garganta como una adolescente bulimica. Pero, por lo que fuese, no se atrevio.

Al cabo de unos minutos, cuando la sensacion que tenia en el estomago parecio bajarle al intestino, Ellery penso que, en cambio, tendria que cagar. De modo que, tambaleante, se irguio, se desabrocho el cinturon, se bajo los pantalones y los calzoncillos y se sento.

?Por que tenia que ser Kay?, se pregunto. ?Por que? Nunca habia hecho dano a nadie. No podia tener mas de veinticinco anos. Que lastima. ?Y como habia podido ahogarse? Aunque Abraham hubiese querido matarla, ?como lo habia hecho? No habia trampolin ni maquina para hacer olas. ?Como podia haber sido?

El ingeniero Ellery queria comprender. Decidio que en cuanto saliera del retrete llamaria a Ray Richardson por el walkie-talkie para que le diera detalles sobre la forma en que habia muerto Kay. Sin duda, al encontrarla flotando en el agua, Richardson habia pensado lo mas evidente, como habria hecho la mayoria de la gente. Pero podia haber sucedido de otra manera. Quiza se habia electrocutado. O asfixiado con gas. Con la bomba de dosificacion automatica, Abraham podia haber fabricado una especie de gas mortal. O a lo mejor se habia limitado a suministrarle ozono.

Tras una breve contraccion espasmodica, Ellery vacio los intestinos y, casi inmediatamente, empezo a sentirse mejor. Acciono la cisterna con el codo, puso en marcha el dispositivo de limpieza personal, salio del cubiculo y fue a lavarse las manos en el largo escalon de marmol que alguien habia considerado un lavabo de moda. Ellery hubiera querido llenar un lavabo para sumergir la cara en el, pero su forma se lo impedia. No era la clase de lavabo que invitara a remolonear.

Se miro en el espejo y vio que su rostro estaba recobrando algo de color.

– Un lavabo debe parecer un lavabo, no un punetero ordenador personal -mascullo.

Abrio el grifo, se echo agua fria en la cara y bebio un poco.

De pronto se le ocurrio que se estaba comportando casi del mismo modo que Kay Killen poco antes de encontrar la muerte. Volvio a sentir nauseas al comprender que estaba tan en peligro como ella lo habia estado.

Abraham controlaba los servicios, igual que la piscina.

Ellery no quiso tocar el grifo para cerrarlo ni secarse las manos en el aparato de aire caliente, por miedo a electrocutarse. Corrio a la puerta y, al ver que se abria con toda facilidad, solto una carcajada.

Tony Levine casi se dio de bruces con el.

– Pero ?que cono te pasa, hombre? -rezongo Levine-. ?Joder, que susto me has dado!

– Es que me ha entrado miedo, Tony -dijo Ellery, sonriendo avergonzado-. Estaba pensando en Kay. No creo que se haya ahogado. En realidad, estoy completamente seguro. Richardson lo creyo porque se la encontro flotando, nada mas.

– ?Y entonces que le paso, teniente Colombo?

– Se me acaba de ocurrir ahora mismo. Abraham administra los productos quimicos que se mezclan con el agua de la piscina. Creo que la asfixio con gas.

Levine fruncio la nariz con expresion de asco.

– Desde luego, se habria asfixiado si hubiera entrado aqui. Solto una sonora carcajada-. ?Vaya, que pestazo, peor que en el resto del edificio! ?Que has almorzado, Willis, comida para perros?

Levine aparto de un empujon a Ellery y entro.

– Cabron de mierda -mascullo Ellery. Se quedo un momento mirando la puerta y luego volvio en silencio a la sala de juntas.

El seco chasquido que hizo la puerta al cerrarse tras Levine sofoco el ruido, mas discreto, de la esclusa neumatica, lo que indicaba que el ordenador se disponia a cambiar el fetido aire de los servicios.

– Cuanto mas complejo es un sistema -explicaba Mitch-, menos previsible es y mas probabilidades hay de que empiece a actuar segun sus propias prioridades. Mirad, por muy inteligentes que os considereis, por mucho que creais saber de un sistema algoritmico, siempre tendreis resultados que no hayais previsto. Desde el punto de vista de un ordenador, el caos no es mas que una forma diferente de orden. Preguntais por que ocurre todo esto. Pero lo mismo podriais preguntar por que no deberia suceder.

– Pero ?como puede estar viva una maquina? -dijo Curtis con cara de asombro-. Venga, pongamos los pies sobre la tierra. Fuera de los tebeos, nadie cree que sean posibles esas cosas.

