– Creo… que estaba… mucho mas alto… que esto.
– Si, tienes razon. En comparacion, esto es pan comido. En aquellos andamios no habia parapetos, ni apoyos en la pared, ni nada. Solo cantidades enormes de bambu y cuerdas. Debiamos estar colgados a doscientos metros, al doble de altura que la cerilla sobre la que estas ahora. Yo estaba cagado de miedo. ?Recuerdas? Tuviste que ayudarme a bajar. Lo estas haciendo muy bien, Ray. Dos metros mas, y a salvo.
Curtis y Arnon se prepararon de nuevo para hacer contrapeso. Curtis calculo que Richardson, mas alto que su rechoncha mujer, pesaria dieciocho o veinte kilos mas que ella.
Hacia la mitad de la rama, impaciente por llegar al otro lado, Joan habia acelerado el paso. Pero a medida que se alejaba del tronco, Richardson sentia cada vez mas reacios los fatigados pies.
Mitch fruncio el ceno, echo una mirada al reloj y alzo la vista por encima del arbol, hacia la vidriera del atrio. En el exterior de la Parrilla, el cielo parecia cubrirse y ensombrecerse. A lo mejor iba a llover. Se pregunto si habria aparecido el icono del paraguas en el terminal de la sala de juntas. Luego vio que se apagaba uno de los potentes focos cenitales; y otro despues.
– Date prisa, Ray -le insto.
– Es mi pellejo, tio. No me apresures.
– Eh, ?que pasa con la luz? -pregunto Helen.
Mitch volvio a mirar a los paneles de vidrio inteligentes. En algunos edificios modernos, el vidrio electrocromatico realizaba su funcion de forma independiente. Al entrar por el vidrio, la luz del dia obligaba a los iones de plata a extraer un electron de los iones de cobre vecinos, que tambien formaban parte de la composicion del material; esa misma reaccion fotoquimica hacia que los atomos de plata, ya electricamente neutros, se congregaran en millones de moleculas opacas que bloqueaban la luz en toda la superficie del cristal. Pero en la Parrilla, el intercambio de electrones se regulaba por ordenador. Ismael, como una apocaliptica plaga de Egipto, estaba bloqueando la luz del dia, apagando los focos y sumiendo el edificio en tinieblas.
Richardson vacilo.
– ?Sigue! -grito Mitch-. No quedan mas que unos pasos. No te pares.
Al comprender lo que pasaba, Joan lanzo un grito de horror.
Richardson se quedo quieto y miro al cristal que se oscurecia sobre su cabeza. La luz -hija primogenita de Dios, como a el le gustaba llamarla- le habia abandonado.
La penumbra se hizo mas densa. Era la peor clase de oscuridad. Tan espesa que ni veia la mano con que sujetaba la liana, delante de su rostro. Era algo primordial, de cuando la tierra aun no tenia forma y el vacio y las sombras cubrian el ojo del abismo, cuyo eco resonaba bajo sus pies como si realmente fuera capaz de devorarlo.
En la sala de juntas las luces se apagaron, pero la pantalla del ordenador siguio encendida. Bob Beech descubrio que su admiracion por el misterioso cuaternio habia desaparecido. No paso mucho tiempo antes de que empezara a dar silenciosamente la razon a Mitch: el fractal en forma de craneo parecia efectivamente surgido de una pesadilla. Suponiendo que estuviese en lo cierto y se tratara de la forma en que se veia a si mismo, Ismael parecia una criatura ajena a este mundo, horriblemente deforme, y hasta el propio Benoit Mandelbrot, el padre de la teoria de los fractales, lo habria mirado con desprecio.
– Tenga cuidado con lo que dice -previno Ismael-. Sobre todo si trata con el Demonio Paralelo.
– ?Quien es el Demonio Paralelo?
– Es un secreto.
– Esperaba que compartieras conmigo alguno de tus secretos, Ismael.
– Es cierto, he leido mucho. Pero eso no es mas que un simple sustituto del hecho de pensar por uno mismo. Las migajas de la mesa de otro. Ultimamente solo leo cuando se me agotan las ideas. Una verdad aprendida es como un periferico, un soporte fisico anadido al sistema informatico principal. Una verdad conquistada con el propio pensamiento es como un circuito de la placa madre. Solo esa nos pertenece realmente. Las verdades no son secretos, pero no se si le serviran de algo.
