tan cargado de camaras que parecia un erizo cubierto de puas, empezo inmediatamente a montar la camara de video en un tripode muy cerca de la mesa de parto, desde donde esperaba poder conseguir los mejores encuadres. Swift y Cody entraron casi despues de el. Swift lanzo una mirada de reojo a la yeti, se acerco volando al saco en el que estaba Jack y se arrodillo junto a el. Estaba muy palido y desencajado.

– ?Como estas? -le pregunto-. Nos has tenido muy preocupados.

Le levanto la mascara de oxigeno unos centimetros para poder oirle.

– A ver si le convences de que tiene que ir al hospital -le dijo Jutta por encima del hombro.

– ?Que te parece, Jack? -le pregunto Swift-. Jutta cree que tienes que internarte.

– Tengo un poquitin de sueno -susurro a punto de caer dormido-. Y me duele todo un poco, pero estoy bien, de veras. -Sonrio debilmente-. ?Que harias tu en mi lugar? ?Irte ahora que tenemos un especimen vivo en las narices?

– Me figuro que no -admitio ella-. Dios mio, Jack, lo hemos conseguido. Hemos capturado un yeti.

– Pues entonces no pierdas el tiempo -le dijo el cada vez mas adormilado-. Vete a…

Swift se levanto y se fue junto a Jutta.

– Le he dado algo para que se duerma -le dijo esta-. Estaria mas tranquila si le hicieran unas radiografias. Le han molido las costillas. Y la mordedura no tiene buena pinta. Si no presenta sintomas de mejoria cuando se despierte, pedire el helicoptero; me da totalmente igual lo que diga el.

Swift asintio en silencio. Dio una vuelta alrededor de la mesa abrazandose los costados sumida en sus pensamientos y sin apenas dar credito a lo que veia. Era la primera vez que veia un yeti de cerca y lo que le llamo de modo inmediato la atencion fue su nobleza, visible en su cabeza y en su cara, que eran totalmente distintas a las diversas descripciones que habia leido, hechas por personas que habian visto la criatura y que ella tenia guardadas en un extensisimo archivo de su ordenador. Recordo las primeras ilustraciones de neandertales, que los presentaban como seres subhumanos de cuerpo inmenso y corta inteligencia, y las mas recientes reconstrucciones computerizadas que habian sobrepuesto imagenes de seres humanos vivos a craneos de neandertales y habian obtenido rostros tan atractivos e inteligentes como los que puede ver uno en el metro de cualquier ciudad. Le cogio una de las manos, examinando su palma grande y correosa como si esperara poder deducir el caracter y el temperamento de la criatura y adivinarle el futuro. La yeti llevaba el anillo de Didier en el dedo menique, justo donde este empieza.

– Ahora ya sabemos que paso con el anillo de Didier -comento con una sonrisa en la boca; despues anadio-: Pero no creo que a el le importara. Es guapisima.

Cody estuvo de acuerdo y se acerco.

– ?Verdad que si? Es el somatotipo clasico de simio… un poco como un orangutan del tamano de un gorila. Aunque mas grande que un gorila, claro. Pero esta cara… tiene una fisonomia muchisimo mas humana. Este simio tiene una nariz como Dios manda, nada que ver con las enormes depresiones nasales caracteristicas de los gorilas…

Cody titubeo al darse cuenta de que estaba delante de la camara de Mac.

– Sigue hablando, Byron -dijo Mac-. Estoy grabando todo en una cinta de video.

Jutta miro por encima del hombro hacia Mac y la camara de video y le dijo:

– Yo, en tu lugar, saldria de ahi, Mac.

– ?Y por que caray no puedo quedarme aqui? -Mac fruncio el ceno-. Lo que voy a grabar sera un documento valiosisimo. Las primeras impresiones de Byron sobre el hombre de las nieves pueden ser importantes. Yo no te molesto para nada.

– No, pero…

– Todavia no…

Jameson iba a decirle a Jutta que creia que la cabeza de la cria todavia no estaba encajada en la pelvis de la hembra de yeti cuando, de repente, de la vagina del animal aun anestesiado salio expulsada una gran cantidad de liquido amniotico, las llamadas aguas, salpicando a Jameson, a Jutta y a Mac y su camara.

