– ?De veras no hay nadie? No me lo puedo creer. ?Hace siete u ocho meses que no te veo! A la fuerza tiene que haber habido alguien en tu vida.
– Yo no he dicho que no hubiese habido nadie.
– Ahora si has conseguido ponerme celoso. -Jack entorno los ojos-. ?Quien era?
Swift se encogio de hombros con estudiada indiferencia.
– Si uno es discreto, muy discreto, estan siempre los alumnos.
– Te estas cachondeando de mi.
– Puede -dijo Swift descruzando las piernas, gesto que a Jack le permitio ver fugazmente sus braguitas antes de que ella se estirara la falda.
– No hay que ser adivino para ver que has permanecido celibe en tu estancia en el Nepal -comento-. Por favor, deja ya de hablar asi, Jack. Yo no soy Sharon Stone.
– Bueno, vale, vale -gruno-. Lo decia en broma. Estaba diciendo tonterias.
– Pues no lo hagas. No las digas. Por cierto, ?que hay en esa caja?
– Un regalo.
– ?Para mi?
– Puede.
Swift se emociono.
– ?Que es? ?Me gustara?
Jack nego con la cabeza. La conocia demasiado bien, y de momento no iba a decirle que en la caja habia un fosil. Deseaba disfrutar de una cena agradable, pues hacia meses que no disfrutaba de una buena comida, en compania de aquella mujer. No tenia ninguna intencion de cenar solo mientras Swift, emulando a Richard Leakey, examinaba el craneo que el habia hallado en la fisura del Machhapuchhare.
– Pues claro que te gustara -contesto al fin-. Pero primero cenamos, ?de acuerdo?
– Bueno -dijo Jack cuando terminaron la cena que Swift habia preparado-. Casi ha valido la pena esperar tanto tiempo. Hacia muchos meses que no comia nada tan exquisito.
– ?Tan mala es la comida en el Nepal? -pregunto ella.
– En general, no. Pero como formabamos un equipo ligero y la carga imprescindible era forzosamente muy reducida, teniamos que apanarnos y comer siempre mucho de lo mismo. La mayor parte del tiempo, mientras escalabamos, tuvimos que echar mano de raciones que eran todas identicas. Cuando estabamos en los campamentos base, la comida era un poco mejor. Carne de bufalo, huevos, lentejas, cabra y arroz. Pero incluso en estos casos… bueno, digamos que es una comida que lo unico que hace es provocar pedos a los valientes que se atreven con ella.
Swift puso cara de asco.
– Sigo sin comprender por que lo haces -manifesto-. No entiendo por que sigues escalando. ?Que te reporta? Me imagino que emociones faciles. Diversion sin compromiso.
– De facil y divertido, o de sin compromiso, nada -protesto el-, teniendo en cuenta lo que puede ocurrir. Teniendo en cuenta lo que de hecho ocurrio.
– Si, lo siento. He dicho una sandez.
– No te preocupes. Los reproches, viniendo de ti, son un halago. Es como si de verdad te importara lo que pueda ocurrirme.
– ?Ah, si? ?Y que te induce a pensar una cosa asi? En serio, Jack, dime por que lo haces.
– ?Que por que salgo de casa y voy a ver todas las maravillas que hay por este mundo? Pues de la misma forma podria yo preguntarte a ti por que te quedas en esta pequena ciudad de mala muerte.
– Salgo -replico ella conteniendose-. Viajo. Trabajo de campo, viajes de investigacion en busca de fosiles. El ano pasado fui a Africa occidental. Pero tu no te limitas a viajar. Tu vas y arriesgas tu vida. Eres como un grandullon con una moto nueva, Jack. ?Que tienes cuarenta anos, por el amor de Dios!
– Tal como hablas, se diria que a los cuarenta se es ya viejo.
– ?No te parece que es tiempo ya de sentar la cabeza?
– De momento no he visto que hubiera razones para hacerlo. ?Me estas haciendo una proposicion?
– No, desde luego que no -se rio Swift.
– Pues entonces, no me parece para nada que haya llegado el momento de sentar la cabeza.
– Asi que es todo culpa mia, ?no es eso?