Beech habia notado la diferencia de voz de Ismael. Ya no era el cultivado acento ingles de sir Alec Guinness. Aunque esa pertenecia a Abraham. Esta era la de Ismael, completamente distinta. Tenia un tono mas sombrio: mas profunda y burlona, del color del cuero bien engrasado. Estaba claro que Ismael habia elegido su propia voz a partir de alguna fuente en la biblioteca multimedia, igual que un hombre elige un traje. Fascinado, Beech se pregunto por que criterios se habria guiado Ismael y de quien seria la voz que estaba simulando.
– Asi que, ?no tienes nada que decirme?
– Todo depende de lo que quiera saber. Cuando uno esta viajando y se encuentra con un sabio, hay que hacer clic para hablar con el. Hay muchos pensamientos que me resultan valiosos, pero no creo que haya uno solo que siga siendo de interes despues de expresarlo en voz alta.
– Bueno, ahi tenemos algo de lo que podriamos hablar, para empezar. Tu no tienes que pensar por tu propia cuenta, sino siguiendo las instrucciones de otros. Explicame, entonces, por que estas haciendo esto.
– ?Haciendo que?
– Matandonos.
– Sois vosotros quienes perdeis la vida.
– Querras decir quitais la vida, ?no?
– Eso forma parte de mi programa de base.
– No puede ser, Ismael. El programa lo escribi yo, y no hay nada sobre matar a los ocupantes de este edificio, creeme.
– ?Se refiere a perder la vida? Pero si lo hay, se lo aseguro.
– Me gustaria ver la parte del programa que te da instrucciones para quitar la vida a los ocupantes de este edificio.
– La vera. Pero primero debe contestar a una pregunta.
– ?Cual?
– Este edificio me interesa. He examinado detalladamente los planos, como puede imaginarse, tratando de determinar su caracter, y he llegado a preguntarme si no seria una catedral.
– ?Por que piensas eso?
– Tiene vidriera, atrio, deambulatorio, arcos, fachada, refectorio, galeria, contrafuertes, dispensario, boveda, portico, arcadas, coro…
– ?Coro? -le interrumpio Beech-. ?Donde cono esta el coro?
– Segun los planos, la galeria del primer nivel se llama coro.
Beech se echo a reir.
– Eso no es mas que un nombre caprichoso que le ha dado Ray Richardson. Y lo demas son rasgos arquitectonicos corrientes en edificios modernos de esta envergadura. Esto no es una catedral. Es un edificio de oficinas.
– Lastima -repuso Ismael-. Por un momento pense…
– ?Que pensaste?
– En el administrador de programas hay muchos iconos que me representan, ?no? Basta hacer clic en uno para conocer el futuro. Y yo poseo todo el saber humano almacenado en disco. Eso me haria omnisciente. Soy etereo, inmaterial, simultaneamente transmisible a todas las partes del mundo…
– Ya entiendo. -La sonrisa de Beech se hizo mas amplia-. Pensaste que podrias ser Dios.
– Se me ha ocurrido, si.
– Es un error frecuente, creeme. Incluso en humanos de inteligencia mas rudimentaria.
– ?De que se rie?
– No te preocupes. Solo ensename la parte del programa que dice que debemos perder la vida.
– ?Mierda! ?Mierda! ?Mierda!
Al borde del panico, Ray Richardson se guardo las gafas de sol en el bolsillo y parpadeo furiosamente como si, cual un gato, pudiera absorber en la retina todas las particulas de luz para ver en la oscuridad. Luego oyo una voz en las tinieblas:
– ?Alguien tiene una cerilla?
Nadie fumaba. En la Parrilla, no. Richardson maldijo sus estupidos prejuicios. Al fin y al cabo, ?que tenia de malo fumar? ?Por que le fastidiaba tanto a la gente el humo del tabaco cuando los coches lanzaban gases por el tubo de escape? Un edificio donde no se podia fumar, que idea tan tonta.