– Todo depende de lo que se entienda por vida -arguyo Mitch-. La mayoria de los cientificos concuerdan en que no existe una definicion universalmente aceptada. Aunque se afirmase que la capacidad de reproducirse es una condicion fundamental del ser viviente, esa definicion no podria excluir los ordenadores.

– Mitch tiene razon -convino Beech-. Incluso un virus informatico cumple todas las condiciones del ser vivo. Es un hecho al que quiza no nos guste enfrentarnos, pero poseer un cuerpo no es una condicion necesaria de la vida. La vida no es una cuestion de materia, sino de organizacion, un proceso dinamico de la fisica, y puede ensenarse a algunas maquinas a que reproduzcan esos procesos dinamicos. De hecho, puede decirse que algunas maquinas practicamente tienen vida.

– Yo prefiero considerar que parecen vivas a que tienen vida -declaro Jenny Bao-. Para mi la vida sigue siendo sagrada.

– Para ti todo es sagrado, carino -murmuro Birnbaum.

– El Yu-5, o Abraham, esta proyectado para ser autonomo -prosiguio Beech-. Esta concebido para aprender y adaptarse. Para pensar por si mismo. ?De que os sorprendeis? ?Por que es tan dificil creer que Abraham tiene capacidad de pensar? ?Que sea menos capaz de pensar que Dios, por ejemplo? En realidad, tendria que ser mucho mas facil de aceptar. O sea, ?como podemos decir que Dios conoce, que Dios oye, que Dios ve, que Dios siente, que Dios piensa, y que Abraham no? Si estamos dispuestos a pasar por alto lo intrinsecamente absurdo que es creer en un Dios sensible, ?por que nos resulta dificil hacer lo mismo con un ordenador? La raiz del problema esta en el lenguaje. Como es imposible que las maquinas se adapten mas al comportamiento humano, esta claro que los humanos tendran que adaptarse mas al comportamiento de las maquinas. Y el lenguaje es el ambito donde debera realizarse esa armonizacion. Los ordenadores y las personas tendran que empezar a hablar el mismo lenguaje.

– Hable por usted -objeto Curtis.

Beech sonrio.

– Mire, hace mucho que se viene escribiendo de estas cosas. La historia de Pigmalion. El Golem de la leyenda judia. Frankenstein. El ordenador del 2001 de Arthur C. Clarke. Y esa fantasia a lo mejor se ha hecho ya realidad: un ser artificial, una maquina se ha hecho cargo de su propio destino. Aqui mismo, en Los Angeles.

– Los Angeles ya esta lleno de seres artificiales -intervino Arnon-, Ray Richardson, por ejemplo.

– ?Fenomeno! -dijo Curtis-. Hemos hecho historia. Esperemos seguir con vida para que podamos contarselo a nuestros nietos.

– Oiga, todo esto es muy grave, lo se. Ha habido asesinatos y lo lamento profundamente. Pero al mismo tiempo soy un cientifico, y no puedo menos de sentirme, como decir…, privilegiado.

– ?Privilegiado? -repitio Curtis con desden.

– No es la palabra justa. Pero, para un cientifico, lo ocurrido tiene un enorme interes. Lo ideal seria tener tiempo para estudiar adecuadamente este fenomeno. Investigar como ha podido suceder. Asi podriamos reconstruir las circunstancias para poderlas reproducir en otra parte, en condiciones controladas. Es decir, que seria una pena cargarselo. Y hasta inmoral. Porque, en el fondo, Jenny tiene razon. La vida es sagrada. Y quien crea vida se convierte en una especie de dios, lo que conlleva ciertas obligaciones vis a vis de lo creado.

Curtis dio un paso atras, moviendo la cabeza con aire confuso.

– Espere un momento. Solo un momento. Eso que acaba de decir. Ha dicho que seria una pena cargarselo. ?Se refiere a que podria poner termino a todo esto? ?Que puede destruir el ordenador?

Beech se encogio de hombros, con indiferencia.

– Cuando construimos el Yu-5 consideramos, naturalmente, la posibilidad de que pudiera acabar compitiendo con sus creadores. Al fin y al cabo, una maquina no reconoce los valores sociales normales. Por eso incluimos un tutorial en la arquitectura basica de Abraham. Un modelo electronico llamado GABRIEL. Para hacer frente a una hipotetica desconexion.

– ?Una hipotetica desconexion?

Curtis agarro a Beech de la corbata y lo lanzo violentamente contra la pared.

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