Jutta, que ya habia previsto algun tipo de ruptura de membranas, sin asustarse por lo ocurrido, se puso inmediatamente a examinar el cuello del utero, que estaba totalmente dilatado. Pero Mac, empapado desde los pies hasta la cabeza, estaba fuera de si y muerto de asco, cosa que divirtio mucho a todos.

– ?Fantastico! -vocifero-. ?Jo! ?No veis lo perdido que me ha puesto esta guarra?

– Ya te dije que te apartaras de ahi -murmuro Jutta entre las risotadas generales, y le lanzo una mirada a Jameson.

– ?Puedes ver si el liquido contiene meconio?

Jameson asintio.

– Si, un poco -dijo y, colocandose los extremos del estetoscopio en los oidos, volvio a auscultarlo para ver si oia el latido del corazon del feto-. Los latidos son mas lentos que antes.

– … esto parece una escena de Aliens -gruno Mac limpiando la camara.

– Has tenido suerte de que ha ocurrido aqui dentro -dijo Swift-. Fuera, te habrias congelado.

La hembra de yeti movio la cabeza, y Jameson se apresuro a ponerle otra inyeccion, con una dosis menor de anestesia.

– Va a entrar en la segunda fase del parto -anuncio-. Lo que menos nos conviene es que se despierte.

– O que mueva los brazos -dijo Cody-. Lo mas seguro es que nos matara a nosotros y a su hijo.

– ?Como respira? -le pregunto Jameson a Jutta.

La alemana observo el respirador.

– Normal.

Jameson volvio a comprobar el latido del corazon de la cria que iba a nacer.

– Todavia mas debil -dijo-. Tienes razon, Jutta, tendremos que echar mano de esas cucharas.

Al igual que Boyd, Swift nunca habia visto ningun parto, salvo en la television, y eso no contaba. Al observar como Miles Jameson y Jutta Henze asistian a la hembra de yeti, penso que no debia de ser muy distinto de un parto humano. Habia incluso un chico con una camara de video que grababa todo en una cinta para la posteridad, como un padre orgulloso. Pero Swift no se esperaba que aquel espectaculo llegaria a afectarla emocionalmente con tanta intensidad. Se pregunto si todos sentian lo mismo.

Lincoln Warner andaba de un lado a otro de la concha, exactamente igual que un padre presa del nerviosismo. Hurke Gurung y Ang Tsering fumaban sin parar en la compuerta hermetica guardando las distancias. El parto de la hembra de yeti les parecia perfectamente humano y por consiguiente algo de lo cual las mujeres, por lo general, les excluian a ellos, los varones. Byron Cody estaba a escasa distancia de la mesa con los brazos cruzados y muy apretados sobre el pecho, como si temiera perder el control de sus manos. Hasta Boyd, cuyo escepticismo los hechos habian acallado para gran contento de todos, se mordia las unas, nerviosisimo.

Un parto con forceps. Swift sabia que aquello suponia un gran peligro para la cria y tambien, aunque menor, para la madre. Mientras Jameson confirmaba la posicion de la cabeza del feto con sus dedos y se disponia a insertar la primera pieza del forceps improvisado, Swift descubrio que no soportaba mirar.

Miles Jameson no habia utilizado nunca unos forceps, y menos aun unos forceps improvisados en una cocina del Himalaya. En el zoologico de Los Angeles habia asistido a partos de muchisimos animales, hasta habia practicado un par de cesareas a unos especimenes valiosisimos, pero lo que ahora hacia le parecia que guardaba, de una forma que le inquietaba, demasiadas similitudes con el alumbramiento de un ser humano. Deseaba sin cesar poder dejarlo todo en manos de Jutta, pero ella le dijo que su actuacion era impecable y que haria de el una comadrona.

Introdujo con mucha delicadeza la primera cuchara y con los dedos comprobo que pasaba con suavidad entre la cabeza del feto y la pared de la vagina de la yeti. Introdujo a continuacion la segunda cuchara y solo cuando se aseguro de que las dos cucharas estaban en una posicion correcta, cogio los dos mangos.

– Empecemos -dijo-. ?Tienes las tijeras a punto?

– Si -respondio Jutta, que corto el aire atentamente.

Jameson empezo a tirar despacio durante treinta segundos; despues descanso y volvio a hacer fuerza otra vez. Cada vez que tiraba de la cabeza del feto, este iba bajando por la pelvis de la madre hasta que el perineo quedo distendido y Jameson le ordeno a Jutta que practicara una episiotomia. Jutta se acerco a la mesa y empezo a cortar.

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