nueva supercepa posteriormente conocida con el nombre de TORNADO. Esa mutacion habia tenido efectos desastrosos, pues no solo destruia los datos introducidos con el producto pirateado de Microsoft, sino tambien los escritos con el programa legal. En la segunda conferencia sobre vida artificial de 1990, celebrada en Los Alamos, Beech oyo a un delegado que estimaba en varios miles de millones de dolares los danos causados por TORNADO.

Beech nunca habia dicho a nadie que era el autor del TOR. Era su secreto mas inconfesable. Diez anos despues, cuando en el mercado seguia habiendo numerosos programas especificos contra aquel virus, mutaciones de quinta y sexta generacion de TORNADO aun sobrevivian en los ordenadores personales del mundo entero. Tambien habia escrito varios programas antivirus, uno de ellos para TORNADO, y creia saber bastante sobre el desmantelamiento de SAR nocivos.

GABRIEL era el mas perfeccionado programa de desmantelamiento -desde lo de TOR odiaba el termino «virus informatico»- que Beech habia escrito nunca. Para ello se habia basado en principios de epidemiologia y virologia biologica. Como programa de vida artificial, Beech lo consideraba un verdadero hijo de puta. No solo estaba concebido para actuar con plena independencia, sino que se ensanaba con su anfitrion contagiado. De no ser por las circunstancias en que se veia obligado a activar a GABRIEL, Bob Beech se habria sentido orgulloso de su programa de desmantelamiento. La unica pega era que no funcionaba.

Tal como habia dicho a Frank Curtis, GABRIEL era lento, pero al cabo de unos minutos Beech comprendio que ya debia de haber visto senales de que su programa estaba teniendo el efecto deseado en la arquitectura de Abraham. Sin embargo, nada indicaba que este hubiese sufrido el menor fallo, ni hiperpaginacion ni dispersion de datos en archivos o lineas. Beech se habia situado estrategicamente en la arquitectura del sistema, en una posicion desde la cual, como el epidemiologo que estudia el progreso de un virus con un microscopio electronico, podria observar a Abraham en las primeras fases de la infeccion: el reloj. GABRIEL habia sido concebido para atacar en primer lugar el sentido del tiempo de Abraham. A medida que los minutos se desgranaban en el reloj, cada vez estaba mas claro que el PDD era inoperante. Ya eran las once y cuarto y Abraham seguia comportandose como el programa impecable que Beech habia contribuido a crear, sin fallos ni errores. Era evidente que, al menos en lo que se referia a Abraham, GABRIEL no servia para nada.

Por si habia cometido algun error, repitio un par de veces las instrucciones que ejecutaba el PDD, pero sin mayor resultado.

Cuando David Arnon le pregunto como iban las cosas, no le contesto. Y apenas noto la conmocion que siguio al electrocutamiento de Willis Ellery. Se quedo pasmado frente al terminal, inmovil, esperando que pasara algo y reconociendo en el fondo que no ocurriria nada. Sus comentarios sobre las responsabilidades de un dios le parecian ahora desprovistos de sentido. Era como si Dios, tras haber decidido la destruccion de Sodoma y Gomorra, se encontrara con que el fuego y el azufre de sus amenazas rebotaban inocuamente contra los muros de la ciudad.

Al volverse en la silla se encontro con Frank Curtis, que estaba de pie a su espalda. Tenia una expresion tan espantosa, que de pronto sintio mas miedo del policia que de las consecuencias de lo que no habia ocurrido en el corazon de silicio de la maquina.

– No se por que -dijo, sacudiendo la cabeza-, pero GABRIEL…, el programa de desmantelamiento, no funciona. He intentado repetidas veces ejecutar el PDD, pero no hay senales de que Abraham este infectado. Ni rastro. Es muy raro. Sencillamente no entiendo como lo puede resistir. Es decir, que el PDD esta creado especificamente para Abraham, esta escrito en su arquitectura basica. Es como quien nace con una enfermedad congenita o cierta predisposicion genetica al cancer: para desencadenar el proceso bastaria seguir una dieta equivocada. Lo unico que se me ocurre es que Abraham se las ha arreglado, no se como, para volverse inmune. Pero, francamente, no tengo idea.

La expresion de Curtis, ya furiosa, se volvio homicida.

– De manera que no puede desconectarlo -mascullo-. ?Es eso lo que me esta diciendo?

Beech alzo los hombros con aire de disculpa.

