de Jack, impresionado al ver que no llevaba ropa interior, el dorado tepe cortado en forma triangular, pero vuelto hacia abajo, en el nadir de su vientre.
– Antes me ha parecido oirte decir que no eras Sharon Stone -le reprocho el apretando su cara contra el cuerpo de ella.
Swift le acaricio el pelo, feliz de sentir que el siguiera deseandola tanto.
Jack fue tras ella hasta el vestibulo sin apartar la vista de las curvas perfectas de sus nalgas. Swift subio la escalera que llevaba al dormitorio, volviendo la cabeza de vez en cuando con aire provocativo como para cerciorarse de que el la seguia. Y fue entonces cuando sus ojos se posaron de pronto en la jaula de madera que el habia traido.
Swift se paro en seco.
– ?Eh! -exclamo-. ?Y el regalo?
Se volvio, se sento en un escalon y dejo que el metiera la cabeza entre las piernas hasta que le cogio por los pelos y lo aparto.
– Despues -acerto a decir el mientras deslizaba la mano entre sus piernas.
Swift se levanto entre risas huyendo de sus torpes caricias, y subio otro peldano.
– Ni hablar. Primero el tributo, despues la recompensa.
– ?No puede esperar? -le pregunto Jack con voz quejumbrosa.
– ?Para que luego cambies de opinion y no me lo quieras dar? -Su comportamiento infantil le producia a Swift un extremo placer-. Ni sonarlo. Ademas, tu quieres que cuando nos acostemos yo me entregue totalmente, ?verdad? Pues yo no podre hacerte el amor si tengo la cabeza en otra parte.
– No lo entiendes, Swift. De eso se trata precisamente, es justamente eso lo que me preocupa. Que no te entregues totalmente.
Swift lo empujo con suavidad y lo llevo de nuevo al vestibulo.
– Te falta mucho que aprender sobre psicologia femenina -le solto; la evidente decepcion de el la divertia mucho-. Tenias que haber dejado el regalo en el coche.
– ?No te falta razon, mierda! -repuso, enfadado-. Pero tienes que saber que esto es… no es un regalo normal… no es una bandeja india, ni tampoco una alfombra.
– De eso ya me he dado cuenta.
– Lo que quiero decir es que se trata de algo relacionado con la ciencia y que quiza ahora no sea el momento mas adecuado para dartelo.
– Ahora si me tienes intrigada -se rio Swift-. ?Que es?
– Mierda.
Jack acepto su derrota. Fue hacia la puerta y recogio la jaula del suelo.
– No puedes ni figurarte lo que me costo pasar la aduana -gruno Jack.
– Es un fosil, ?verdad? ?Oh, Jack! ?Me has traido un fosil!
Ella le siguio hasta la cocina y Jack, fastidiado, dejo la caja sobre la mesa, busco un cuchillo e hizo palanca para abrirla. Cuando lo hubo conseguido, saco un punado de paja y Swift reconocio en seguida que lo poco que se veia era el craneo de un hominido. Se estremecio, entusiasmada.
– Dios mio -exclamo sin aliento-. Es un craneo.
– Venga, vamos -le apremio-. Sacalo. No se va a romper, es muy resistente.
– Espera. Un momento, un momento.
Swift salio precipitadamente de la cocina y al segundo volvio a entrar con la falda puesta.
Jack hizo un esfuerzo por no mostrar su contrariedad, aunque, a decir verdad, al cabo de nada, Swift le habia contagiado su entusiasmo y ardio en deseos de saber que haria ella con su hallazgo.
Con mucho cuidado, al igual que haria una madre al coger a su hijo recien nacido, Swift extrajo el craneo de la jaula y se lo quedo mirando fijamente un buen rato sin abrir la boca.
– Es precioso, Jack -declaro al fin.
– ?Lo dices de veras? En la caja hay un fragmento del maxilar inferior. Lo encontre mas tarde. Y tambien te he traido una muestra de tierra y de roca. Espero que te ayude a datarlo.
