acaricia o nos latiga la cara!, ?la tierra solida!, ?el mundo real!, ?el sentido comun! ?Contacto! ?Contacto! ?Quienes somos? ?Donde estamos?

Henry Thoreau

Jack encendio un cigarrillo y lo puso entre los labios azulados y temblorosos del sirdar. Luego inspecciono la radio rota que los dos yetis le habian arrancado a Hurke del anorak.

– Estos individuos te estrechan la mano y te la machacan. Me parece, Hurke, que te has librado de una buena.

El sirdar asintio en silencio; en su rostro habia una expresion de enfado y de perplejidad; tenia la frente arrugada como pidiendo disculpas. A Jack le sorprendio ver que se le saltaban las lagrimas y se pregunto si eran lagrimas de gratitud por haber sobrevivido a la experiencia que acababa de relatarles o si lloraba por los hombres que habian hallado la muerte en el extenso banco de hielo flotante.

Hurke Gurung dio una ruidosa chupada al cigarrillo y dejo que el humo flotara alrededor de su boca abierta como si fuera el humo de un arma de fuego; al cabo de unos instantes esbozo una sonrisa forzada, a pesar de que le seguian castaneteando los dientes.

– Has sufrido un shock muy fuerte -le dijo Jameson-. Deberias volver al CBA.

– Han muerto cinco hombres -dijo Jack-. Quiza deberiamos volver todos.

– De eso nada -intervino Swift senalando la ladera del rinon y la montana prohibida y sagrada que se veia detras-. Mirad el rastro de estas pisadas. Tal vez nunca mas volvamos a encontrar un rastro tan perfecto. Venga, Jack, esta vez sabemos de verdad que son yetis, que no son ninguna invencion nuestra.

– Si, no son ningun Maharishi de las montanas -intervino Jameson-. Jack, Swift tiene razon.

Jack le lanzo una mirada a Mac, que le estaba haciendo una fotografia al sirdar.

– ?Mac? ?Que dices tu?

El escoces se encogio de hombros.

– Tendriamos que hacer lo que teniamos planeado: subimos todo este material al rinon, dos de nosotros instalamos el campamento I y los otros dos siguen el rastro. El pronostico dice que el tiempo se mantendra. Y quedan aun muchas horas de sol. Jack, ella tiene razon. Quiza nunca mas tengamos una ocasion tan buena como esta. Y ademas, caray, hemos venido hasta aqui para eso.

Jack le pregunto al sirdar si se veia con animos de regresar solo al CBA.

– Creo que si.

– ?Y las familias de los sherpas que han muerto? -pregunto Swift-. Alguien tendra que decirselo.

– Yo lo hare -contesto el sirdar.

Jack miro los ojos de Hurke Gurung y se azoro.

– Sera mejor que te asegures de que comprendan bien que se mataron al intentar huir. Que no fueron los yetis -recalco-. Y diles tambien que recibiran la indemnizacion que les corresponde.

– Comprendo, sahib. Y no debe reprocharse nada. No fue culpa de usted, Jack sahib. Como tampoco vez anterior. Es como usted dice. Sherpas no tenian que haber huido. Pero instintivamente se desea hacerlo. Yeti es terrorifico. Y lo que es mas, su olor es abominable, como Boyd sahib nos dice.

Mac husmeo el aire con desconfianza. Flotaba todavia un vago olor a bestia.

– Asi olia en Nuptse -dijo-. ?Y dices que se comian sus propios excrementos? -pregunto Jameson.

El sirdar hizo una mueca.

– Yeti es muy sucio. Come su propia mierda, si. Como banquete muy raagako maasu.

– Esto sin duda explica por que nadie ha hallado jamas excrementos de yeti -observo Swift.

– La mayoria de los grandes simios son coprofagos -aclaro Jameson-. Asi absorben nutrientes adicionales. Es una cuestion pura y simple de extraer todos los minerales y todas las vitaminas posibles de lo que comen. Si es que me entendeis.

– Lo tendre en cuenta -comento Jack- la proxima vez que tenga hambre.

– Lo cierto es que si se cago, probablemente estaba tan asustado como el pobre Hurke.

El sirdar se movio, incomodo, como si algo le molestara dentro de los pantalones.

