorprende.
Dukes pulso el raton para finalizar la consulta.
Curtis volvio a sentarse en el borde de la mesa, pasando la mano pensativamente por un angulo del terminal.
– ?Por que son siempre blancos? -quiso saber-. Los ordenadores.
– ?Blancos? -dijo Helen-. Tambien los hay grises, me parece.
– Si, pero casi todos son blancos. Le dire por que. Es para que la gente se sienta mas a gusto con ellos. El blanco es un color que se asocia a la virginidad y la inocencia. Los ninos y las novias van de blanco. Es el color de la santidad. El Papa lleva una sotana blanca, ?no? Si la caja de los ordenadores fuese negra, no habrian tenido la importancia que tienen. ?Se le ha ocurrido eso alguna vez?
– No, nunca lo habia pensado -reconocio Helen Hussey. Hizo una pausa, como meditando en lo que acababa de oir, y anadio-: Es una teoria, desde luego. Ha dicho «la gente». ?Usted no?
– ?Yo? El blanco lo asocio a la heroina y la cocaina. A huesos descoloridos en el desierto. A la nada. A la muerte.
– ?Siempre es tan alegre?
– Es el trabajo. -Le sonrio y seguidamente pregunto-: Anoche, ?de que hablaron Gleig y usted?
– No hablamos mucho. De la muerte de Hideki Yojo…
Helen empezo a asentir, como adivinando los pensamientos de Curtis.
– ?Lo ve? -sonrio el policia-. No hay modo de librarse.
– Supongo que tiene razon. En cualquier caso, le explique lo que habia dicho la oficina del forense. Que Hideki murio de un ataque epileptico. Sam dijo que eso era lo que habia pensado.