– ?Como es que sabes en que consiste la geocronologia? -le pregunto Swift sin apartar los ojos del craneo.
Jack se encogio de hombros.
– No se por que te sorprende. Me he pasado veinticinco anos trepando por las rocas. Me parece que no es nada extrano que tenga algunas nociones de geologia.
– Si, claro, claro -repuso ella abstraida.
Jack cruzo los brazos y se apoyo en la encimera de madera; disfrutaba al verla tan fascinada. Tras un prolongado silencio, hizo una mueca y comento:
– Pareces Hamlet.
– Basta que te lo quedes mirando atentamente un buen rato para que empiece a hablarte -murmuro-. Exactamente igual que el pobre Yorick.
– Asi pues, ?cual es el veredicto?
– ?El veredicto?
– ?Es una pieza interesante?
– Una se pasa la mayor parte de la vida en busca de fosiles aguzando la vista para ver si encuentra algunos viejos fragmentos. Puedes acabar con la espalda destrozada y quedarte ciega a fuerza de buscar trocitos de huesos fosilizados. O fragmentos rotos de un esqueleto. O pedazos irregulares de un todo esparcidos por el suelo. Tal vez solo dos o tres de ellos. Unos cuantos huesos malares. Un fragmento de un maxilar. Con mucha suerte, medio maxilar entero. Pero ?esto? Es fantastico, Jack. Un craneo practicamente entero. E intacto. Es el hallazgo con el que suena todo el mundo.
– ?En serio crees que puede ser importante?
– Jack, jamas habia visto un resto fosil en tan buenas condiciones.
Swift meneaba la cabeza como queriendo hacerle comprender su absoluta fascinacion, y Jack vio que se le saltaban las lagrimas.
– Es fabuloso. ?Donde lo encontraste?
Jack le conto el derrumbamiento del alud que habia matado a Didier Lauren y que a el lo habia arrastrado hasta una fisura, por la que habia caido. Alli, en el suelo de una caverna que se hallaba a mucha profundidad bajo tierra, encontro el craneo. Pero no le dijo que habia ocurrido en el Machhapuchhare, pues a las autoridades nepales les constaba que el accidente se habia producido en el Annapurna, no en el Machhapuchhare, y cuantas menos personas supieran la verdad, mejor.
– ?Dices que estaba en el suelo?
Jack asintio.
– Justamente asi se hallo el primer fosil neandertal -susurro-. Fue en el ano 1856. Unos obreros que trabajaban en una cantera encontraron un craneo en el suelo de una cueva.
– ?Pertenece este tambien a un neandertal?
– ?Este? No, en absoluto. Este es mucho mas interesante. Dime, ?a que altura de la montana estaba la cueva?
– A unos seis mil metros -contesto de forma evasiva-. Estuve a punto de morir alli sepultado. Aquella cueva por poco se convierte en mi tumba. ?Vas a decirme de una vez que es o voy a tener que esperar a leer un articulo tuyo en Nature?
– ?Un articulo? -El tono de voz de Swift era de incredulidad-. Con este material podria escribir un libro entero. O, quien sabe, quiza me cambie del todo la vida. Quiza mi carrera de un vuelco. Ha llegado justo en el momento oportuno. ?Sabes?, estoy pendiente de que la universidad me haga un contrato fijo.
Hizo girar el craneo que sostenia en las manos como si fuera una bola de cristal, aunque no una bola que fuera a predecirle el futuro sino a iluminar el pasado.
– Para empezar, es bastante grande; podria ser el craneo de un primate gigante. ?Ves estas suturas alrededor de los temporales y del occipital en la parte anterior y en la parte posterior del craneo? Recuerdan mucho los huesos del Paranthropus robustus, los australopitecidos descubiertos en el sur de Africa. Solo que este es muy extrano. La sutura sagital es mucho mas pronunciada de lo que cabria esperar.
Se quedo callada y alzo el craneo acercandolo a los focos del techo con el objeto de examinarlo al