– Por supuesto que lo es.
– Cabron -le espeto al tiempo que le daba juguetonamente una palmada en el hombro-. A lo mejor es el mono que llevas dentro el que hace que te guste escalar -apunto.
– Pues a lo mejor. Pero si tengo que contestar a tu pregunta con seriedad, debo decir que escalo montanas porque es una Pasion, una pasion con mayuscula. Sufrimiento, derrota, justicia. Encierra algo que es casi religioso, como si se tratara de tu propio Oberammergau. -Solto una sonora carcajada-. Dios mio, la de tonterias que estoy diciendo esta noche. He bebido demasiado.
Pero Swift tuvo la sensacion de que su verborrea no cabia achacarla solo al efecto del alcohol, pues dejaba entrever algo extrano y muy personal.
– Quiero saberlo todo. De veras.
Jack guardo silencio un momento, y despues, tras inspirar hondo, hablo.
– Los sherpas creen que los montes del Himalaya son lugares sagrados. No solo los han bautizado con nombres de heroes de la region o de los animales con los que guardan un parecido por su forma, sino que son nombres sagrados. Chomo Lungma, por ejemplo, que es el nombre que recibe el Everest en el Tibet, significa «tierra de la Diosa, madre de la Tierra». Y Annapurna significa «diosa de las cosechas abundantes». Esa gente cree que las montanas son sagradas y hay unos picos que son de hecho inviolables, porque seria una blasfemia escalarlos. La cuestion es que yo mismo casi estoy dispuesto a creerlo. Porque es una blasfemia, porque es enfrentarse a Dios, porque es una provocacion a seguir un comportamiento que es en realidad una porfia, por todo eso es por lo que me seduce hacerlo. Y por todo eso es por lo que sigo haciendolo una y otra vez. Incluso escalo montanas que estan prohibidas.
»Tal vez, no se… tal vez haya una explicacion freudiana que pueda aclararlo todo… -Volvio a reirse-. Por Dios, te lo ruego, hazme callar. Estoy diciendo muchos disparates esta noche. Debe de ser que vuelvo a los tiempos de Oxford.
– Cuando estudiabas en Oxford no eras para nada asi -repuso Swift-. Eras muy practico, muy americano, y no hacias ostentacion de tu capacidad intelectual. Eras inteligente sin ser pretencioso. Esto es lo que me atrajo de ti.
Entre el y Swift habia un acuerdo en lo referente al sexo: si no habia nadie en sus vidas, dormian juntos. De todas formas, siempre era mejor no dar nada por sentado. Jack tenia que lograr llevarsela a la cama antes de que viera el fosil.
Swift preparo cafe y lo llevo al salon en una bandeja de bordes de laton indio que Jack le habia regalado al regresar a casa despues de haber ascendido al Dunagiri, una montana de siete mil metros de altura que se halla en el norte de la India y que fue el primer pico de la cordillera del Himalaya que el escalo, junto con Didier, cuando ambos se entrenaban para ascender al Changabang al ano siguiente. Jack advirtio, subitamente sobresaltado, que desde aquello habian transcurrido exactamente diez anos. Tal vez ella tuviera razon; tal vez era ya demasiado viejo para andar escalando montanas.
Estaban sentados en el sofa. Tras un largo silencio, Swift se inclino hacia el y le acaricio la mejilla con el dorso de su mano cargada de anillos.
– ?En que estas pensando?
Jack le conto los pensamientos que se habian desatado en el al ver la bandeja.
– Me pregunto quien sera mi nuevo companero de cordada ahora que Didier ha muerto -anadio.
Swift se pego a el y Jack le rodeo la cintura con los brazos, apretandola suavemente, y poso sus labios sobre los de ella como si anhelara que su amiga le devolviera el soplo vital, porque se sentia en verdad exanime.
Pasaron varios minutos. De pronto Swift se aparto y se lo quedo mirando muy concentrada, como si estuviera reflexionando sobre que era aquello que le atraia de su rostro.
Se puso en pie sin vacilar, se bajo la cremallera de la falda, la tiro al suelo y dejo al descubierto ante los ojos
