sabe?, puede que me obliguen a firmar una confesion por la fuerza, en cuyo caso tendre que trabajar para usted a fin de escapar a la guillotina.

– Naturalmente, me he enterado de la desgraciada muerte de Herr Stahlecker -dijo, volviendo a ponerse de pie-. Y, por supuesto, querra hacer indagaciones. Si mis hombres pueden serle de alguna ayuda, por incompetentes que sean, por favor, no vacile en decirlo. De cualquier modo, y suponiendo por un momento que este obstaculo no existiera, ?cual seria su respuesta?

Me encogi de hombros.

– Suponiendo que si me negara perderia mi licencia de detective privado…

– Naturalmente…

– … permiso de armas, permiso de conducir…

– Sin duda, encontrariamos alguna excusa…

– … entonces, probablemente, no tendria mas remedio que aceptar.

– Excelente.

– Con una unica condicion.

– ?Cual?

– Que mientras dure la investigacion, tendre el rango de Kriminalkommissar y se me permitira llevar las indagaciones como yo quiera.

– A ver, un momento -dijo Nebe-. ?Que tiene de malo su anterior rango de inspector?

– Dejando aparte el salario -dijo Heydrich-, sin duda Gunther tiene mucho interes en verse libre al maximo de la interferencia de los oficiales de algo rango. Y tiene toda la razon, claro. Necesitara ese rango para superar los prejuicios que, sin duda, acompanaran su regreso a la Kri po. Tendria que haberlo pensado yo mismo. De acuerdo.

Volvimos al Palais. En el interior, un oficial del SD le dio a Heydrich una nota. La leyo y sonrio.

– ?No es una coincidencia? -dijo con una sonrisa-. Parece que mi incompetente policia ha encontrado el hombre que asesino a su socio, Herr Gunther. Digame, ?el nombre de Klaus Hering significa algo para usted?

– Stahlecker estaba vigilando su apartamento cuando lo mataron.

– Eso son buenas noticias. Lo unico desafortunado es que parece que ese Hering se ha suicidado. -Miro a Nebe y sonrio-. Bueno sera mejor que vayamos a echar un vistazo, ?no le parece, Arthur? De lo contrario, Herr Gunther pensara que nos lo hemos inventado.

Es dificil formarse una imagen definida de un hombre que se ha colgado que no sea grotesca. La lengua, hinchada y asomando como un tercer labio, los ojos tan saltones como las pelotas de un perro de carreras… son cosas que tienden a influir un poco en tus ideas. Asi que, dejando aparte la sensacion de que no iba a ganar el premio de la sociedad de debates de la ciudad, no habia mucho que decir sobre Klaus Hering salvo que tenia unos treinta anos, que era de constitucion esbelta, que tenia el pelo rubio y que, gracias en parte a su corbata, mas bien tiraba a alto.

La cosa parecia estar bastante clara. Segun mi experiencia, un ahorcamiento es casi siempre un suicidio; hay formas mas faciles de matar a un hombre. He visto unas pocas excepciones, pero siempre eran casos accidentales, en los que la victima habia sufrido el contratiempo de la inhibicion del vago mientras practicaba alguna perversion sadomasoquista. Por lo general, estos inconformistas sexuales eran encontrados desnudos o vestidos con ropa de mujer y con una amplia muestra de revistas pornograficas al alcance de la pegajosa mano, y siempre eran hombres.

En el caso de Hering no habia tales pruebas de muerte por accidente sexual. Llevaba una ropa que podia haber sido escogida por su madre, y sus manos, que le colgaban, flaccidas, a los lados, eran de una elocuencia total en cuanto a que su homicidio habia sido autoinfligido.

El inspector Strunck, el policia que me habia interrogado en el Alex, explico el asunto a Heydrich y Nebe.

– Encontramos el nombre y la direccion de este hombre en el bolsillo de Stahlecker -dijo-. Hay una bayoneta envuelta en papel de periodico en la cocina. Esta cubierta de sangre y, por su aspecto, yo diria que es el arma que lo mato. Tambien hay una camisa manchada de sangre, que era la que Hering llevaba probablemente en el momento del crimen.

– ?Algo mas? -pregunto Nebe.

– La pistolera de Stahlecker estaba vacia, general -dijo Strunck-. Quiza Gunther pueda decirnos si esta era su pistola o no. La encontramos en una bolsa de papel junto con la camisa.