– No pienso asi, Jameson sahib. Ademas, yo no creo que yeti es un animal. Parece mucho mas un hombre. Quiza conducta de mono, si. Pero los dientes no tan afilados. Tampoco grandes dientes de perro. Y la cara no tan plana como un mono. Antes lo he visto muy cerca, cara a cara. Es, como dice la gente, un hombre de las nieves. Y ahora pienso que algunos sherpas lo llaman yeti, pero es nombre distinto para lo mismo. Teh es el nombre de criatura, sahibs. Yeh significa sitio de rocas. Yeti significa criatura de rocas. Pero algunos sherpas lo llaman Maai- teh. Miti. Maai significa hombre. Asi que no Yet-teh, sino Maai-teh. Creo que este es un nombre mejor para lo que he visto. Miti. Pues era como un hombre muy grande, sahibs. Una criatura como un hombre muy grande.

El sirdar apuro el pitillo y arrojo la colilla en la grieta. Jack le encendio otro y le dio su radio. Dirigiendose a los demas, dijo:

– Muy bien, vosotros lo habeis querido. Para llegar a la cima del rinon faltan unos trescientos metros. Si estuvieramos al nivel del mar, seria como subir a una colina. Pero a casi cinco mil metros sera una caminata muchisimo mas dura, creedme.

Jack le pidio al sirdar que le ayudase a cargarse al hombro una caja grande que habia dejado abandonada uno de los sherpas que habian muerto.

– ?Y con una carga de veintidos kilos y medio a la espalda? -Hizo una mueca cruel-. Bueno, digamos que vais a recibir una leccion practica de lo crudo que lo tienen Hurke y sus companeros todos los dias. Vamos, chicos. Vais a enteraros de lo que significa ser sherpa.

Cuando llevaban andada la mitad de la pendiente cubierta de azucar glaseado, Swift se detuvo e intento pensar en algo que no fuera el esfuerzo infinito que le representaba subir al rinon del Machhapuchhare. Nunca se habia imaginado que fuera posible sentirse tan extenuado y al mismo tiempo con tantas fuerzas para seguir adelante. Lo que mas deseaba era desprenderse de aquel peso, porque la espalda le dolia mucho, pero sabia que, si lo hacia, jamas tendria fuerzas para volver a cargar con el.

La unica cosa que la mantenia en pie era la certeza de que estaba a punto de encontrar su santo grial particular: Esau. El hallazgo zoologico del siglo. Y que era ella quien iba a realizarlo. Saldria en todas las revistas cientificas del mundo y en todos los periodicos. De no haber caido en la cuenta de que esto le supondria un esfuerzo con el que no contaba y que podia provocarle un ataque al corazon, hubiera sonreido. Era solo cuestion de seguir la ruta que Jack habia trazado en la nieve. Hasta lo alto del rinon. Hasta la cima.

?Como eran capaces los sherpas de realizar aquel trabajo? ?Como podia ser que personas mas menudas que ella fueran capaces de cargar con tanto peso y a pesar de ello avanzar con mas rapidez que cualquier occidental sin carga alguna que le entorpeciera la marcha? Jack tenia razon. Habia que tenerles mucho respeto a aquellos hombres vigorosos y de corta estatura; en su pecho, en sus muslos, en sus hombros, en su espalda, cada vez que daba un nuevo paso, sentia nacer una nueva admiracion por ellos. Tenia la sensacion de que sus musculos estaban saturados de acido lactico.

– ?Estas bien?

Jack y MacDougall hacia mucho que habian desaparecido por la cresta del rinon. El que hablo fue Miles Jameson, que le llevaba una ventaja de unos cincuenta metros.

– Si -dijo sin resuello-. Estoy tan cansada que no puedo respirar, solo es eso.

Espero a que el martilleo en la cabeza disminuyera algo y luego, despacio, siguio andando. Era tanto el esfuerzo que debia hacer para caminar con toda aquella carga a su espalda hasta el rinon que pronto desterro de su cabeza hasta los pensamientos referentes al yeti. Hacia ya mucho que habia dejado de fijarse en el rastro que habian dejado las dos criaturas al subir y al bajar del rinon. Ahora pensaba solo en una cosa: en el trabajo desesperadamente lento y tedioso de subir la vertiente inferior del Machhapuchhare.

Cuando al fin alcanzo la cima, empapada de sudor, con los pulmones que le ardian como si se hubiera enjuagado la boca con un acido, vio que Mac y Jack ya habian montado una de las tiendas Stormhaven. Jameson habia instalado un fogon de parafina y habia puesto agua a hervir para preparar un poco de te. Swift se dejo caer en la nieve y Jack le quito aquel peso inmenso de la espalda. Liberada de la carga, se quedo tumbada de lado como un cadaver.

– Estoy orgulloso de ti -le dijo Jack-. Has hecho un esfuerzo impresionante y has llegado hasta el final.

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