– ?Capullo de los cojones! -dijo Curtis, y desenfundo la pistola.

– ?Valgame Dios! -grito Beech, que se levanto de un salto de la silla y retrocedio-. ?No puede hacer eso! ?Por favor! No hay nadie que escriba mejores codigos que yo. Tiene que creerme, esto escapa completamente a mi control. No puedo hacer nada.

Curtis miro la pistola que empunaba, como sorprendido de la reaccion que habia desencadenado. Sonrio.

– Me gustaria. Como me gustaria. Si mi companero se ahoga, quiza lo haga.

Se volvio bruscamente y salio de la estancia.

Beech se dejo caer en la silla y se llevo una mano al pecho.

– Esta completamente loco, el hijo de puta -comento, meneando la cabeza-. Crei que iba a dispararme. Estaba convencido, en serio.

– Yo tambien -dijo David Arnon- No se por que cono no lo ha hecho.

De pie en la tapa del retrete, con la cabeza a unos centimetros del techo, Nathan Coleman notaba el frio chapoteo del agua en el cuello de la camisa.

Solo hacia dos semanas que habia ido con Frank Curtis a Elysian Park, donde habia aparecido el cadaver desnudo de una joven negra flotando en el embalse sobre el que pasaba la Pasadena Freeway, a unos centenares de metros del Dodger Stadium.

Le parecio increible pero, en el preciso momento en que el agua le llegaba a la barbilla, recordo el informe forense grabado durante la autopsia de la chica.

Entonces no habia prestado atencion, dejando que Frank hiciese las preguntas. Pero ahora descubrio que recordaba el informe de la doctora Bragg con un inquietante lujo de detalles. Como si hubiese preparado el tema para un examen. ?Pues que bien! ?Vaya momento para refrescar la memoria! Que chorrada mas grande.

Para un suicida, ahogarse no era una mala forma de morir. Al menos no se oponia resistencia. En cambio, para el que estaba a punto de ahogarse por accidente, lo normal era tratar de contener la respiracion hasta que el agotamiento o un exceso de carbono impedian continuar. La chica del embalse habia intentado resistir. Cosa nada extrana, dado que una banda de drogo-tas de South Central la habia retenido bajo la superficie del agua. Segun la doctora Bragg, se habia debatido violentamente. Habia tardado de tres a cinco minutos en morir.

Coleman no estaba seguro de aguantar algo asi durante tanto tiempo.

Cuando finalmente se dejaba de contener la respiracion y el agua entraba en las vias respiratorias, podia desencadenarse un reflejo de vomito, despues de lo cual uno aspiraba el contenido del estomago. Ademas de agua. El agua tragada podia llegar al equivalente del cincuenta por ciento del volumen sanguineo. ?Por Dios Santo! Y, por si fuera poco, el hecho de ahogarse no era solo una cuestion de asfixia. El equilibrio de los fluidos y la quimica de la sangre se descomponian: la circulacion se diluia, reduciendo la concentracion electrolitica. Los globulos rojos podian hincharse y reventar, liberando grandes cantidades de potasio que perturbaban el corazon. La muerte podia acelerarse por la inhibicion del nervio vago en la zona faringea o en la glotis. Pero muchas veces la muerte sobrevenia por obstruccion pulmonar producida por agua sucia.

?Que forma tan jodida de palmarla!

Coleman apoyo la punta del pie en la cerradura de la puerta y alzo la boca unos centimetros por encima del agua. Tocaba el techo con la cabeza. No iba a salir de esta. Como en las peliculas. Como uno de aquellos pobrecillos atrapados en la camara de torpedos. Lo unico que faltaba eran las cargas de profundidad.

Saco la pistola fuera del agua y apreto el canon contra la sien. Esperaria hasta el ultimo momento. Hasta que el agua le tapara la nariz. Entonces apretaria el gatillo.

A mitad del pasillo Curtis se encontro con Jenny, que venia hacia el.

– Crei haberle dicho que no se detuviera -le dijo en tono seco.

– Pero Will ha recobrado la respiracion -repuso ella-. Creo que va a ponerse bien. Y con que derecho me…

Le fallo la voz al ver la Sig de nueve milimetros en la enorme mano del policia y la amenazadora expresion de su rostro.

– ?Que ocurre? -pregunto inquieta-. ?Que pasa ahora?

– La estrategia de desconexion. Eso es lo que pasa. Su amigo Beech esta hecho un lio. Igual que si pretendiera desconectar la presa Hoover.

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