Uno de los amigos de Todd solto una ruidosa carcajada y le dio un codazo en las costillas. Aprovechando la momentanea distraccion del alumno, Swift le arrebato la revista de sus manos de dedos del tamano de un platano y fue pasando las paginas muy concentrada.
El amigo de Todd volvio a propinarle otro codazo, como incitandole, casi, a actuar.
– De hecho -dijo Todd haciendo una mueca de satisfaccion-, doctora Swift, hay una foto de una mujer que me recuerda a usted.
– ?De veras? -le pregunto Swift con frialdad-. ?En que pagina?
– En la pagina treinta y dos.
– Hay que reconocer, Todd -comento ella mientras pasaba las paginas- que eres muy valiente al traerte un Penthouse a esta universidad. Espero que alguien te haya leido la Miranda.
– ?La que?
– El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha establecido las normas que deben cumplirse en las detenciones con el fin de garantizar los derechos de los detenidos.
– Detenido, cautivo… no se, pero cautivado si esta -rio el companero de Todd que propinaba codazos.
Swift encontro la pagina y la miro con la candida atencion con que debia mirarla, puesto que se la habia comparado con aquella femina esbelta, de ojos verdes y pelirroja, cuya fotografia venia a doble pagina. Tenia una nariz larga pero distinguida, y la boca, ancha y sensual. Su cuerpo, como el suyo, estaba bien proporcionado, aunque Swift penso que sus piernas eran mas bonitas que las de aquella chica. A pesar de la pose, Swift advirtio el innegable parecido.
– Asi que te recuerdo a esta, ?no es eso, Todd?
– Un poco.
Swift le devolvio la revista arrojandosela sobre la mesa y regreso a la pizarra, donde cogio una tiza y empezo a escribir una palabra en letras mayusculas y muy grandes. Cuando hubo terminado, senalo el vocablo escrito y dijo:
– Tu, Todd, me recuerdas esto.
Con el ceno fruncido, Todd leyo la palabra escrita en la pizarra en voz alta y con bastante dificultad.
– Acantocefalo -dijo-. ?Que demonios es esto?
– Me alegra que me lo preguntes, Todd -repuso Swift con una sonrisa en la boca-. El acantocefalo es un parasito comun que vive en los peces. Es un gusano de cabeza puntiaguda con el cual tu tienes en comun un rasgo fisico muy poco frecuente.
– ?Y cual es?
– Sus organos reproductores son mucho mas grandes que su cerebro.
La clase estallo en carcajadas y Todd sonrio azorado.
Swift espero a que los animos se calmaran. A veces la ensenanza se convertia en una actividad tribal. En ciertas ocasiones, con el objeto de mantener el dominio contractual, uno se veia obligado a aceptar un desafio y a derrotar al adversario delante de todo el grupo. A Swift estas luchas, poco frecuentes, en las que se media la fuerza de los contrincantes machos como Todd, le causaban genuino placer. Al comprobar que volvian a estar todos pendientes de ella, Swift decidio que empezaria la clase con una improvisacion que baso en su comentario jocoso sobre el acantocefalo.
– Al contrario de lo que cree Todd -explico-, los organos reproductores humanos no existen de forma aislada. Su evolucion esta inextricablemente ligada a como dan a luz las mujeres, al tamano del cerebro humano y a nuestra habilidad para fabricar herramientas. Y nuestra conducta sexual, que nos distingue de la que siguen las demas especies, aun en el caso tan poco comun de la que exhibe Todd, que reduce a los machos menos dominantes al papel de meros espectadores en la totalidad del proceso de reproduccion, es igual de importante que el mayor tamano de nuestros cerebros a la hora de intentar explicar los distintos caminos evolutivos de los simios y del hombre.
»Digo «intentar explicar» porque el origen del hombre actual, del Homo sapiens, de personas como vosotros y como yo, es una cuestion espinosa entre nosotros los paleoantropologos, pues las pruebas de que disponemos son, literalmente, fragmentarias. Estos fragmentos pueden compararse a piezas irregulares de un rompecabezas, solo que ni siquiera hay un unico rompecabezas sino muchos y, del mismo modo, hay muchas piezas irregulares y estan todas revueltas.
»Por ejemplo, no poseemos de hecho ninguna respuesta a la pregunta de por que nuestro cerebro tiene el tamano que tiene, como tampoco nos explicamos por que el pene humano es mas grande que el del gorila. Si, incluso el tuyo, Todd. Y si el pene humano es mas grande que el del gorila, ?por que son mas pequenos los testiculos humanos que los del chimpance? ?Es esto el simple resultado de la mayor actividad reproductora del chimpance? ?O es que el hombre desarrollo unos testiculos mas pequenos con el fin de facilitar la bipedacion?