Me dio una Walther PPK. Me acerque la boca del canon a la nariz y oli la grasa. Luego deslice el cerrojo y vi que ni siquiera habia una bala en la recamara, aunque el cargador estaba lleno. A continuacion baje el seguro del gatillo. Las iniciales de Bruno estaban grabadas claramente en el negro metal.

– Es la pistola de Bruno, sin duda -dije-. Parece que ni siquiera llego a tenerla en la mano. Me gustaria ver la camisa, por favor.

Strunck miro a su Reichskriminaldirektor para obtener su aprobacion.

– Dejele que la vea, inspector -dijo Nebe.

La camisa era de C and A, y estaba muy manchada en la zona del estomago y en el puno derecho, lo cual parecia confirmar todo el cuadro.

– Verdaderamente parece que este es el hombre que mato a su socio, Herr Gunther -dijo Heydrich-. Volvio aqui y, una vez se hubo cambiado de ropa, se puso a pensar en lo que habia hecho. Lo asaltaron los remordimientos y se colgo.

– Eso parece -dije, sin vacilar demasiado-. Pero, si no le importa, general Heydrich, me gustaria echar un vistazo a este sitio. Por mi cuenta. Solo para satisfacer mi curiosidad sobre un par de cosas.

– Muy bien. Pero no tarde mucho, ?quiere?

Con Heydrich, Nebe y los policias fuera del apartamento, eche una ojeada mas de cerca al cuerpo de Klaus Hering.

Aparentemente, habia atado un trozo de cable electrico al pasamanos, se habia pasado la soga por la cabeza y luego, sencillamente, se habia arrojado de la silla. Pero solo un examen de las manos, munecas y cuello de Hering podrian decirme si eso era lo que de verdad habia sucedido. Habia algo en las circunstancias de su muerte, algo que no podia precisar del todo, que me parecia discutible. Y el hecho de que hubiera decidido cambiarse de camisa antes de colgarse no era el aspecto menos importante.

Trepe por encima del pasamanos hasta una pequena repisa formada por la parte superior del hueco de la escalera y me arrodille. Inclinandome hacia adelante, podia ver bien el punto de suspension detras de la oreja derecha de Hering. El punto donde la ligadura se aprieta siempre es mas alto y mas vertical en un caso de ahorcamiento que en otro de estrangulamiento. Pero aqui habia una segunda senal, mas horizontal, justo por debajo de la soga, senal que parecia confirmar mis dudas. Antes de colgarse, a Klaus Hering lo habian estrangulado hasta matarlo.

Comprobe que el cuello de la camisa de Hering fuera de la misma talla que el de la camisa manchada que habia examinado antes. Lo era. Luego, volvi a pasar por encima del pasamanos y baje unos cuantos peldanos. Poniendome de puntillas alargue el brazo para estudiar las manos y las munecas. Le abri la apretada mano y vi la sangre seca y tambien un pequeno objeto brillante que parecia incrustado en la palma. Lo extraje de la carne y lo puse con cuidado en la palma de mi mano. El alfiler estaba torcido, probablemente debido a la presion del puno de Hering, y, aunque aparecia recubierto de sangre seca, el motivo de la calavera era inconfundible. Era la insignia de la gorra de un SS.

Me detuve un momento, tratando de imaginar que habria pasado, seguro ahora de que Heydrich habia tomado parte en todo aquello. ?Acaso no me habia preguntado en el jardin del Prinz Albrecht Palais cual seria mi respuesta a su propuesta si «el obstaculo» que representaba mi deber de encontrar al asesino de Bruno desaparecia? ?Y no habia desaparecido tan definitivamente como era posible? Sin duda habia previsto mi respuesta y ya habia dado ordenes para que asesinaran a Hering cuando salimos al jardin a dar nuestro paseo.

Con estos y otros pensamientos en la cabeza, registre el piso. Fui rapido, pero concienzudo, levantando los colchones, mirando en las cisternas, levantando las alfombras e incluso hojeando una serie de manuales de medicina. Consegui encontrar toda una hoja de los viejos sellos conmemorativos de la llegada al poder de los nazis que siempre aparecian en las notas de chantaje recibidas por Frau Lange. Pero de

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