Los musculos del perineo de la yeti estaban tan fuertes que casi estaban rigidos y Jutta tuvo que hacer mucha fuerza con el antebrazo para cerrar las tijeras. No obstante, efectuo la operacion con rapidez y el corte del perineo fue un corte limpio. En cuanto ella termino, Jameson pudo tirar de la cabeza del feto de modo que su cara pequena y arrugada paso a traves de la vagina y del perineo hasta salir.
– Ya se ve la cabeza -dijo el.
Inmediatamente, Jameson saco los forceps y, despues de limpiarle la nariz, la boca y los ojos al recien nacido con una gasa esteril, se dispuso a aspirar la garganta y la boca con un pequeno tubo de plastico que habia improvisado con una pieza del traje climatizado y roto de Jack.
Boyd observo como escupia varias veces al suelo e hizo una mueca.
– No se como puedes hacer lo que haces. Senor, se me revuelven las tripas de verte -dijo.
– Ya casi hemos terminado -dijo Jameson, que casi ni oyo lo que habia dicho Boyd.
– Nadie te pide que mires -solto Swift, irritada, pues de pronto se sentia estrechamente unida a aquella hembra parturienta por un sentimiento fraternal y no soporto esa cara estupida de asco masculino-. Tu fuiste quien dijo que no eran mas que alucinaciones, ?te acuerdas?
– Tienes razon -contesto Boyd-. Reconozco que estaba totalmente equivocado. -Sonrio afablemente-. ?Eh! ?Me alegro de que no sea una madre soltera!
Swift puso cara de desconcierto.
– Mira, lleva una sortija de oro -explico Boyd-. ?Como es eso?
Swift le conto lo que le habia sucedido a Didier Lauren y como la yeti debio de coger el anillo del dedo del cuerpo sin vida del escalador.
– Los objetos brillantes fascinan a los primates -anadio Cody-. En esto se parecen a los ninos.
– ?De veras?
El resto del parto no presento dificultades y al cabo de unos minutos Jameson coloco a la cria en el abdomen de su madre, que seguia anestesiada. El recien nacido, que respiraba ya con normalidad, tuvo unas leves convulsiones; tenia la cabeza visiblemente puntiaguda y el vernix le aplastaba el pelo espeso. Poco a poco, a medida que el color azulado iba desapareciendo de la piel, la cria se agarro al pelaje de su madre con sus punos menudos y, haciendo una mueca de rabia, solto un grito corto.
– ?Vaya! -murmuro Boyd-. Eraserhead.
– Maravilloso -exclamo Mac, que se apresuro a poner otro carrete en la camara.
– Es un macho -dijo Jameson mientras apretaba el cordon umbilical con unas pinzas.
Swift se acerco para mirar al recien nacido.
– ?Verdad que es una monada…? -dijo con una sonrisa en la boca.
Jameson corto el cordon umbilical y tiro del extremo que habia en el cuerpo de la madre para extraer la placenta del utero.
– ?Que nombre vamos a ponerle? -gruno.
– Tu lo has traido al mundo -dijo Swift-. Tu eres quien tiene que escoger el nombre.
– Exacto -declaro Jutta-. Te toca a ti decidirlo.
– Por cierto -intervino Cody-. Felicidades. Creo que has hecho un buen trabajo.
Jameson se quedo callado un momento hasta que tuvo en sus manos la placenta. Jutta se apresuro a coser la episiotomia; con mucho esmero dio unos puntos en la pared de la vagina de la yeti.
– Ten, Link -dijo Jameson-. Me imagino que querras guardarlo.
– Ya lo creo -contesto Warner, quien, con un cubo de plastico en la mano, se hizo con la placenta de la yeti.
Para Lincoln Warner este fue el momento mas emocionante de todos, el momento que habia estado esperando: poder por fin trabajar con una muestra de sangre del recien nacido. Bastaba quitar las pinzas, pues del cordon unido a la placenta chorreaba sangre, que era facil de recoger. Le enseno el contenido del cubo a Swift con extrema satisfaccion.
– Ahora si puedo ponerme manos a la obra -dijo-. Por fin.
Y en seguida se sento a su mesa de laboratorio improvisada y empezo a preparar los portaobjetos.
– He estado dandole vueltas a una cosa -le confeso Boyd a Cody-. ?Que crees tu que les sucede a la placenta y al cordon en estado natural? Me refiero a los de una yeti salvaje, que no recibe la ayuda de Miles y de Jutta. ?Como consigue la cria separarse del cordon?
– Pues la madre se lo come -repuso Cody-. Comerse el cordon aporta beneficios alimenticios, y posiblemente tambien aporta antibioticos.
Boyd hizo una mueca, simulando repugnancia, y se alejo.
– Ya tengo decidido el nombre -anuncio Jameson-. Esau. Voto porque lo llamemos Esau. Este es el nombre que le pusiste al craneo que encontro Jack, ?verdad, Swift? Y fue entonces cuando empezaste a pensar en esta expedicion, ?no?
– Esau -repitio ella-. Me gusta.
– Pues entonces ya tenemos un nombre para la madre -dijo Jameson-. Esau era el hijo de Rebeca y de Isaac.
– Espero que a Isaac no se le ocurra venir a buscarlos -comento Mac-. Puede que no le hiciera ni pizca de gracia.
– Nos guste o no -dijo Jameson-, tenemos que quedarnosla un par de dias. No podemos dejar que se marche hasta que le quitemos los puntos. En cuanto empiece a recobrar la conciencia, tendremos que darle anestesia local, no vaya a ser que intente arrancarselos ella.
– ?Has terminado, Miles? -pregunto Cody.
– Si, creo que si.
– Me gustaria examinarla con mas detalle antes de que se despierte. ?Que opinas, Swift?
– Intenta impedirmelo.
Hustler. ?Eh! ?Que te parece? Han encontrado un yeti. En serio, han encontrado un yeti, vaya si lo han encontrado. Se parece al Doctor Jekyll despues de tomarse aquel brebaje de nada de suma importancia, ?entiendes? Salvo que es una hembra. Le han puesto un nombre: Rebeca. Y por si esto no fuera lo bastante increible, puede que el yeti ayude a tio Sam. Todavia tengo que hacerle una pruebecita para estar seguro, pero me parece que no ando desencaminado si digo que puede que estemos a punto de conseguirlo. Hasta entonces, calma. Castorp.
Cuando Perrins leyo el ultimo mensaje de Castorp, solto un grunido y cogio el telefono.
– ?Chaz? Soy Bryan. Mira la bandeja y lee el mensaje de Castorp. Me parece que nuestro hombre esta totalmente zumbado.
VEINTICUATRO
En mi comienzo esta mi final.
T. S. Eliot
RESUMEN DE LOS DATOS EXTRAIDOS DEL EXAMEN DE LOS DOS YETIS
Rebeca
Hembra antropoide adulta de edad incierta, examinada en el Santuario del Annapurna, el Nepal, por el profesor Byron J. Cody y la doctora Stella A. Swift de la Universidad de California, de Berkeley, despues del alumbramiento de una cria, Esau; asistieron en el parto el doctor Miles Jameson y la doctora Jutta Henze.
Examen externo:
Peso aproximado: 140 kg. Altura aproximada: 186 cm. Se adjunta un dibujo que muestra las dimensiones del cuerpo. Aunque su circunferencia es menor que la de un gorila medio (78-89 cm), la cabeza de la yeti, de 71 cm