Swift se sento en el canto de la mesa y se encogio de hombros. Luego prosiguio:
– Las teorias abundan pero, si hemos de ser honrados, la verdad no la sabemos. Como tampoco sabemos que fue primero, si el mono que andaba erguido o el mono con un cerebro mayor. ?Que condiciones externas se dieron, en epocas tempranas, que trajeron como consecuencia el que una cierta clase de simio tuviera un cerebro significativamente mayor? Recordad que el tamano del cerebro no esta necesariamente relacionado con la inteligencia. Vamos a servirnos de un ejemplo. Dos famosos poetas tenian cerebros que se distinguian por su peso. El de Walt Whitman pesaba solo un kilo doscientos cincuenta gramos, el cerebro de Byron, en cambio, pesaba dos kilos trescientos gramos, casi el doble. ?Significa esto que Byron era un poeta el doble de bueno que Whitman? Por supuesto que no.
»Y, sin embargo, no tendria sentido que tuvieramos un cerebro cuatro veces mayor que el de un chimpance si no pudieramos sacar ningun provecho de ello. A fin de cuentas, el cuerpo destina una energia considerable a mantener el cerebro en funcionamiento. A pesar del hecho de que constituya solo el dos por ciento del cuerpo, el cerebro humano necesita, por increible que parezca, un veinte por ciento de la energia del cuerpo. Si el hombre desarrollo un cerebro mayor y mas potente fue por alguna razon, pero esta razon la ignoramos y solo nos cabe hacer conjeturas.
»Si se los compara con sus parientes mas cercanos, los cercopitecidos o los monos del Viejo Mundo, no puede decirse que los simios antropoideos fueran un grupo de primates particularmente aventajado. En comparacion con ellos, en efecto, su historia se caracteriza, a decir verdad, por su decadencia en terminos de numero y de diversidad. Los fosiles conservados indican que los simios antropoideos ya estaban en decadencia en el Mioceno medio hace entre diez y quince millones de anos, momento en que los monos eran mucho mas numerosos y existia una variedad de clases incomparablemente mayor de ellos.
»Si pudieramos olvidarnos de nuestra naturaleza simiesca y si, al mismo tiempo, pudieramos subirnos a la maquina del tiempo de Michael J. Fox y remontarnos a cinco o seis millones de anos, a la epoca del Plioceno medio, descubririamos que los monos eran los primates dominantes en el planeta. Y es que, a fin de cuentas, formaban una poblacion muy numerosa. Incluso estariamos dispuestos a admitir de buen grado que ellos iban a convertirse, en el futuro, en los amos de la tierra y que, en cambio, sus primos, mas grandes y mas lentos, que andaban apoyandose en los nudillos y balanceando los brazos de un lado a otro, representaban un callejon sin salida en el proceso evolutivo.
»Pero si, montados en la maquina del tiempo, pudieramos avanzar unos cientos de miles de anos, aunque ningun paleontologo se ha puesto de acuerdo sobre el tiempo en que esto ocurrio, advertiriamos que cierto simio bipedo descollaba entre los demas y pensariamos que merecia la pena observar de cerca su trayectoria.
»El porque estos miembros insignificantes de una especie poco numerosa, que parecia condenada a desaparecer, evolucionaron de pronto de forma espectacular es algo que sigue siendo un enigma para los cientificos. Un enigma, que duda cabe, de maximo interes para nosotros. Pero esta cuestion adquiere aun mayor relevancia si pensamos en nuestra naturaleza simiesca. Y no hablo solo de Todd sino de todos nosotros.
»Algunos de vosotros recordareis, quiza, que en 1540 Copernico publico los resultados de sus observaciones astronomicas que barrieron, y para siempre, la vision ptolemaica tradicional del universo, segun la cual el sol y las estrellas giraban alrededor del planeta Tierra. Pensareis, sin que os falte razon, que es extrano que la paleoantropologia tardara otros cuatrocientos anos en poder superar la idea prevaleciente hasta entonces de que el hombre era el apice de la creacion. Sabemos que es un error pensar que la evolucion es una progresion constante, como si se tratara de una linea de montaje cuyo fin ultimo fuera el hombre. Nada en la naturaleza tiene fronteras bien definidas. Y cuanto antes erradiqueis de vuestras mentes el mito de un progreso evolutivo que
